Como aprendí a aceptar mi insomnio

¿Tiene el insomnio un lado positivo? Es una pregunta que se hace el escritor Will Self despierto durante la noche. Estas son sus reflexiones.
Como aprendí a aceptar mi insomnio
La dinámica de la vida económica contemporánea puede afectar el sueño.
Foto: Shutterstock
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El título del libro de Jonathan Crary, recientemente publicado, lo dice todo 24/7: Late Capitalism and the Ends of Sleep (“24/7: El capitalismo tardío y el fin del sueño”). Con lo que quiero decir que, al igual que ocurre con las mejores polémicas, como el “Manifiesto Comunista” o “Una Modesta Proposición”, la idea central se resume en su título.

Mi guardia ya estaba abajo, como una la preparación involuntaria para recibir el punto central de Crary, que es el siguiente: los procesos que asociamos con la vida económica contemporánea se están moviendo inexorablemente a privarnos de nuestro sueño.

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Porque una persona que duerme no es un consumidor en lo absoluto: es incapaz de introducir el código de seguridad de su tarjeta de crédito en una página web y tampoco es que sea muy bueno trabajando.

Y, además, es difícil para el aparato de seguridad del Estado mantener bajo vigilancia a quien está durmiendo, ya que sin un electroencefalograma en tiempo real es imposible saber lo que está soñando e, incluso con uno, no se puede saber si sus sueños tienen una naturaleza potencialmente traidora o terrorista.

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Will Self: novelista, periodista, comentarista político… e insomne. BBC

Donde yo tal vez me separo de Crary es en su afirmación de que el capitalismo es el único sistema económico insomne. Estoy bastante seguro de que había insomnio en Stalingrado, y muy posiblemente la antigua Sumeria. Aunque admito, hay algo acerca de nuestra existencia contemporánea, especialmente en las grandes y bulliciosas ciudades, que parece totalmente hostil a un buen descanso en la noche.

Empecé a notar que estaba perdiendo el sueño hace una década. En un primer momento sólo era un poco del principal período de reposo, así que me quedaba en la cama una hora o menos. Pero luego empecé a encontrar que me era casi imposible tener un descanso, incluso en días en que no estaba obligado a ser una unidad económica-productiva.

Y después de eso, cada vez con mayor frecuencia vinieron idas nocturnas al baño, que a menudo me dejaban sin dormir durante una o dos horas.

Todo esto era perfectamente comprensible y fácilmente explicable: puede que los hombres mayores de la especie durmamos en colchones especiales, pero esto no mitiga los efectos de una lenta inflamación de la próstata.

Tal vez lo que hizo más irritante la situación era era que mi esposa dormía y dormía. Ciertamente, siguiendo consultas informales entre mis compañeros descubrí que esto era una regla general: los hombres de edad avanzada tienden a dormir menos y las mujeres maduras más.

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A medida que las personas envejecen pueden alterarse sus patrones de sueño. Getty

Contra la tesis de Crary, mi propia explicación para esto era puramente aritmética. Hay muchas funciones fisiológicas básicas que se basan en el cálculo inconsciente, como nuestra percepción de la profundidad, que depende de averiguar la longitud de los lados de miles de triángulos equiláteros que formamos cuando enfocamos un objeto, siendo la base de una distancia que sabemos intuitivamente, ya que es entre un ojo y el otro.

¿Tal vez el sueño estaba sujeto a una medida similar? Hacia el final los hombres nos damos cuenta de que tenemos una menor esperanza de vida, por lo que a medida que envejecemos tendemos a estar más despiertos: vamos a recuperar el sueño de cualquier manera cuando estamos muertos.

Me gustó bastante esta hipótesis. ¿Quién necesitaba dormir de todos modos? Entonces me acordé de los sueños monumentales de la niñez y la adolescencia que parecían haber durado eones: mientras yo dormía civilizaciones ascendían y caían, especies habían alcanzado la extinción, y cuando finalmente despertaba casi no sabía más quién era yo.

En realidad, yo había caído en cuenta desde hace mucho tiempo que esa forma de delirante descanso había llegado a su fin. Fue en 1990, el año en que nació mi primer hijo. La Copa del Mundo realizaba en Italia ese verano, y la canción oficial del torneo fue el aria Nessun Dorma de la ópera Turandot de Puccini, interpretada por Luciano Pavarotti.

Nessun Dorma se traduce del italiano como “Nadie duerma”, y cuánta razón tenía, porque incluso cuando mis hijos comenzaron a dormir toda la noche, yo nunca recuperé completamente el sueño.

Estoy seguro de que otros padres identificarán. No importa si sus hijos han crecido y se trasladaron a otro continente, todavía sus corazones laten en tu corazón, incluso cuando estás inconsciente, y por esto te mantienes en constante alerta.

Por supuesto, yo no soy un idiota (o al menos, no más que cualquier otra persona), ni estoy tratando de resucitar las noches blancas de mi juventud cuando pensaba que ver el amanecer era el último grito de la sofisticación.

Soy muy consciente de que desde que comencé esta práctica, entre comillas, la expresión “una buena noche de sueño” es totalmente irónica. Sin embargo, no puedo desistir.

Según Crary es el capitalismo tardío el que tiene la culpa. Pero yo mantendré encendido permanentemente mi teléfono en la cabecera, al lado derecho de la cama, con sus sonidos y exhortaciones para hacer clic en la próxima gran oportunidad.

dormir trabajo
Cumplir con horas necesarias de descanso incide en la salud física y mental.

Como miembro de esa clase de trabajadores independientes conocidos como “precarios”, sigo haciendo equilibrio en el borde de un precipicio económico. Después de años de escribir con fechas de cierre, el tiempo ciertamente se ha convertido en dinero para mí y no puedo darme el lujo de desaprovecharlo.

Pero también creo que hay otra razón por la que ya no puedo dormir bien. Como escritor de ficción le di mucha importancia a la ayuda del sueño para proveer la creatividad. Siempre he escrito los primeros borradores de mis cuentos y novelas a primera hora de la mañana, creyendo que es más fácil suspender la incredulidad en mis inventos inverosímiles.

Un buen sueño puede alterar por completo la percepción del mundo, haciendo triviales las preocupaciones más importantes de la misma manera en que puede otorgarle gran significado espiritual a cosas irrelevantes.

Obviamente, esto no es un estado mental propicio para ser una pieza útil en la gran rueda del crecimiento, a menos que seas un artista. Así todos los actos que impulsen al crecimiento nos separen de nuestros edredones.

Oscar Wilde dijo que “La vida es un sueño que nos impide dormir”. Pero tal vez una vez que hayamos dejado el letargo del todo nos daremos cuenta que no había un nosotros, solo un sueño, soñando otro.

– Will Self. Especial para la BBC