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Trump oculta sus impuestos

El magnate demuestra una falta de transparencia

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Crédito: Getty

El candidato presidencial republicano Donald Trump dice que su éxito como empresario y constructor es uno de los motivos para ser electo. Entre sus inmodestas alabanzas a su capacidad empresarial, él asegura que tiene 10 mil millones de dólares, pero como en todo lo relacionado a este candidato, el creerle es una cuestión de fe.

Todas las dudas sobre el empresario Trump se evaporarían si el neoyorquino siguiera los pasos de los candidatos presidenciales anteriores, que a partir de la década de los setentas, han dado a conocer sus declaraciones de impuestos.

Este no es un requerimiento legal, aunque pasó a ser una expectativa normal, en nombre de la transparencia, el que un candidato al cargo más alto de la nación de a conocer el manejo de sus finanzas personales. Esta información revela la riqueza de un individuo, su pago de impuestos y sus contribuciones entre otros datos. Ahora Trump quiere precisamente esconder esta información al decidir que no dará a conocer los detalles de sus impuestos antes de la elección.

Esta decisión cierra una historia de promesas incumplidas que comenzó diciendo de que daría a conocer declaraciones impositivas “grandes y…hermosas”, a excusas absurdas de  “no van a aprender nada de ellas” para después justificar que no lo hará porque está siendo auditado. Este es el mismo Trump que acusó en 2012 al entonces candidato presidencial republicano, Mitt Romney, de demorarse en hacer público su declaración de impuestos.

La negativa de Trump se abre a las especulaciones. Hay quienes creen que el documento mostrará que es menos rico de lo que dice, que no paga impuestos o el porcentaje es muy bajo o que no es tan caritativo como dice que es. Lo que se sabe es que en 1981 no pagó impuestos aprovechando ventajas impositivas para los constructores en Nueva York, y que ha repetido una y otra vez que ha hecho todo posible para pagar lo menos posible.

No queda bien que el presidente, el recaudador en jefe de impuestos, sea un evasor fiscal, como el que un millonario pague un porcentaje mucho menor de sus ingresos que un trabajador medio.

Él se siente que está por sobre las normas de conductas que aplican a todos. Fundamentalmente muestra estar muy lejos de asumir el compromiso y sacrificio necesario asumido por quienes tienen vocación y desean llegar a la Casa Blanca. Por eso proteger la falta de transparencia de sus negocios es más importante que ganar la confianza de los votantes.

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