Obama recibe al Papa en la Casa Blanca

Juntos suman fuerzas en causas comunes como la inmigración y el cambio climático  
Obama recibe al Papa en la Casa Blanca
El presidente Barack Obama y su esposa Mitchelle, en el balcón de la Casa Blanca, junto al Papa Francisco, saludan a los invitados al evento.
Foto: María Peña / La Opinión

WASHINGTON, D.C. – Ante unos 15,000 invitados que agitaban banderas de EEUU y el Vaticano, el presidente Barack Obama recibió este miércoles en la Casa Blanca al Papa Francisco, en quien encontró a un aliado en la lucha por la justicia social, los inmigrantes, contra la pobreza y el cambio climático.

Bajo un cielo soleado, en una ceremonia propia de un jefe de Estado, el Papa Francisco dijo agradecer que, como hijo de una familia inmigrante en Argentina, haya sido invitado a un país “principalmente construido por familias semejantes”.

El Santo Padre calificó de alentador que Obama proponga medidas para reducir la contaminación del aire porque “el cambio climático es un problema que ya no se puede dejar a una future generación”.

“En lo que respecta al cuidado de nuestro hogar comun, vivimos en un momento crítico de la historia”, afirmó.

Dirigiéndose al Papa, Obama elogió su humildad, simplicidad y generosidad de espíritu y, sobre todo, su llamado a acoger a los inmigrantes, los pobres y marginados “y luchar por la justicia y contra la desigualdad”.

En cuanto a la crisis migratoria en EEUU, el Papa dejó entrever que en su discurso ante el Congreso mañana “ofrecerá palabras de aliento a aquellos llamados a guiar el futuro político de la nación en fidelidad con sus principios fundacionales”.

La ceremonia, que convirtió a la Casa Blanca en una verdadera fortaleza, dejó de manifiesto la enorme popularidad de la que goza el Papa Francisco más allá del mundo católico.

“Es un privilegio tener al Papa, el primer pontífice jesuita y latinoamericano con nosotros, en especial por su mensaje de inclusión, compasión hacia los marginados. Su carisma y humildad contrastan con la arrogancia y odio de ciertos políticos“, dijo el abogado puertorriqueño Flavio Cumpiano, quien reside en Washington desde hace 20 años.

A manera de comparación, unas 13,000 personas fueron invitadas para la visita del Papa Benedicto XVI en abril de 2008 y unas 6,000 a la visita en octubre de 1979 del Papa Juan Pablo II, que fue el primer pontífice en poner pie en la Casa Blanca.

Se trata del cuarto Papa que visita EEUU desde 1965 y el tercero en reunirse con un mandatario estadounidense en la Casa Blanca.

Un saludo a las masas

Tras sus declaraciones, Obama, la primera dama y el Papa Francisco saludaron desde el balcón de la Casa Blanca a los invitados que desde tempranas horas se habían concentrado en la parte sur de la mansión presidencial.

Entre los invitados a la ceremonia de bienvenida figuraron líderes cívicos y religiosos, activistas, así como los alcaldes de cerca de una treintena de ciudades, incluyendo Long Beach y Anaheim (California), El Paso (Texas), Miami Beach y Tampa (Florida).

Ovaciones al Papa

A lo largo de su discurso se escuchan consignas en inglés y en español como “Viva el Papa” y al bajar las gradas de la tarima junto con Obama se escuchó un grito de “Te Amamos Papa!”.

Jersey Vargas, la niña de Los Àngeles que el año pasado hizo historia al ser recibida el año pasado por el Papa en el Vaticano, pudo presenciar a unos cuantos metros del podio los discursos de Obama y el Pontífice.

Me siento muy emocionada y feliz de verlos juntos, será un recuerdo muy especial… espero poder entregar este pañuelo bordado que hizo mi mamá porque tiene la imagen de la reina de México”, afirmó Vargas, mostrando ante la prensa un vistoso pañuelo con la imagen de la Virgen de Guadalupe que reza “gracias, Papa Francisco”.

Jersey Vargas.
Jersey Vargas.

“Me alegra oír que el Papa sigue apoyando a los inmigrantes porque todos vinimos a este país buscando una vida mejor”, agregó Vargas, quien fue invitada por el congresista demócrata por California, Xavier Becerra, para ver al Papa mañana en el Congreso.

El mexicano Roberto Soberanis llegó desde las tres de la mañana junto con su esposa e hijo debido a las extremas medidas de seguridad de la policía local y el Servicio Secreto en toda la zona.

“Como latino, me siento muy honrado de participar en esta histórica ceremonia de bienvenida al Papa Francisco… No soy argentino pero vine con la camiseta de la selección nacional argentina. La traigo puesta por el Papa, porque sé que le gusta el fútbol”, dijo Soberanis.

La colombiana Gloria Mejía viajó desde Nueva York con su hija por “ser una ocasión única  que no puedo descifrar; la emoción de estar aquí para ver al Papa Francisco es muy fuerte”.

“Me gustó su mensaje de mejorar la situación del medio ambiente, la situación de los jóvenes, las cuestiones raciales y lo que nos podemos plantear para un mejor futuro

Mejía, que lleva 24 años en EEUU,  tuvo suerte de conseguir uno de los 15,000 boletos distribuidos a empleados federales y a individuos y grupos afines a la Casa Blanca, así como a una treintena de escuelas católicas.

Emocionada por la ocasión, la paraguaya Nora Gutiérrez  ondeaba las banderas de EEUU y el Vaticano y solo alcanzó a decir que estaba “muy feliz de estar en la Casa Blanca para ver el Papa, porque es algo increíble, una alegría total”.

Canonización de Junípero Serra, un beato español

Después de un breve desfile por la Avenida Constitución, el Papa participará en un encuentro de oración con los obispos de EEUU en la Catedral de San Mateo y, posteriormente, presidirá en la Basílica de la Inmaculada Concepción la misa de canonización del beato español Junípero Serra, la primera misa de su tipo –y en español- en suelo estadounidense.

Mañana jueves, el Papa Francisco ofrecerá un discurso ante una sesión conjunta del Congreso, visitará la Iglesia de St. Patrick, almorzará con indigentes en la sede de Caridades Católicas de la archidiócesis de Wshington y en la tarde partirá hacia Nueva York.

El vicepresidente Joe Biden, de fe católica, encabezará la ceremonia de despedida del Papa Francisco en Filadelfia (Pensilvania) el próximo 27 de septiembre, cuando el pontífice concluya su histórica visita de cinco días a Estados Unidos.