¿Por qué el antídoto contra el veneno de serpientes está por terminarse?

A pesar de salvar la vida de miles de personas, el antídoto contra las serpientes venenosas ha dejado de producirse
¿Por qué el antídoto contra el veneno de serpientes está por terminarse?
Se estima que cada año en el mundo unas 100,000 personas mueren a causa de picaduras de serpiente.
Foto: Shutterstock

El mundo se está quedando sin uno de los tratamientos más eficaces para tratar las picaduras de serpientes venenosas letales, algo que deja a miles de personas en peligro de muerte. Fav-Afrique es un antídoto que puede neutralizar el veneno de diez picaduras diferentes comunes en el África Subsahariana.

Pero, según Médicos Sin Fronteras, se necesitan urgentemente más antídotos: el último lote de estos tratamientos caducará en junio de 2016 y actualmente no existe ningún reemplazo comparable en el mercado.

Cada año sólo en África subsahariana mueren 30,000 personas de estas picaduras, que además generan unas 8,000 amputaciones. Pero, a pesar de la necesidad, el fabricante Sanofi-Pasteur dice que su fabricación ya no es rentable. Sostienen que ahora que otras compañías farmacéuticas de países en desarrollo están presentes en el mercado africano ya no pueden mantener precios competitivos.

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El más eficaz en África

Existen antídotos alternativos contra el veneno de serpiente, pero según Médicos Sin Fronteras no son tan eficaces.

Mamba verde, una de las serpientes venenosas más peligrosas del mundo

Fav-Afrique es el único seguro y eficaz contra el envenenamiento de distintos tipos de serpiente en el África subsahariana, como cobras, víboras y mambas.

La mayoría de la gente a la que le pica una serpiente no sabe con exactitud qué tipo de reptil le picó, así que tener un antídoto que funciona contra una variedad de especies diferentes es muy importante”, le dijo a la BBC Polly Markandya, de Médicos Sin Fronteras. “Nos preocupa que si este tratamiento no está disponible la gente morirá innecesariamente”, añadió.

La Organización Mundial de la Salud considera las picaduras de serpiente un problema desatendido que requiere de mayor atención e inversiones.

En el África subsahariana las serpientes más venenosas suelen estar quietas y muy bien camufladas en el suelo. Pican cuando la gente se aproxima demasiado o las pisa por error.

“Podrían matarte en cuestión de horas pero normalmente ocurre a lo largo de uno o dos días”, le explicó a la BBC el doctor Nick Casewell, de la escuela de Medicina Tropical de Liverpool, en Inglaterra. “La mayoría de la gente a la que le pican las serpientes es pobre y vive en áreas rurales, así que no constituyen un mercado muy rentable”, dijo Markandya.

La ley del beneficio

La compañía Sanofi-Pasteur dejó de producir el antídoto el año pasado y desde entonces centró su tecnología en la fabricación de un tratamiento contra la rabia, que tiene una demanda constante y escasos productores.

Se cree que la farmacéutica está negociando que otra compañía empiece a producir Fav-Afrique, pero esas negociaciones probablemente no terminen hasta finales de 2016.

Joven con una pierna amputada a causa de la picadura de una serpiente venenosa.

Eso significa, según advierte Médicos Sin Fronteras, que no habrá ningún reemplazo en el mercado durante dos años. La ausencia de un antídoto amplio, seguro y eficaz hasta entonces resultaría en un sinnúmero de muertes, según la organización sin ánimo de lucro.

Por su parte Alain Bernal, vicepresidente y portavoz de Sanofi Pasteur, dijo que su compañía había ofrecido transferir a otras compañías la tecnología utilizada en la fabricación de Fav-Afrique, pero que “nada se ha materializado todavía”.

Según Bernal, cuando la farmacéutica sacó el producto al mercado hubo una caída fuerte en la demanda. “Tuvimos que enfrentar una gran competencia del mundo en desarrollo –sus precios de costo eran totalmente diferentes a los nuestros, y cuando cae la demanda tienes que reconsiderar tu modelo”.

“Somos una compañía privada, la investigación que hacemos nos la autofinanciamos. Si no generamos beneficios no podemos investigar. Necesitamos dinero. Intentamos balancear la salud pública y el beneficio pero vivimos en un ambiente económico y tenemos que ser realistas. Es un mundo duro”, le dijo al diario británico The Guardian.