Contra la retórica antiinmigrante

Las posturas antilatinas son usadas en la campaña electoral
Contra la retórica antiinmigrante
Algunos legisladores republicanos, como es el caso del senador Ted Cruz, favorecen medidas contra los inmigrantes.
Foto: Win McNamee / Getty Images

A medida que se intensifica la estridencia y agresividad en la campaña electoral, crece la retórica antiinmigrante y antilatina.

Esa retórica no responde a la realidad, porque como se verá los números de cruces ilegales siguen cayendo, sino a la insistencia del virtual candidato presidencial republicano Donald Trump de culpar de los males del país a los inmigrantes.

En el Senado, el excandidato presidencial republicano Ted Cruz propuso una ley contra las familias migrantes, que establecería una sentencia mínima en prisión para quienes entraran ilegalmente al país tres o más veces (y para quienes cometan una felonía agravada, en adición a la pena por su delito).

Pero el cruce ilegal de la frontera no es un acto criminal (felony), sino una violación administrativa, un delito civil (misdemeanor). Se convierte en delito mayor o acto criminal solamente si se repite después de una deportación.

Este proyecto de ley quiere promulgar sentencias mínimas obligatorias innecesarias. Costaría mil millones de dólares y aumentaría sin razón la sobrepoblación carcelaria.

El intento de Cruz de criminalizar la inmigración ilegal y demonizar a las familias inmigrantes es un truco electoral, un reflejo de las posturas antilatinas de Trump de que México “envía” aquí a quienes traen drogas, crimen y que son violadores. Que son gente peligrosa.

El intento de Cruz refleja así una mentira repetida mil veces.

Los demócratas bloquearon esta ley en la maniobra llamada “filibuster”.

También bloquearon de la misma manera otra propuesta de ley que hubiese recortado la ayuda federal a las ciudades santuarios, las que ofrecen refugio de la deportación a ciertos inmigrantes indocumentados prohibiendo la colaboración entre policías locales y las autoridades migratorias.

Pero cabe enfatizar que todo esto sucede mientras disminuye, no aumenta, el número de cruces ilegales en la frontera. Como explica María Peña en este mismo diario, el mes pasado fueron arrestados en el límite sur 34,000 indocumentados, contra 38,088 en abril y 40,349 en mayo.

De ellos, 4,809 fueron niños no acompañados, contra 5,173 y  5,617 en los meses anteriores.

Pero pese a que el fenómeno decrece, se lo presenta engañosamente como un problema en crecimiento.

La propuesta de Cruz es un ejemplo de lo que se espera durante el resto de la campaña electoral.

Serán interminables intentos de equiparar actos criminales y deleznables de individuos aislados con toda una comunidad. De azuzar los miedos al “otro”. De favorecer el aislamiento y la hostilidad.

Es menester rechazar esos intentos y la política de odio y confrontación, en favor de la integración y la contribución al país.