Un matrimonio para toda la vida

Un matrimonio para toda la vida
Mis padres, después de 35 años de casados y de más de 40 de estar juntos, ven la vida como dos adolescentes enamorados soñando con el mañana.
Foto: Cortesía

Pareciera que el ‘amor eterno’ está en vía de extinción. ¿Cuándo fue la última vez que viste una pareja celebrando su aniversario de 30, 40 o 50 años de casados? Queramos admitirlo o no, esos amores que duran “toda la vida” son cada vez más escasos.  Qué mala noticia para todos aquellos que desde niños soñábamos con crecer, madurar, envejecer y morir junto al amor de nuestras vidas, ¿no creen?

Hace unos días me sorprendió mucho la reacción que recibí en Facebook cuando publiqué la foto de boda de mis padres deseándoles un hermoso aniversario de bodas número 35. Si, más de tres décadas de haber unido sus vidas para siempre. Los comentarios eran muchos, algunos felicitándolos y los demás intrigados y preguntándoles cómo habían logrado mantenerse juntos y enamorados durante tantos años.

Sin preguntarles la respuesta, me puse a analizarlos durante unos días y caí en cuenta que su ‘secreto’ es muy evidente: jamás dejaron a un lado los detalles y jamás han dejado de soñar. Sin que  me vieran, me paré en frente de la ventana y vi como mi padre todavía le abre la puerta del carro a mi madre; como caminan siempre tomados de la mano aunque la temperatura esté muy alta y sus manos estén sudando; como se ríen uno del otro y como cada noche se sientan a tomarse según ellos, “un cafecito para acostarnos a dormir”.

Ese cafecito quizás es la gota que los mantiene juntos, pues sentados en el patio de la casa, tomándose ese café, que tiene más leche y azúcar que nada, comparten sus sueños. Mis padres, después de 35 años de casados y de más de 40 de estar juntos, ven la vida como dos adolescentes enamorados soñando con el mañana, con el futuro y el uno con el otro.

Una de las conversaciones que más me agrada escuchar es cuando pasan por una casa vacía y se paran a mirar por la ventana para ver como la decorarían si fuera su casa; o como se ríen el uno haciendo imitaciones del otro.

El problema, amigos míos, es que cuando conocemos a alguien y pasa el tiempo, dejamos de soñar juntos; cada uno se pierde en su propio sueño olvidándose que ya no es uno – ya son dos. Cuando eso ocurre, es cuando despertamos y nos damos cuenta que la persona que tenemos al lado ya dejó de ser parte de nuestra realidad.

Un brindis por todos aquellos que están enamorados y que quieren cumplir ese sueño de estar juntos siempre. Aprovecho para felicitar a Don Gustavo y Doña Leticia por ese aniversario de amor.

¿Y tú? ¿Quieres un amor para ‘toda la vida’?

Espero tus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

www.CarolinaSarassa.com

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