Trabajadores unen fuerzas en inicio de juicio por muerte de obrero

Es la primera vez que supervisores de una constructora son acusados por la muerte de un empleado
Trabajadores unen fuerzas en inicio de juicio por muerte de obrero
La familia de Carlos Moncayo cruzando la calle a otra sala de corte después que se le asignó otro juez al caso.
Foto: Mariela Lombard / El Diario

Esta mañana, antes que abrieran las puertas de los tribunales en Manhattan, miembros de sindicatos, organizaciones comunitarias, y centros de trabajadores que luchan por la seguridad y salud de los obreros, realizaron una manifestación en la portaban carteles que decían: “Justicia para Carlos Moncayo”.

El joven ecuatoriano, de 22 años, falleció el 19 de abril del año pasado aplastado por la tierra cuando se realizaba una excavación en una construcción, en la cual no se reforzaron debidamente los muros mientras abrían el hoyo.

El fatal accidente fue uno de los 19 que ocurrieron en el 2015 como consecuencia de zonas de construcción inseguras. Cuatro más que en el 2014 cuando se registró la muerte 15 trabajadores.

El trabajador, el ecuatoriano Carlos Moncayo (22).
El trabajador, el ecuatoriano Carlos Moncayo (22).

Pero el caso de Moncayo es particularmente especial para los activistas que luchan por la seguridad de los obreros, ya que por primera vez se imponen cargos criminales a los capataces por la muerte de un trabajador.

“Es la primera vez que se tienen tantas pruebas para mostrar que realmente los empleadores sabían que lo iban a matar y a pesar que sabían que él podía morir ahí, no les importó. Más les importaba el capital y la producción que la persona”, dijo Diana Mejía de la organización Viento del Espíritu, un colectivo de inmigrantes que promueve la salud y seguridad laboral.

Viento de Espiritu, Diana Mejia esta apoyando a la familia. Familia del trabjador de la construccion Carlos Moncayo de 23 años que resulto muerto durante un trabajo de excavacion. Empresa Constructora Harco va a jucio en la corte Criminal de Manhattan. Photo Credito Mariela Lombard/El Diario NY.
Diana Mejia organizadora para Viento del Espíritu habla de la importancia del caso.
Photo Credito Mariela Lombard/El Diario NY.

La Fiscalía de Manhattan impuso cargos de homicidio involuntario, negligencia e imprudencia contra el capataz de la obra Wilmer Cueva, de 50 años, y el supervisor Alfonso Prestia, de 54.

Además, se formularon cargos contra las compañías subcontratistas Sky Materials Corp. y Harco Construction LLC. Según la Fiscalía, los acusados ignoraron las repetidas advertencias de meses, semanas y hasta minutos antes de la tragedia

En la mañana de este lunes los trabajadores y miembros de sindicatos llenaron casi toda la sala de la corte. La familia de Moncayo también estuvo presente pero no quiso hacer comentario a la prensa.

Se esperaba que empezaran hoy los argumentos iniciales de la defensa y la parte acusadora, pero en vez se cambió el juez que iba a escuchar el caso y se aplazó el inicio del juicio para el próximo miércoles a las 10 a.m.

“Vamos a estar de nuevo aquí. Es hasta el final,” dijo Omar Henríquez organizador de la Red Nacional de Jornaleros. El activista indicó que un obrero nunca debe de morir por ir al trabajo. “Este juicio está mandando por primera vez un mensaje fuerte y claro: si un trabajador muere bajo tu supervisión, vas a ser acusado de homicidio”.

Injusticia latina e inmigrante

Los obreros latinos e inmigrantes están en mayor riesgo de morir en zonas de construcción, según el Comité de Nueva York para la Seguridad y Salud Ocupacional (NYCOSH) que cada año publica un informe sobre las muertes en zonas de construcción.

El último informe revela que aunque los latinos son el 25% de los obreros en la ciudad de Nueva York, representan el 38% del total de muertes en construcción en el 2012. Además, los hispanos son 30% más probables que los no latinos a lesionarse en el trabajo.

La mayoría de los trabajadores de construcción en la Gran Manzana no son ciudadanos según la encuesta de comunidades Americanas del Censo de EE.UU. El 80% de los trabajadores en construcción inmigrantes, son latinos.

Las personas de color y los inmigrantes que trabajan en construcción son más propensos a trabajar bajo la mesa, a ser clasificados erróneamente como contratistas independientes, y a no ser entrenados apropiadamente por diferencias de idioma.