Cerrar o no Rikers, un debate necesario

La prisión arrastra un historial de violencia y degradación

Desde que la presidenta del Concejo, Melissa Mark Viverito, expusiera su visión de “Más Justicia NYC”, donde -entre otras cosas- abrió el debate sobre un eventual cierre a largo plazo de la prisión Rikers, varias han sido las voces que han expresado su punto de vista sobre este particular.

Qué tan viable es o no cerrar el penal se irá definiendo con el tiempo a medida que avance el trabajo de una comisión independiente que evaluará un modelo de justicia integral que por ejemplo ha fijado entre sus objetivos reducir las tasas de detención preventivas y la reubicación de reos.

En este momento es más de que saludable mantener encendido el debate sobre el futuro de una prisión que se ha destacado -según las propias palabras de Mark-Viverito-  no por ser sinónimo de justicia sino de venganza.

Rikers alberga diariamente unos 10,000 detenidos, muchos de los cuales son jóvenes. Otros incluso con problemas mentales.

Los apuñalamientos en este penal y otros centros carcelarios se ha incrementado en un 45%, según un reporte del 2015. Y las fricciones entre los oficiales del correccional y los presos también han ido en aumento.

La situación de violencia y degradación en Rikers no es nueva. En su momento, el fiscal federal Preet Bharara -cuando emitió en 2014 un informe-  reveló un patrón del excesivo uso de la fuerza describiendo a Rikers como una institución rota, un lugar donde la fuerza bruta es el primer impulso en lugar de ser el último recurso.

Para crédito de la administración actual se han dado algunos pasos para intentar reformar este monstruo que es Rikers. Una de las medidas recientes fue el cambio en materia de confinamiento solitario.

Sin embargo, cuando hay situaciones crónicas como las que se experimentan en Rikers quizá sea tiempo de cortar el problema desde la raíz.

Es fundamental que a la hora de tomar una decisión definitiva no prime el cálculo político sino el verdadero sentido de la justicia social.