Editorial: El Seguro Social está sólido

Los latinos tienen un interés especial en el Seguro Social
Editorial: El Seguro Social está sólido
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El programa del Seguro Social evitó durante 80 años que la extrema pobreza sea parte de la vejez de los estadounidenses. Hoy más que nunca el programa es fundamental ante la desaparición de las pensiones del sector privado y el bajísimo ahorro individual. Esto es especialmente cierto para los latinos.

Desde su inicio hasta hoy, el programa federal fue blanco de los conservadores. Al principio, en su inauguración durante la Gran Depresión de los treintas fue denunciado como un invento socialista y redistributivo de la riqueza;  ahora nadie ataca su misión pero se lo quiere reformar bajo el argumento de ser insolvente, anunciando una crisis inexistente.

El ex presidente George W. Bush no tuvo éxito en transformarlo en un sistema privado para que sea Wall Street, y no el gobierno, el que administre las contribuciones de los trabajadores. El Congreso de mayoría republicana hoy aprovecha el problema de una parte de Medicare para querer reformar el programa, aplicando la lógica de curar una gripe con una operación. Mientras que en la campaña presidencial para el 2016 es el gobernador Chris Christie de New Jersey el que ha tomado el tema con la repetida propuesta de castigar al beneficiario, elevando la edad de retiro y reduciendo beneficios.

El programa tiene fondos hasta 2034, a partir de ese momento cumplirá con solo el 79% de los beneficios programados y los pagos cubrirán el 73% en los subsiguientes 55 años. Esta no es una crisis inminente y hay otras maneras más simples de reforzar el programa. Por ejemplo, la contribución tope llega al ingreso de 118,500 dólares anuales o sea alguien que gana esa cantidad paga lo mismo que alguien con ingresos millonarios. Además este impuesto se paga solo sobre salario y no sobre otros ingresos. Los cambios en estas dos áreas aumentaria los ingresos del fondo.

Los latinos tienen un interés especial en el Seguro Social. Como contribuyentes son los trabajadores más jóvenes cuyos aportes ayudan a la creciente cantidad de retirados, como beneficiarios son los más dependientes por carecer de ahorros y tener una vida más larga que los blancos después de los 65 años de edad.

El programa del Seguro Social ha sido y es sido exitoso. Se necesita reforzar su estructura actual, y es posible hacerlo sin dañar los beneficios, para garantizar que no regrese la pobreza entre los jubilados.