Hay pocos centros para tratar a adictos a heroína en Nueva York

Denuncian carencia de camas, consultorios y programas para enfrentar la severa epidemia de opiáceos que enfrenta la Gran Manzana

Luis Andino, puertorriqueño de 28 años que vive en Brooklyn, es adicto a la heroína desde hace 6 años.
Luis Andino, puertorriqueño de 28 años que vive en Brooklyn, es adicto a la heroína desde hace 6 años.
Foto: Pedro F. Frisneda / El Diario

Luis Andino ha sido adicto a los opiáceos y la heroína desde hace seis años y casi muere, en dos ocasiones, por sobredosis con la droga.

Pero hoy día, gracias a los tratamientos y consejería que recibe en la organización ACI (Addiction Case Interventions), el puertorriqueño de 28 años ha logrado mantenerse sobrio por más de un mes.

“Me ha costado mucho salir de esta adicción por sí solo. La heroína me ha llevado a hacer cosas contra mí mismo, como estar desamparado en la calle y dormir en los trenes. Es una vida desastrosa”, dijo el joven.

“Durante una sobredosis, unos vecinos me encontraron tirado en una escalera y llamaron a una ambulancia que me llevó al hospital. Si no fuera por la ayuda que recibo ahora en este centro yo definitivamente no podría haber salido de esto”, afirmó Andino.

Si se compara su caso con el de miles de otros adictos en la Gran Manzana, este joven boricua podría sentirse afortunado.

Según denunciaron este martes oficiales electos, expertos en salud y sobrevivientes a la heroína, actualmente existe en la ciudad de Nueva York una preocupante carencia de camas, centros de atención y programas para ofrecer tratamientos a adictos a esta droga que causa miles de muertes cada año en todo el país.

Para solucionar esto, la congresista demócrata por Nueva York, Carolyn B. Maloney hizo una llamado al Congreso Federal para que apruebe los fondos de la ley CARA (Comprehensive Addiction and Recovery Act), que fue firmada por el presidente Barack Obama, la cual autoriza $8.3 billones para crear programas que ayuden a prevenir, tratar y reducir las adicciones a opiácios en Nueva York y en el país.

“Nuestra ciudad y nuestro país están enfrentando una crisis severa que está fuera de control (…) CARA podría ser un buen paso en la lucha contra el abuso de opiáceos, que cobra la vida de más de 28,000 estadounidenses cada año”, indicó Maloney.

La asambleísta neoyorquina Linda Rosenthal también se unió al llamado de urgencia. “Estos recursos financiarán programas de prevención, educación, tratamiento y recuperación que salvarán vidas de estadounidenses, y es hora que los republicanos en el Congreso pongan de lado la retórica y den el dinero“.

Crisis en Nueva York

Datos ofrecidos por la congresista Maloney indican que las tasas de muerte por sobredosis de analgésicos a base de opiáceos prescritos (“pain Killers”), se incrementó en 256% entre los años 2000 y 2013 en la ciudad de Nueva York.

“De acuerdo al Departamento de Salud, perdemos a un neoyorquino cada otro día por sobredosis de opiácios o heroína. La mayoría de esas muertes se podrían prevenir”, agregó la funcionaria.

Las cifras de la autoridades de Salud de la ciudad indican que en el 2013  unos 1,601 neoyorquinos murieron por sobredosis de opiáceos o heroína, siendo los condados de Manhattan, Queens y Brooklyn los más afectados.

“Existe un epidemia severa en Nueva York que está causando una crisis de salud pública muy grande”, dijo Warren Zysman, presidente de ACI, el centro de tratamiento de personas que sufren de abuso de heroína y otras substancias más grande de Manhattan, en donde anualmente se atienden a 10,000 pacientes.

La Ley CARA

La ley CARA que fue firmada por el presidente Barack Obama el 22 de julio, permite la creación de programas para:

  •      Mejorar la colaboración entre la justicia criminal y las agencias de abuso de sustancias.
  •      Desarrollar, implementar y expandir programas de prevención y tratamiento para responder al abuso de opiáceos.
  •      Capacitar al personal de primeros auxilios para administrar la drogas para revertir las sobredosis de opiáceos conocida como Naloxone.
  •      Investigar las actividades de distribución ilícita de opiáceos.