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¡Deja de competir con los demás!

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Crédito: Shutterstock

Esta mañana llegué al gimnasio y me quedé asombrada al escuchar la conversación que estaban teniendo tres chicas en los vestidores. Traté de ignorar lo que decían y no entrometerme en lo que no me importa, pero no pude.

Las muchachas tenían puesta su ropa para hacer ejercicios y se veían muy bien, sin embargo, por lo que percibí, ninguna estaba satisfecha con su apariencia. El problema no era que querían verse mejor, el problema es que querían ser y parecerse a alguien más, creyendo erróneamente que cuando lo logren finalmente van a ser felices.

Una de ellas decía: “yo quiero ser como Jennifer López”,y contaba que le había llevado a su cirujano la foto de la cantante para que la operara. La otra, aunque bella, se quejaba y mencionaba los nombres de otras mujeres que solo ellas conocían, diciendo que su vida sería mejor si fuesen ellas.

No creo que tenga nada de malo admirar la belleza o el lugar donde se encuentra alguien más y que dicha persona sea tu inspiración, digamos para hacer ejercicio o para seguir sus pasos, sin embargo si veo un problema cuando la competencia no es con uno mismo sino con los demás.

Siempre, siempre, existirá una persona más inteligente, más bonita, con más dinero, con mejor posición en el trabajo, en fin. Si partimos de ese punto, debemos enfocarnos en lo que tenemos y sacarle el mayor provecho posible. Si está semana hiciste tres días de ejercicio, pues la próxima, ve cuatro veces. No dependas de qué hace o deja de hacer la vecina y mucho menos la artista que sigues en redes sociales o en televisión.

La única competencia que debe existir es contigo mismo. No te hagas daño a ti ni a los demás queriendo ser alguien más.

Al salir de los vestidores del gimnasio paré y les dije a las muchachas: “ustedes son bellas, quizás hasta más que la modelo de esa revista”. Me miraron, amablemente me dijeron gracias y me preguntaron ¿dónde compraste tus extensiones de cabello? ¡Quiero tu pelo! Les dije, y ahí terminó la conversación.

La competencia es saludable entre compañías, no entre seres humanos. De hecho, cuando en las empresas la gente comienza a competir con sus propios compañeros de trabajo, se crea un ambiente hostil dónde con tal de ganar y ‘lucirse’ ante los demás, la persona pierde la cordura y hasta es capaz de pisotear a un colega con tal de sobresalir.

Mi madre siempre dice que los seres humanos somos como una velita encendida, explicando que para poder prender otra vela no es necesario apagar la primera.

¿Y tú? ¿Con quién compites?

Espero sus comentarios,

Carolina Sarassa

@CarolinaSarassa

www.CarolinaSarassa.com

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