La vacante en el Tribunal Supremo no debe ser tumba de Alivios Migratorios

Aún sin reemplazo del juez Antonin Scalia, la máxima corte tiene otras opciones
La vacante en el Tribunal Supremo no debe ser tumba de Alivios Migratorios
Los programas DACA y DAPA beneficiarían a millones de inmigrantes indocumentados.
Foto: Getty Images

WASHINGTON.- La vacante en el Tribunal Supremo tras la repentina muerte del juez conservador Antonin Scalia no necesariamente bloqueará los alivios migratorios, en disputa en el caso “US v. Texas”,  sino que abre un abanico de al menos cinco posibles escenarios, según afirmaron este lunes varios expertos.

El presidente Barack Obama, que ya hizo historia al nombrar en 2009 a la puertorriqueña Sonia Sotomayor como la primera juez latina en un cargo vitalicio en el Tribunal Supremo -también nombró a Elena Kagan en 2010-, centrará sus esfuerzos en buscar un reemplazo para Scalia, cimentando su sello “progresista” en la máxima corte de EEUU.

Ahora que muchos republicanos, tanto en el Senado como en la contienda presidencial, quieren obstruir esa nominación judicial, la Administración Obama y los demócratas intentarán sacar provecho de su bloqueo durante un año electoral.

Urgencia de llenar la vacante

El caso muestra con agudeza la importancia de las elecciones en noviembre próximo: es el presidente quien selecciona a los jueces del Tribunal Supremo, que determina la legalidad de políticas que afectan la vida diaria de los estadounidenses.

Asuntos como la legalidad del aborto,  los matrimonios homosexuales,  la tenencia de armas,  el rezo en las escuelas, los requisitos para votar, la protección ambiental,  o la exigencia de cobertura médica, son apenas algunos sobre los que ha intervenido el Tribunal Supremo, compuesto por nueve jueces en cargos vitalicios.

En el campo migratorio, los magistrados prevén emitir en junio próximo un dictamen sobre la ampliación de la “acción diferida” de 2012 (DAPA) para los “Dreamers”, y un programa similar para adultos con hijos ciudadanos o residentes legales, conocido por su sigla en inglés “DACA”.

Ambos programas darían cobijo temporal a hasta cinco millones de inmigrantes indocumentados, pero están bloqueados debido a una demanda presentada por 26 estados, liderados por Texas y la mayoría bajo control republicano.

El Senado debe confirmar al juez seleccionado por Obama, y la estrategia que sopesan los republicanos de bloquear o postergar el voto hasta 2017 podría perjudicarlos en las urnas, según expertos y activistas consultados por este diario.

Posibles escenarios

Brent Wilkes, director ejecutivo de la Liga de Ciudadanos Latinoamericanos Unidos (LULAC), consideró que “la muerte de Scalia, aunque desafortunada, fortalece las oportunidades de que la Administración Obama gane el caso”.

“Todo este ruido de los republicanos es similar a otras amenazas, como el cierre del gobierno o la anulación de la reforma de salud,  pero hay varios escenarios”, explicó Wilkes.

El primer escenario sería un empate de 4 conservadores y 4 progresistas que, como temen algunos activistas, mantendría en pie la suspensión ordenada por sendos tribunales federales en Texas y Louisiana, prolongando la resolución del caso, o dándole sepultura.

Aún si un republicano llegase a ganar la Casa Blanca, el Partido Republicano “deberá pensar bien en las consecuencias (de equivocarse) de candidato presidencial” y terminar con juez que no ayude a la causa conservadora, agregó Wilkes.

Por su parte, Marielena Hincapié, directora ejecutiva del Centro Nacional para Leyes de Inmigración (NILC, en inglés), señaló que, matemáticamente, tener a un juez menos no tendría que afectar el desenlace de los alivios migratorios.

En ese sentido, un segundo escenario es que el dictamen final “sea de 5-3, a favor” de DACA y DAPA, precisó Hincapié.

Elizabeth McCormick, profesora de Leyes y directora del Proyecto para los Derechos de los Inmigrantes, de la Universidad de Tulsa (Oklahoma), dijo que el voto “bisagra” podría venir del presidente del Tribunal Supremo,  John Roberts, o del juez Anthony Kennedy, y ambos en el pasado han respaldado la “discreción” del Ejecutivo en la aplicación de las leyes migratorias.

En nombre de la mayoría en el estrado, ambos anularon en 2010 varias cláusulas clave de la controvertida ley migratoria “SB1070” en Arizona, y “la corte reconoció en ese caso que parte de esa discreción incluye la decisión de no hacer cumplir las leyes de inmigración en ciertas circunstancias”, enfatizó.

Es posible, como cree la Administración Obama, que Roberts determine que los 26 estados demandantes “no han demostrado el daño (por los alivios migratorios), algo necesario para justificar su demanda legal”, agregó McCormick.

El tercer escenario,  a juicio de McCormick, es que un nuevo juez que llegue a mitad de la sesión del Tribunal Supremo decida reabrir la presentación de argumentos si hay un empate.

El cuarto escenario es que el Senado confirme al juez que nomine Obama,  si surgen los 60 votos mínimos necesarios para evitar la obstrucción republicana.

Según Wilkes y McCormick, el quinto escenario es que Obama, al amparo de la Constitución, haga un nombramiento durante un receso legislativo, aunque en 2014 el Tribunal Supremo restringió esa posibilidad a sólo cuando el receso dure más de tres días y el Senado no esté en sesiones. Es poco probable que los republicanos vayan a darle esa oportunidad.

El abogado de Inmigración, David Leopold, duda que se produzca un empate, y en vez vaticina que “la mayoría de los ocho jueces decidirán desechar la demanda contra los alivios migratorios por falta de sustento jurídico o base legal”.

“Y si evalúan el caso sobre los méritos, llegarán a la conclusión de que el presidente Obama actuó en el marco de su autoridad constitucional y que las acciones ejecutivas son solidamente legales. Confío en la solidez del caso de la Administración, y la muerte del juez Scalia no cambia eso”, puntualizó Leopold.