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Hondureña deportada de EEUU logra alivio temporal en Europa

Joven de 19 años y su hijo de 4 fueron deportados a Honduras tras ocho meses detenidos y seis días después que la joven intentó suicidarse en Karnes, Texas. Ahora está en Europa y se siente "libre" por primera vez en años.

La hondureña Lilian Oliva Bardales, de 19 años, y su hijo Christian, de cuatro, han encontrado refugio temporal en Europa luego de pasar ocho meses detenidos por las autoridades estadounidenses y de ser deportados a Honduras.

Bardales fue deportada a Honduras en junio, seis escasos días después de intentar suicidarse en el baño del Centro de Detención Familiar de Karnes, Texas.

Bardales y Christian llevan dos semanas en un país de Europa, –la joven prefiere que no se identifique- donde se encuentran visitando amigos cercanos de su familia y donde ambos podrán descansar de la zozobra que ha sido su vida en el último año.

Su viaje se debió al apoyo que recibió de amigos de su familia en ese país y de los abogados que la representan actualmente.

La Opinión habló por teléfono con Bardales este fin de semana, mientras Christian jugaba ruidosamente en la misma habitación.

“Christian está muy feliz. Está tan contento que no tienes ni idea. Ahora va a la escuela, cosa que nunca había hecho. Tiene juguetes, que se ha encontrado en la calle”, dijo Bardales. “Aquí la gente los tira. El ya está haciendo una colección de carritos”.

El pasado 5 de octubre, Bardales y Christian llegaron a una de las ciudades más grandes de un país de Europa occidental luego de ocho meses de detención en el Centro familiar de Karnes, en Texas, y cuatro meses de zozobra en Honduras.

Ha sido un alivio, luego de escapar de Honduras por el abuso y las amenazas del papá de su niño, del que logró escapar en el pueblito donde vivían y aún vive el resto de su familia.

Ambos salieron en octubre pasado hacia Estados Unidos y entraron por el área de Rio Grande, en Texas. Bardales y Christian fueron arrestados por la Patrulla Fronteriza y enviados a Karnes, donde pasarían los próximos ocho meses. Su detención era mandatoria, según la ley estadounidense, porque ella había sido deportada en un anterior intento de escape en mayo de 2014.

Durante el tiempo que Bardales y Christian estuvieron detenidos en Karnes,  tuvo un abogado que supuestamente la ayudó a presentar un caso de asilo.  Su actual abogado, Bryan Johnson, de Long Island, New York, dice que el primero “no hizo las cosas bien”, complicando las cosas para Bardales.

Cuando la joven vió que su detención se extendía sin esperanzas de libertad y con la posible deportación a Honduras, escribió una carta desesperada, se metió en un baño del centro de detención e intentó cortarse las venas con un carnet roto de identificación. Eso fue el 3 de junio pasado.

Después de eso, todo se aceleró. La joven asegura que la aislaron, le pusieron una camisa de fuerza y no la dejaron atender a su hijo por varios días.

Seis días después, la sacaron del lugar a un motel donde pasó la noche con el niño y la colocaron en un vuelo que partió a Honduras con otro grupo de madres e hijos.

El abogado Johnson asegura que se violaron los derechos constitucionales de ambos. “Ella tenía derecho al debido proceso y a una atención médica adecuada”, dijo Johnson. “También creo que su detención y la de su hijo fueron ilegales porque ambos hubieran calificado para alivio bajo leyes actuales de Estados Unidos”.

Johnson cree que el anterior abogado de Bardales cometió errores, llevando a su situación. Pero alega que durante los últimos días, tras su intento de suicidio, no permitieron que ninguno de sus abogados hablara con ella ni la viera. Alega además que la sacaron “a escondidas” para deportarla.

Las autoridades han dicho poco sobre el caso públicamente, pero alegan que Bardales tuvo todas las oportunidades legales de presentar su caso y que recibió atención médica adecuada. También le permitieron una entrevista con el cónsul de Honduras en la zona y una conversación telefónica con un abogado, argumentaron.

Pero recientemente, el gobierno federal confirmó que la Oficina de Derechos y Libertades Civiles del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) abrió una investigación sobre el caso de Bardales.

La estadía de Bardales en Europa, continente que tiene sus propios problemas de refugiados, es temporal y no está claro lo que sucederá cuando se acabe el tiempo de visita en el país donde se encuentra.

“Está por verse”, dijo Johnson.

Por su parte, Bardales no deja de agradecer “al cielo y a los que me han apoyado”, por la libertad que ahora disfruta. Este fin de semana, ella y su hijo visitaron el mar y en su página de Facebook colocó fotos de ambos muy sonrientes: “Domingo genial. Después de la iglesia estar en la playa del mar”.

El día que llegó a Europa escribió “primer día de libertad”.

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