¿Compra o invierte?

No es lo mismo realizar una inversión que una compra inteligente, por muy inteligente que sea
¿Compra o invierte?
Conozca la diferencia entre invertir y comprar.
Foto: Shutterstock

Cada vez que emite un cheque o usa su tarjeta de crédito, ¿qué obtiene verdaderamente a cambio de su dinero? ¿Cuál es el verdadero valor del dinero que gasta en artículos sumamente diversos que abarcan desde acciones hasta equipos de aire acondicionado? Aquí le explicamos cómo identificar y evaluar la diferencia de valor.

Hace unas semanas, mi esposa y yo estábamos de compras cuando de repente mencionó una frase que prácticamente todos solemos decir al menos una vez en la vida: “Tenemos que invertir en un nuevo… ”

Ocasionalmente, todos tratamos de equiparar un artículo de valor con una inversión. Sin embargo, todos sabemos que en realidad solo estamos comprando algo. La gran pregunta: ¿está haciendo una inversión o efectuando una compra inteligente o discrecional?

En primer lugar, definamos el concepto de inversión y diferenciémoslo del de una compra inteligente y discrecional. Con una inversión, el artículo que compra –por ejemplo, una acción, un bono, una materia prima o, en ocasiones, un inmueble– genera un retorno del capital invertido, incrementa su patrimonio o brinda un beneficio para la sociedad.

No me refiero a las contribuciones a su plan de jubilación o a sus cuentas de corretaje o a un incremento en sus ahorros acumulados, sino a adquirir una empresa, invertir en inmuebles para alquiler, comprar una obra de arte que puede aumentar de valor o a otros desembolsos similares. Usted compra este tipo de activos con la expectativa de obtener una rentabilidad a lo largo del tiempo.

Si bien una compra inteligente u oportuna no es una inversión, le agrega un claro valor a su vida. Puede que cambie su antiguo automóvil que dejó de funcionar bien por uno más nuevo. El valor en este caso está dado por los costos de mantenimiento de su antiguo automóvil que hoy pueden ser superiores al valor total del vehículo; al cambiarlo por otro, se suprimen los gastos de mantenimiento. Su calidad de vida mejora pues ya no tiene que lidiar con los problemas que le ocasiona el vehículo.

Unas vacaciones en la playa podrían ser otro ejemplo. Al regresar renovado de unas vacaciones, mejora su calidad de cónyuge, padre o empleado. Desconectarse del trabajo redujo el riesgo de sufrir estrés laboral. Este aspecto es positivo, siempre y cuando no haya superado su presupuesto para las vacaciones.

Hace poco, uno de mis clientes me mencionó que quería cambiar el equipo de aire acondicionado por uno mejor. Su presupuesto le permitía realizar este gasto que además redundaría en importantes ahorros en la factura de electricidad. Fue una compra inteligente: en lugar de obtener una rentabilidad significativa, usted ahorra una suma sustancial y, en el caso puntual de mi cliente, el futuro inconveniente de tener que reparar su antiguo aire acondicionado cuando eventualmente deje de funcionar.

Los gastos discrecionales incluyen artículos que compra en respuesta a un deseo y no a una necesidad. En mi caso, esta categoría abarca casi todos los dispositivos de tecnología que compré a lo largo de mi vida. Estoy seguro de que cuando se lance el nuevo iPhone al mercado, voy a querer uno y voy a tratar de convencerme de que el nuevo dispositivo me brindará cierta rentabilidad en términos de tiempo.

Sé positivamente que no será así. Este tipo de gasto se denomina “discrecional” por una razón.

Usted puede sentirse libre de hacer cambios en su presupuesto para acomodar aquellos artículos en los que derrocha dinero de vez en cuando. Si asigna dinero adicional para comprarlos, no hay problema. No recurra a su reserva para eventualidades o fondo para emergencias para darse estos gustos.

Espero que este artículo haya servido para aclarar el valor que verdaderamente obtendrá la próxima vez que compre un artículo costoso. Mientras tanto, quería avisarle a mi esposa que necesito invertir en un Apple Watch.

– Andrew Comstock/AdviceIQ

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Andrew Comstock, CFA, es presidente y director de inversiones de Castlebar Asset Management en Leawood, Kan.
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