Elvira Arellano, puede quedarse, ya tiene permiso de trabajo

Retoma activismo desde su iglesia de Chicago y aguarda decisión sobre asilo
Elvira Arellano, puede quedarse, ya tiene permiso de trabajo

Washington.- Una redada en 2002 catapultó a la mexicana Elvira Arellano al activismo internacional por la reforma migratoria y, aunque ahora tiene permiso legal, no abandona la defensa de los inmigrantes indocumentados.

Arellano, comparada con la fallecida activista afroamericana “Rosa Parks”, anunció esta semana en Twitter y Facebook que ya tiene permiso de trabajo, mientras tramita su solicitud de asilo.

“A veces he renegado, he querido tirar la toalla y no seguir luchando más, pero pienso que Dios tiene un propósito para mí, y todo lo que me ha pasado han sido bendiciones…luchar por la libertad y la dignidad es importante”, dijo Arellano este jueves en entrevista telefónica con este diario.

Tras recibir su permiso de trabajo, Arellano probó suerte en una fábrica procesadora de pollos, que no quiso identificar, pero fue despedida ayer, sin completar su período de prueba y en circunstancias no esclarecidas.

También gana $30 al día trabajando a medio tiempo en Eddie´s Sandwiches, una cafetería en el barrio de Humboldt Park, no muy lejos de donde, en 2002, cayó en una redada mientras trabajaba para un contratista limpiando aviones en el Aeropuerto Internacional O´Hare.

¿Y ahora qué?

Dedicada a la crianza de sus dos hijos –Saúl, nacido en EEUU y el segundo, Emiliano, lo tuvo con un inmigrante hondureño en México-, Arellano sigue su lucha contra las deportaciones y por la reforma migratoria y la reunificación familiar.

“Esta ha sido una lucha llena de sacrificios, pero cualquier hora que pueda dedicarle, lo haré. Si uno busca, uno encuentra el tiempo… la lucha se acaba cuando decides no estar en ella”, enfatizó.

Cronología de una odisea

Nacida en San Miguel Curahuango, en Michoacán, Arellano emigró ilegalmente a EEUU en 1997 con la ayuda de un “coyote” en busca de su “Sueño Americano” que no lo encontró en Yakima, en el estado occidental de Washington, y siguió persiguiéndolo en Chicago (Illinois).

Noticias de Inmigración

Mientras peleaba la orden de deportación, Arellano se refugió en la Iglesia Metodista Unida Adalberto en Chicago en agosto de 2006, pero fue arrestada y deportada a México un año después mientras participaba en una protesta en Los Angeles (California). Por su militancia en pro de los inmigrantes, la revista Time la nombró en 2006 “Persona del Año”.

Ya asentada en Tijuana, Arellano fundó un albergue para migrantes centroamericanos que usan a México como trampolín hacia EEUU, y siguió denunciando las deportaciones de la Administración Obama.

En Oaxaca, Arellano apoyó las labores del padre Alejandro Solalinde y atrajo atención mediática a su causa, pero también llevó su mensaje proreforma a otros estados mexicanos y a países como Cuba, Italia y España.

Regresa a su antiguo santuario

Su opción por los migrantes y la defensa de los derechos humanos le ganaron amenazas de muerte, reafirmando los motivos de su propia migración hacia el Norte en la década de 1990.

“La situación que se vive en México es grave, se ha desatado una represión muy fuerte. Los periodistas, los activistas y los defensores de los derechos humanos son atacados bajo la administración de Enrique Peña Nieto”, explicó.

Si vivir refugiada en una iglesia no fue fácil, tampoco lo fue regresar a México, donde pasó aprietos financieros –prácticamente vivía de la caridad- y sufrió la pobre adaptación de su hijo adolescente, Saúl, que solo pasaba los veranos con sus padrinos en Chicago.

Así, tras una ausencia de siete años, Arellano regresó a EEUU en marzo de 2014, y a su viejo “santuario” donde mantiene su activismo social.

“Me regresé para proteger a mis hijos, porque por cada protesta en la ´ruta migratoria´(en México) siempre teníamos amenazas del crimen organizado. Saulito ha dado un giro muy bueno en su vida”, señaló.

Arellano se presentó en la frontera sur junto a otras madres y solicitó un “permiso humanitario” que le fue concedido junto con un permiso de trabajo autorizado hace un  mes.

Sus trámites de asilo la escudan de la deportación mientras aguarda una cita en los tribunales.

“Elvira tiene un caso de asilo muy sólido debido a su labor en México con los inmigrantes centroamericanos, muchos de los cuales son abusados o asesinados. Su vida claramente correría peligro si la deportan”, explicó a este diario su abogado, Chris Bergin.

Si las autoridades rechazan su solicitud de asilo –algo improbable según Bergin-, Arellano puede apelar el caso ante un juez de Inmigración.

La educación de Elvira

No quedan rastros de su antigua timidez y su labor proreforma le ha dado elocuencia y protagonismo, tanto que ahora ha inspirado una obra teatral en cartelera en Nueva York, mientras las redes sociales están pobladas de reportajes sobre su causa.

“Antes, no tenía mucha conciencia de la violación de derechos humanos, la injusticia social, y los ataques contra las comunidades afroamericana y latina. Pero el ver la separación de familias y la criminalización de las minorías me cambió la vida”, reflexionó.

“Yo misma tengo cargos federales por usar documentos falsos… no maté a nadie, solo usé un papel falso para poder trabajar y si eso me convierte en criminal, soy una criminal feliz”, apuntó.

Consejos para la contienda electoral

Sin titubear, Arellano condena la “retórica de odio” del magnate Donald Trump y resto de candidatos republicanos que recetan la expulsión de indocumentados.

“Nos usan como chivos expiatorios, y le sacan jugo al tema migratorio, pero Trump debería comenzar por renunciar a su ciudadanía, porque él tambén tiene raíces inmigrantes“, dijo.

Para ganarse la vida, Arellano también usa sus talentos haciendo piñatas por encargo, y piensa hacer una “gigante, del tamaño de un carro” con la figura de Trump.

“!Uy, los activistas me la piden a montones!”, exclamó.