Justicia para Johnny Hincapié

Justicia para Johnny Hincapié
Johnny Hincapié.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

La decisión del Juez Eduardo Padró de liberar a Johnny Hincapié y abrir otro juicio es valiente y correcta. A pesar de insistir en su inocencia y mientras trabajaba para demostrarla, Hincapié, un colombiano de 43 años residente en Queens, cumplió 25 años de cárcel en una penitenciaría estatal. Esta semana, Hincapié fue liberado y recibido por su familia, que estuvo con él durante todo el proceso y que nunca perdió la esperanza.

 Muchas noticias y versiones de los hechos se concentraron en el clima que imperaba en la ciudad de Nueva York cuando se acusó a los 7 jóvenes, quienes eran latinos o negros. Aunque solo uno de ellos apuñaló a Brian Watkins, un turista de Utah que visitaba la ciudad junto con sus padres para asistir al U.S. Open, el Juez Edward Torres sentenció a los 7 a la pena máxima por asesinato: 25 años.

En 1990, cuando se cometió el crimen, ya se habían reportado 2,000 asesinatos en la ciudad. El año anterior, 4 jóvenes de color fueron arrestados por la violación de una mujer que corría en el Central Park. La alta incidencia criminal de esos tiempos llevó a la ciudadanía a aplaudir medidas severas de orden público; los 80 ya nos habían sumergido en el coma de la encarcelación masiva.

Hincapié siempre alegó que su “confesión” fue forzada por un interrogatorio de 9 horas en el que los detectives lo golpearon. Un documental reciente sobre el crimen del Central Park reveló que a los 5 acusados se les sometió a las mismas tácticas de interrogación.  En ese caso, la sentencia fue anulada después de que ellos cumplieran años en prisión por un crimen que no cometieron. Los 5 hombres demandaron a la Ciudad de Nueva York, la cual acordó pagarles $41 millones el año pasado.

Ante la relativamente baja incidencia de crimen y los altos índices de encarcelamiento actuales,  activistas y líderes del orden público están reevaluando las técnicas de interrogación y las prácticas policiales en general.

 Sin embargo, para enmendar un error hace falta valentía. La decisión del Juez Padró puso la ley primero. Otros jueces hubieran preferido no abrir heridas viejas.

 A pesar de esto, Johnny Hincapié es solo uno de muchos hombres y mujeres que han sido víctimas del clima de miedo en una ciudad ansiosa por encerrar a nuestros jóvenes y tirar la llave. Cuando eso ocurrió aplaudimos, ignorando el derecho de los acusados a un juicio justo.

 Por suerte, estamos despertando del coma y aumentando nuestra conciencia colectiva. Exhortamos al Fiscal de Distrito Cyrus Vance a ser valiente también y a no someter a Hincapié a un nuevo juicio por un crimen que otro cometió y por el cual ya cumplió 25 años de cárcel.