Jóvenes lustrabotas ejemplo de superación

Universidad les dona beca luego de que su historia se hizo pública en redes sociales

Todo esfuerzo tiene una recompensa. Este dicho muy antiguo se adhiere perfecto a dos jóvenes quienes lustran zapatos a las afueras de un hospital en la zona 14 de la capital guatemalteca y que pronto recibirán una beca para culminar sus estudios en la Universidad Panamericana.

Hace 11 meses, Mario Cúmez Algua —de 18 años de edad— dejó su natal Chichicastenango, Quiché, en Guatemala para buscar alcanzar sus sueños en la capital de su país. Cuando llegó, con solo una maleta cargada de sueños, vio por primera vez una urbe llena de enormes edificios y carros por todos lados, según contó el joven al diario Prensa Libre.

Él tenía un objetivo claro: inscribirse en la Universidad Panamericana para estudiar una licenciatura en enfermería. El medio que lo entrevistó narra que su motor para esa carrera fue su madre, que está enferma y que aún nadie logra curarla.

Le pidió a su hermano mayor, José —quien ya vivía en la capital— que le buscara un cuarto y tan pronto pudo se mudó. Mario viaja cada viernes a Sololá para recibir clases todos los sábados y dos domingos al mes. Hoy ya está por comenzar su tercer semestre, ha pasado todas las materias y ya ha hecho prácticas en un hospital y en varias comunidades de su región.

Pero no ha sido fácil. El joven contó a Prensa Libre que cuando trabajaba reparando zapatos en Sololá una mujer lo echó y le dijo que era un ladrón. “Otros que reparan no trabajan honestos, les dan calzado y no lo devuelven”, dijo.

Hace poco su buen ejemplo dejó marca en su hermano menor Carlos Daniel, de 17 años, quien hace dos meses también se mudó a la capital tras graduarse en 2015 en la carrera de Ciencias y Letras.

Ya en la gran ciudad se incribió en la misma carrera que su hermano Mario y ambos trabajan lustrando botas o en la venta de películas, según indica el sitio de Internet Soy502.com.

En las calles hay algunas personas que se burlan y critican su aspecto. “Muchos dicen que estamos sucios y manchados”, cuenta Mario.

La historia de estos emprendedores fue contada en la redes sociales por Ollet Santisteban, una joven que visitó el hospital la semana pasada y que al salir dicidió, junto a su madre, darle brillo a sus zapatos. “Ninguna de las dos, somos de las personas que se quedan calladas, así que empezamos a platicar con ellos… No nos imaginamos la gran historia de vida que nos iban a contar”, cuenta en su publicación en Facebook.

La historia se volvió viral y llegó hasta oídos de la propia Universidad Panamericana que al día siguiente, luego de constatar que sí eran estudiantes del pantel, los buscó para ofrecerles una becas, según informó el secretario general de la Universidad Panamericana, Adolfo Noguera.

$3.50 es el presupuesto

que cada uno de los hermanos gasta al día para sus alimentos. Solo un vaso de atole es su desayuno, según cuenta la organización Soy502.

La magia de la tecnología

La historia de los hermanos Cúmez fue publicada en el Facebook de Ollet Santisteban el pasado 21 de enero y tuvo tal acogida por parte de los usuarios, que ya han compartido la historia más de 44,600 veces. Otros los buscan para darles ayuda. “Es admirable. Hay gente que teniendo no aprovecha ni a estudiar, pero estos cracks de la calle se merecen el cielo y más”, escribió Jerry Rojas.

Mario Cúmez aún está sorprendido. “Cuando llegué a casa me dijeron ‘estas en Facebook’… no sabía que iba a pasar y de pronto llegaron los periodistas”, comentó.