Editorial: La crisis de Venezuela

El gobierno de Maduro parece estar desbordado por los problemas que surgen en todos los frentes

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Crédito: JUAN BARRETO/AFP | Getty Images

La crisis política y económica en Venezuela sigue creciendo a pasos agigantados. El gobierno del presidente Nicolás Maduro está asediado por la naturaleza, por el mercado petrolero, la oposición y su propia incompetencia. El nivel de vida de los venezolanos se ha ido derrumbando frente a un gobierno impotente, que parece superado por los acontecimientos.

El reciente aumento salarial del 30% y la amenaza lanzada el 1ro. de mayo por el mandatario de una rebelión popular para tomar las plantas que dejen de producir, son actos de desesperación ante una inflación que podría llegar al 700% y al desabastecimiento de productos en las tiendas. Esta son reacciones viscerales de Maduro sobre lo que está fuera de su control.

La popularidad de la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez se basó en los altos precios del petróleo que le dio al gobierno una importante fuente de ingresos,  que permitió ayudar a los sectores más pobres del país. Pero la falta de visión, y precaución, hizo que el sistema creado empezara a derrumbarse con la caída estrepitosa del petróleo, privando al país de divisas.

Para colmo de males, la llegada de El Niño trajo una severa sequía que redujo drásticamente la producción de electricidad del embalse de Guri que produce el 70% de la electricidad del país. Esto agudizó la deteriorada infraestructura eléctrica provocando una crisis eléctrica gigantesca.

Hoy Venezuela funciona a media máquina. El sector público redujo significativamente la semana laboral y el privado dice no poder normalizarse sin insumos que no puede conseguir por falta de dólares. Hay que recordar que el desabastecimiento suele ser la protesta del empresariado. Todo esto tiene a la economía por el suelo.

Los venezolanos sin luz, trabajo, productos básicos ni seguridad pública están hartos. Eligieron una Asamblea opositora que ya está iniciando el proceso para hacer un referendo con el fin de destituir a Maduro antes del fin de su gestión en 2019.

El camino a la destitución no es fácil pero es la única senda institucional para el cambio de gobierno. Habrá que ver los próximos acontecimientos con la esperanza que no haya una  explosión de violencia en Venezuela y que dentro del gobierno puedan comprender el hartazgo de los venezolanos.

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