Irina Falconi va sin miedo ante Venus Williams

La ecuatoriana llega al reto con una mentalidad ganadora

Irina Falconi tiene respeto por Venus Williams, ante quien juega este miércoles en la segunda ronda del US Open, pero no le tiene miedo.

“Ella es la campeona”, dijo Falconi sobre la mayor de las hermanas Williams, ganadora de nueve títulos de Grand Slam y ex No. 1 del mundo. “Pero al final del día uno tiene que salir pensando que uno va a ganar”.

Irina, nacida en Portoviejo, Ecuador el 4 de mayo de 1990, avanzó a segunda ronda del Abierto de Estados Unidos al vencer a Samantha Crawford 6-4 y 6-2 el lunes. La tenista que representa a su país adoptivo dijo que es importante enfocarse en la pelota, no en quién está al otro lado de la net.

Irina debutó en el Abierto de Nueva York en 2010, con un wild card, pero cayó en primera ronda; pero al año siguiente, tras tener los mismos resultados en Australia, Roland Garros y Wimbledon, llegó a tercera ronda del US Open, el que considera su torneo favorito.

Otro aspecto que destacó Irina es la mentalidad positiva con la que enfrenta cada torneo. “Obviamente no he ganado un Slam, pero si  yo no voy con la mentalidad de ganar un torneo, no más debo quedarme durmiendo en casa”, manifesto.

Irina, que llegó a Estados Unidos con su familia, cuando tenía cuatro años, indicó que esa mentalidad positiva, que aprendió de su papá, le ha ayudado “muchísimo” no sólo en el tenis, sino en toda su vida.

“Si yo quiero algo, lo voy a lograr; no importa qué obstáculos encuentre”, señaló. “La mente realmente es bien fuerte”.

Hasta el momento, Irina ha ganado cuatro títulos individuales de la ITF (Federación Internacional de Tenis): dos en Atlanta, uno en St. Joseph, Missouri, y el otro en Monterrey. En St. Joseph también se coronó en dobles.

La carrera de Falconi ha ido en alza, poco a poco. En 2011, en Washington, llegó a su primera semifinal de un torneo de la WTA (Asociación de Tenis de Mujeres), instancia en la que cayó ante la eventual campeona, Nadia Petrova, 6-1, 1-6 y 6-3.

El mayor logro de Irina, que practicó el tenis en las canchas públicas del parque Inwood, en el Alto Manhattan, desde los 4 a los 12 años, es la medalla de oro que ganó en los Juegos Panamericanos de Guadalajara 2011, en sencillos; y la plata en dobles, en misma justa deportiva, representando a Estados Unidos, su país adoptivo.

Irina dijo que no viene de una familia millonaria, pero el deseo de triunfar ha sido su gran motivación. “Mis padres no eran millonarios, no teníamos una casa, no éramos ricos”, indicó. “Pero sí ricos en la pasión para jugar y saber que yo iba a triunfar, no importa que obstáculos iban a estar allí”.