Necesitamos más maestros de minorías

¿Recuerda a ese maestro que le cambió la vida? ¿Aquel que le abrió un mundo de posibilidades que no sabía existían?

Para mí ese fue el maestro José Fernández, cuando estaba creciendo en República Dominicana. El maestro Fernández fue capaz de descubrir mi potencial, y me ayudó a creer en mí mismo – algo muy importante para lograr un desarrollo educativo exitoso. El maestro Fernández fue un gran educador. Además de enseñar materias, él me sirvió de guía en un lugar tan especial y hermoso, pero a veces tan difícil como la República Dominicana.

Hoy en la Ciudad de Nueva York, 43% de los estudiantes de escuelas públicas son varones de comunidades minoritarias. En contraste, solo 8% del total de maestros son de minorías. Esta gran diferencia priva a miles de estudiantes de tener a alguien con quien se pueden identificar en el aula: un modelo masculino positivo y conocedor de su identidad cultural.

Numerosos estudios han demostrado que los maestros de color tienden a tener una mayor influencia positiva en los estudiantes minoritarios. Esto puede explicarse, en parte, al hecho de que comprenden las realidades culturales de estos estudiantes. La identificación entre el profesor y el alumno no puede ser subestimada, y eso se demuestra en la manera en que los estudiantes aprovechan esa relación para descubrir sus talentos, creer en sí mismos y seguir progresando.

Esa es fue mi experiencia con el maestro Fernández, y también lo pude apreciar durante mis 10 años como maestro en la escuela secundaria Gregorio Luperón en Washington Heights. Durante ese tiempo, tuve la suerte de trabajar con muchos estudiantes que habían recién llegado a los Estados Unidos, mayormente de América Latina, y que luchaban por superar el choque cultural de la inmigración, y de entender la complejidad de nuestro sistema educativo. Allí pude ver claramente cuan valioso era para ellos el hecho de que yo hablara su idioma, y estuviera familiarizado con las circunstancias de su vida. Sus retos habían sido mis retos, y eso me ayudaba a entenderlos mejor. El beneficio fue mutuo: yo aprendí mucho de mis alumnos, ellos me ayudaron a crecer personal y profesionalmente. Y de allí se crearon vínculos que permanecen firmes hasta el día de hoy.

Muchos estudiantes en nuestra ciudad no tienen la posibilidad de esa experiencia. La Ciudad está haciendo algo para atraer a más maestros de color y crear muchas más experiencias positivas. La nueva iniciativa del alcalde Bill de Blasio “NYC Men Teach” invierte $16.5 millones para contratar a 1,000 maestros de color, a través de asociaciones con institutos de pedagogía como CUNY, NYC Teaching Fellows y Teach for America. Esta inversión tendrá rotundos beneficios en el futuro, y ayudará a aumentar el desempeño de los estudiantes de color y a cerrar la brecha de rendimiento entre ellos y sus contrapartes blancos. La enseñanza es una profesión realmente gratificante. Exhorto encarecidamente a los hombres de color, a los hombres latinos, a que consideren este camino profesional que cambiará su vida y la de vida de muchos jóvenes.

-Ydanis Rodríguez es el presidente del Comité de Transporte  del Concejo Municipal.