Colombianos en Nueva York escépticos del tratado de paz con la FARC

Aunque quieren paz en su país natal, no creen que el gobierno debe darle impunidad a los guerrileros.

Recientemente el gobierno colombiano y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia mejor conocidas como FARC, firmaron un tratado de paz en La Habana que trae fin a 50 años de guerra civil en el país.

“No tienen que ir a Cuba”, fue la reacción de María Consuelo Barrero, modista en la Casa Rosada en Jackson Heights, “la sangre se ha corrido en Colombia”. Cuando era niña, el padre de Barrero quien se identificaba como liberal tuvo que dejar a su familia por amenazas de muerte de las guerrilla en Buenos Aires, Colombia.

María Consuelo Barrero se mudo a Jackson Heights en la década de los 70.
María Consuelo Barrero se mudo a Jackson Heights en la década de los 70.

Barrero quien se mudó a la Ciudad de Nueva York en el 1974, hubiera querido que el tratado se firme en su país natal.

Otros miembros de la comunidad colombiana de Jackson Heights también reaccionaron al acuerdo con escepticismo.

“Yo pienso que es una buena oportunidad de pronto para lograr grandes cosas en el país, pero hay que manejarlo con cuidado”, dijo Johan Sierra de 19 años quien vino hace un año a la ciudad para estudiar inglés.

John Sierra se mudó a Nueva York de Bogotá hace un año.
John Sierra se mudó a Nueva York de Bogotá hace un año.

Algunas personas son hasta más negativas. Marlene Sarria de 46 años no cree que el acuerdo traerá cambios reales. “Nunca la guerrilla va a desaparecer siempre va estar ahí”, dijo.

A John Jairo Henao de 55 años le molesta que no hay transparencia sobre el acuerdo. “Se está negociando con impunidad con narcoterroristas”, dijo.

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John Jairo Henao quiere más transparencia sobre el tratado.

“Están en Cuba paseando”, dijo Esneider Ácevedo . El trabajador de construcción dijo que le gustaría ver paz pero no le agrada que el presidente Juan Manuel Santos negoció con la guerrilla que ha secuestrado, asesinado, y está conectada al narcotráfico. “Yo sí quisiera que Colombia cambiara pero le dan muchos beneficio a la gente que no lo merece”, expresó mientras esperaba su desayuno en una panadería colombiana de Jackson Heights.

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Esneider Ácevedo desayuna con su esposa Maryori Álvarez, su hijo y suegra.

“Le están dando mejor trato a la guerrilla que a los campesinos”, añadió su esposa Maryori Álvarez.

Un tratado final se firmará en Colombia posiblemente el mes que viene.