Cada vez nos volvemos más fuertes

No nos asusta la crucifixión que quieren imponer Trump y Cruz a los latinos
Cada vez nos volvemos más fuertes
Ted Cruz, candidato presidencial republicano. EFE
Foto: EFE

Hay cristianos que creen en la crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo pero no perciben que la crucifixión ha sucedido también a todo un pueblo en la historia, y hasta en nuestros tiempos.  Es una cosa difícil no notar si uno anda sin papeles en los Estados Unidos actualmente.

Tal como parece, nos encaramos con una crucifixión todos los años. Después de la elección del presidente Obama hubo 2 millones de deportaciones, y una separación penosa de las familias. Habíamos experimentado de todo: traición, crucifixión, y luego, con las órdenes ejecutivas, una resurrección.

Este año los que nos pretenden crucificar son Donald Trump y Ted Cruz. No se olviden que a Jesucristo no solo lo arrestaron, encarcelaron y crucificaron, sino también Hay cristianos que creen en la crucifixión, muerte y resurrección de Jesucristo pero no perciben que la crucifixión ha sucedido también a todo un pueblo en la historia, y hasta en nuestros tiempos. Es una cosa difícil no notar si uno anda sin papeles en los Estados Unidos actualmente.

Tal como parece, nos encaramos con una crucifixión todos los años. Después de la elección del presidente Obama hubo 2 millones de deportaciones, y una separación penosa de las familias. Habíamos experimentado de todo: traición, crucifixión, y luego, con las órdenes ejecutivas, una resurrección.
Este año los que nos pretenden crucificar son Donald Trump y Ted Cruz. No se olviden que a Jesucristo no solo lo arrestaron, encarcelaron y crucificaron, sino también hicieron todo lo posible para humillarlo.

¿Acaso no nos han tachado como violadores y criminales? ¿Acaso no se ha dicho, además, que nuestras madres dieron luz al don más precioso del cielo con el único motivo de poder permanecer en este país? ¿Acaso no han acusado a nuestros bebés de ser “anclas” con el fin de humillaros?
Cuando a Jesucristo y Barabas los presentaron a la gente, gritaban “¡Crucifiquenlo! ¡Crucifiquen a Jesucristo!” Todas las semanas hemos sido testigos a los mítines de Trump donde miles han gritado “!Deportenlos!” y “¡Construyan una muralla!” entre las familias. No es solo Trump y Cruz, que son politiqueros típicos, sino también, son las muchedumbres de gente de raza blanca, ciudadanos de los Estados Unidos, que ríen y gritan como la gente en el pasado se juntaba para celebrar al linchamiento de los afroamericanos.

Y hemos visto los niños hondureños amenazados por la muerte en su país natal, donde los envían de nuevo para que los asesinen después de haber hecho viajes para reunificarse con sus familias en los EEUU. ¿Acaso no es eso una crucifixión también?
Pero cada año cuando hemos aguantado estas crucifixiones también hemos sido benditos con la fe y la fuerza para aguantar hasta llegar a la temporada de la resurrección. En los tiempos de Jesucristo, la evidencia de su resurrección se distribuía poco a poco hasta al fin llegar a millones. Así es con nosotros también. La lucha empieza con unos cuantos y se va creciendo hasta que logramos la unidad.

El domingo pasado, el Reverendo Jesse Jackson tomó la palabra en nuestra iglesia. Estaba rodeado por decenas de personas amenazadas por la deportación, pero también por soñadores cubiertos por DACA y con muchas madres y muchos padres de ciudadanos que esperan los alivios migratorios.

Antes hemos sobrevivido las crucifixiones y hemos hallado las resurrecciones. Cada vez nos volvemos más fuertes y derrotaremos a la gente que rodea a Trump y Cruz.