Motívalos sin exigir demasiado

Cómo incentivar a tus hijos sin plantear expectativas irrealistas
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Motívalos sin exigir demasiado
Cuando los padres se interesan en los estudios de sus hijos, y les demuestran confianza en sus logros, los niños se desempeñan mejor.

De niñas soñamos en convertirnos en maestras, artistas, escritoras o científicas. Y cuando nos convertimos en madres, volcamos nuestras expectativas en nuestros hijos. Queremos que desarrollen su potencial y lleven vidas productivas.

Pero en nuestro afán de apoyarlos y guiarlos, muchas veces perdemos la perspectiva y caemos en exigencias irrealistas e imposibles de alcanzar, o por el contrario, nos quedamos cortas en la ambición. Motivar a nuestros hijos y esperar grandes cosas de ellos, no sólo es natural, sino también beneficioso.

En los años 60, Robert Rosenthal, psicólogo de Harvard, y Lenore Jacobson, directora de escuela, realizaron un estudio, conocido como The Pygmalion Effect, que encontró que cuando los maestros motivaban a los estudiantes con mensajes y expectativas positivas, los niños se desempeñaban mejor que cuando los educadores esperaban poco y nada de ellos.

Una década después, los investigadores Chaiken, Sigler, y Derlega realizaron un estudio sobre el efecto de las expectativas de los educadores sobre los niños, y filmaron las interacciones de maestros y alumnos.

Antes de filmar, se les dijo a los maestros que ciertos estudiantes eran más brillantes que otros, a pesar de no serlo. Los investigadores encontraron sutiles diferencias en la manera que los maestros trataban a los alumnos supuestamente más inteligentes: les sonreían más, les hacían comentarios más constructivos y reaccionaban más favorablemente.

La diferencia en el trato de los educadores, a su vez aumentaba la expectativa que los niños tenían de sí mismos, y con ella su desempeño escolar.

Esfuerzo, en lugar de resultados

El doctor Jim Taylor, autor de más de 10 libros sobre el tema (www.drjimtaylor.com) destaca la diferencia entre las expectativas de resultados y las expectativas de esfuerzo.

En la cultura competitiva y basada en resultados en la que vivimos, no es raro escuchar a padres que les dicen a sus hijos, “espero que seas el mejor alumno, la mejor atleta, la mejor del concurso”. Pero el problema con este tipo de expectativas es que los niños no siempre tienen control sobre los resultados, o sobre sus habilidades naturales, y al no alcanzar la expectativa que sus padres tienen de él, disminuye su autoestima y confianza en sí mismo.

Taylor aconseja concentrarse mejor en el proceso que en el resultado. Generalmente, cuando los niños se enfocan en el proceso, también obtienen mejores resultados, sin siquiera proponérselo.

El experto también recomienda las expectativas de esfuerzo. En lugar de decirle a tu niña, “Quiero que ganes el concurso y que seas la mejor bailarina”, es preferible decirle, “espero que te esfuerces y que hagas lo mejor que puedas”. Trabajar y esforzarse son metas posibles de alcanzar, y están dentro del control de los niños.

Cómo puedo ayudarlos

“Para tener éxito en los estudios y en cualquier otra disciplina se requiere mucho más que habilidad natural”, destacó Rosana Romero, consejera de familias con práctica en Los Ángeles. Romero mencionó la importancia de que los padres les enseñen a los niños a ser disciplinados, constantes y que no se dejen abatir por críticas, rechazos o fracasos. La autoestima y fe en sí mismos también desempeñan un rol fundamental en sus emprendimientos

Romero ofreció una serie de ideas que te pueden ayudar a motivar a tus niños y comunicarles tus expectativas.

1. Comparte regularmente con tus hijos tus esperanzas, metas y sueños, y pídeles que compartan los suyos contigo. ¿Qué te gustaría ser cuando seas grande? ¿Hay algún gol que te gustaría alcanzar este año? Aprende a escuchar.

2. Háblales regularmente sobre la importancia de la educación, de seguir sus estudios después de la escuela preparatoria. Ayúdalos a triunfar en la escuela, destacando la importancia de hacer las tareas y no faltar a clases. Interiorízate sobre los temas que están aprendiendo en la escuela y muestra interés en sus estudios.

3. Dale las herramientas para triunfar. Independientemente de su ambición, o talentos naturales, para lograr sus metas, los niños deben aprender a administrar su tiempo, a hacerse responsables por sus acciones, a concentrarse en sus prioridades y a no renunciar a una meta ante la primera desilusión.