Lo que sientes, ¿es atracción o amor?

Conoce las señales que te dicen que realmente amas a esa persona que tanto te gusta y si eres correspondida
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Lo que sientes, ¿es atracción o amor?
El sentimiento del amor es completamente diferente al de la mera atracción que, en sí, está incluida en el proceso del enamoramiento que conlleva al amor.
Foto: Shutterstock

La atracción y el amor son dos cosas muy diferentes, pero es común que al estar saliendo con alguien que te gusta llegues a confundirte y termines con el corazón roto.

Y es que como dice la psicóloga Isabel Gómez Bassols, el sentimiento del amor es completamente diferente al de la mera atracción que, en sí, está incluida en el proceso del enamoramiento.

La atracción se da cuando sentimos, en primera instancia, ese flechazo en el corazón al ver a una persona que nos gusta porque cumple nuestras expectativas físicas del hombre o la mujer que deseamos como pareja”, detalla Gómez Bassols.

Si las personas, después de sentirse atraídas, no se dan el tiempo de conocerse, entonces no se dará el amor.

“El amor nace cuando conocemos la manera de ser de esa persona hacia la cual nos sentimos atraídos”, ahonda la psicóloga. “Es decir, que uno realmente se enamora cuando conoce y se siente cómoda con la personalidad, el carisma, los valores, las habilidades, la inteligencia, la dulzura y las otras virtudes del ser humano”.

En el caso de que la atracción inicial haya conducido al encuentro íntimo, Bassol dice que esto tampoco significa que haya amor.

“Puede ser simplemente  atracción física o sexual, que puede resultar peligrosa para algunas mujeres que se enamoran con rapidez sin ser correspondidas y se entregan con la idea de atrapar a esa persona que tanto les gusta”.

El enamoramiento

A la medida que se conoce a esa persona que nos gusta se va dando el enamoramiento.

“Enamorarse es una experiencia poderosa. Es ese momento en que dejas de buscar porque crees que ya encontraste lo que tanto esperabas. No existe la necesidad, el esfuerzo ni la desesperación. Te sientes querido y feliz”, dice la coach Alejandra Llamas, autora del libro “El arte de la Pareja”.

Durante esta etapa —que incluye el deseo, la atracción y el vínculo—, Llamas detalla que se experimentan —entre otras—estas características:

–          Intenso deseo de intimidad y unión física. Besos, abrazos e incluso tener relaciones íntimas.

–          Profundo anhelo de reciprocidad. Es decir, el sentir la necesidad de que la otra persona también se enamore de uno.

–          Fuerte actividad fisiológica. Nerviosismo, aceleración cardíaca, etc, ante la presencia (real o imaginaria) de la persona que nos gusta.

–          Idealización del individuo, del cual solo se perciben las características positivas.

“La atracción física y el enamoramiento tienen estas características inconscientes y inexplicables, pero solo a los ojos de quienes las experimentan y en lo cual involucramos los sentidos (vista, olfato y sistema sensorial)”, resalta Llamas.

El amor

El amor verdadero se reconoce cuando se da el respeto, la admiración, el afecto, el cariño y la necesidad recíproca de estar el uno con el otro.

Estas son algunas de las señales, que según Gómez Bassols, anuncian la presencia del amor:

–          Se ama a la persona con sus  cualidades y  defectos, ya que estos últimos son mínimos comparados con sus virtudes, valores, personalidad, etcétera.

–          Se hacen cambios personales, por voluntad propia, para complacer a la otra persona. “Es una complacencia que se hace por amor, no por sacrificio, temor o exigencia de la otra persona. Es algo que nace de corazón para hacer feliz a quien se quiere y estar una también feliz. Estos cambios tienen que ser recíprocos”, alerta la experta en comportamiento humano.

–          Se siente comodidad, tranquilidad y felicidad al estar al lado de la otra persona. Ante este sentimiento recíproco no existe la necesidad de tener una relación sentimental con otra persona.

–          Se desea lo mejor para la persona amada y ésta se incluye siempre en los planes personales de vida.