Mujer atropellada fatalmente en Brooklyn era sobreviviente de cáncer

Yvette Molina murió al ser arrollada por un conductor enloquecido que causó tres accidentes en cuestión de segundos el Día de Acción de Gracias

NUEVA YORK — Yvette Molina (56), la mujer que murió luego de que un conductor desenfrenado la atropellara faltamente en Brooklyn, era una oficial de policía en retiro, sobreviviente de cáncer de mama y amante de los gatos, según reveló el Daily News.

Molina fue arrollada en el Día de Acción de Gracias por el conductor de 24 años, Michael McBean, quien impactó la parte trasera de un Nissan Murano que se detuvo en un semáforo, en la Avenida Pensilvania, en East New York.  Al intentar huir, arrolló a la víctima, quien estaba abordando su auto Toyota Sienna cerca de la Avenida Stanley, dijo la policía.

Por primera vez en años, Molina pasaría el Día de Acción de Gracias en casa en lugar de unirse a la cena familiar, pero su impresionante muerte dejó a sus parientes devastados y a los testigos traumatizados.

“Ella sólo quería quedarse en casa”, dijo Janna Bolt (28) al rotativo, mientras las lágrimas corrían por sus mejillas en el apartamento de su tía. “Era tan amorosa y cariñosa. No puedo creer lo que ocurrió”.

Molina estaba subiendo a su Toyota Sienna después de comprar una copia del Daily News cuando fue arrollada y herida de muerte a eso de las 7:15 pm del jueves. McBean fue arrestado después de causar tres accidentes en cuestión de segundos, seguido de una persecución por el barrio y un fallido intento de robar un auto para fugarse.

Según testigos, McBean dejó a Molina desangrándose y agonizando en el piso de la carretera. El imprudente conductor habría sido hospitalizado hace un mes a raíz de una crisis psicótica, dijo Douglas Rankin, su abogado defensor.  El joven fue acusado de homicidio en segundo grado en la Corte Criminal de Brooklyn el viernes por la noche.

La familia del conductor enloquecido habría llamado al 911 la noche del jueves para suplicar a la Policía que lo arrestaran, al temer que pudiera cometer alguna locura, de acuerdo con Rankin. La madre de McBean dijo que su hijo estaba tomando medicamentos para combatir sus problemas psicológicos,  que se limitó a especificar como paranoia.

“Él está enfermo”, dijo la madre. “Él tenía un problema y estaba en medicación. Él no sabía lo que hacía”.

Molina se retiró en 2008 de la división de procesamiento para nuevos oficiales del NYPD, pero también fue una querida oficial en la Comisaría 77 por 25 años. La mujer sobrevivió a una batalla contra el cáncer de mama hace 15 años y volvió al trabajo.

“Ella tenía un montón de amigos policías”, dijo Verna McLean, un detective retirado, quien trabajó con Molina en la comisaría de Brooklyn. “Ella era muy conocida en el Cuartel 77. Todo el mundo está desgarrado por lo que pasó”.

Molina vivía con su hermana en un apartamento cerca del lugar donde murió. Ella acostumbraba brindar refugio a gatos callejeros, y, dos veces a la semana, oraba en el Centro Cultural Cristiano en Nyack.

“Escuché a los testigos y sigo sin creerlo”, indicó la sobrina de la mujer. “Ella venía a casa y nos contaba historias, como una vez que ella entró en un edificio en llamas. Le gustaba hablar de sus días como oficial de policía”.

Después de que fue detenido y trasladado al Hospital Universitario Brookdale, McBean intentó apoderarse de las arma de dos agentes de policía mientras estaba asegurado a la cama de la clínica, dijeron los fiscales. Un juez fijó una fianza de $250,000 y firmó órdenes de restricción para proteger a 14 testigos y personas heridas en el caos.