Jane Sanders: “Sería un error subestimar a Bernie”

La esposa del senador se queja de quienes distorsionan su historial, y promete que su campaña responderá con más firmeza
Jane Sanders: “Sería un error subestimar a Bernie”
Jane Sanders (izq), esposa del aspirante presidencial demócrata, Bernie Sanders, es considerada su mano derecha en la contienda.

WASHINGTON.- Animada por una fuerte dosis de confianza en víspera del “Super martes”, Jane Sanders, esposa del aspirante presidencial demócrata, Bernie Sanders, advirtió de que sería un error subestimarlo como lo hacen algunos de sus rivales y críticos.

En entrevista telefónica con este diario, Sanders afirmó que el senador independiente de Vermont continuará ganando espacios pese a las ventajas de la favorita del “establecimiento”, Hillary Clinton.

“Este será un plan para los 50 estados y creo que nos irá bien, que el voto saldrá dividido en los 11 estados (del “Super martes”). Siempre se le ha subestimado, pero ha registrado un enorme progreso en tan corto tiempo en cada estado”, observó.

Esperamos desbancar la suposición de que (Clinton) es la candidata más fuerte o la candidata inevitable… se ha distorsionado el historial de Bernie, y vamos a estar respondiendo más fuerte de lo que lo hemos hecho”, prometió.

Para Sanders, comparar esta contienda con la historia bíblica de “David contra Goliat” no sería exagerar, porque Clinton ha estado en la palestra nacional durante décadas, y tiene el respaldo de la jerarquía demócrata.

“Comenzamos en desventaja el año pasado, pero ahora Bernie está en una posición envidiable, y entre más lo conozca la gente, más lo entenderán y lo apoyarán“, aseguró.

El senador, que haría historia como primer presidente judío de EEUU, comenzó la contienda como un perfecto desconocido, con apenas un tres por ciento en las encuestas, y con escasa cobertura mediática, pero logró un empate virtual en Iowa, ganó en New Hampshire por amplio margen, y dio la pelea en Nevada.

Su esposa destacó la urgencia de que la base demócrata salga a votar y frene al magnate empresarial, Donald Trump, si éste consigue la nominación presidencial republicana.

Exigencias de la contienda

Conocida en su juventud como Jane O´Meara, la joven rubia que durmió en una tienda de campaña durante el festival de música de Woodstock en 1969 ahora acompaña a Sanders en pequeños encuentros o en mítines que atraen a decenas de miles de simpatizantes, como los de los últimos días en Texas y Nueva York, a los que asistieron más de 20,000 personas.

De hecho,  Jane es pieza clave de los esfuerzos por presentar el lado “humano” del precandidato y sumar votos para su campaña.

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Jane lo acompañó ayer a un encuentro con “Dreamers” en Colorado y estará con él mañana en Vermont, uno de 11 estados en disputa en el “Super martes”, y en el cual Sanders espera ganar en cinco.

Jane Sanders, tercera de la izquierda, participa en un encuentro con "Dreamers" en Colorado el domingo.
Jane Sanders, tercera de la izquierda, participa en un encuentro con “Dreamers” en Colorado el domingo.

“El calendario es muy agotador, me quedo dormida en cuanto pongo la cabeza en la almohada, pero también es muy emocionante compartir con la gente“, señaló Sanders, casada con el senador desde 1988.

Entre ambos tienen cuatro hijos de matrimonios previos y siete nietos, décadas después de su primer encuentro en 1981 durante una fiesta por el triunfo de Bernie como alcalde de Burlington.

Más enfoque en la familia y en América Latina

Sanders, de 65 años, aseguró que, de convertirse en primera dama, mantendrá los reflectores sobre los asuntos que afectan a los niños y las familias de las clases media y trabajadora.

“Quiero escuchar sus ideas, sus preocupaciones… Bernie sería quien tome las decisiones para que las propuestas se conviertan en acción”, dijo Sanders, una mujer con sus propios logros como presidenta de Burlington College (2004-2011).

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Sanders, a quien el senador describe como su “alma gemela” y consejera más cercana, ha tenido protagonismo en asuntos relacionados con los niños y jóvenes, y cree que EEUU no ha puesto suficiente atención en América Latina.

En ese sentido, enfatizó que su esposo apoya, por ejemplo, que Puerto Rico pueda reestructurar su deuda para resolver la crisis fiscal.

La pareja ha viajado por países como México, Cuba, Chile y Bolivia y, según Sanders, el senador entiende español, y le gusta practicarlo apoyándose en un diccionario bilingüe.

Recalibrando el mensaje

Sanders reconoce en anécdotas de los votantes las manifestaciones de racismo e injusticia en este siglo, reflejadas en un alto desempleo y, en el caso de los latinos, en “las terribles historias de deportación y separación de familias”.

Por eso rechazó la narrativa de la campaña de Clinton de que Sanders tiene ideas poco realistas; que está obsesionado con Wall Street y que, en noviembre próximo, no podría vencer al candidato republicano.

El plan de ataque será demostrar que, bajo el paraguas de “justicia social” que pregona Sanders, cabe “una veintena de asuntos”, como la creación de empleos, mejoras educativas, vivienda a precios asequibles, y las reformas del sistema judicial y del sistema migratorio.

Su “revolución política” busca “mejorar la vida diaria” de las personas y,  al describir el acercamiento con las minorías, Sanders insiste en que “la gente puede confiar en Bernie, y no tendrían a mejor defensor en su esquina que él”.

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También Clinton ha afilado su estrategia, presentándose como posible heredera del legado del presidente Barack Obama.

Así como Sanders logró hazañas como corredor en sus días de secundaria en Nueva York, ahora se prepara para la maratón de una contienda que, a todas luces, será dura.

El propio Sanders advirtió tras su derrota en Carolina del Sur que la campaña “apenas está comenzando”.