La lactancia no tiene porque doler

Consejos para evitar el dolor en los pezones durante el amamantamiento

La lactancia no tiene porque doler
Buscar posiciones cómodas tanto para la madre como para el bebé, así como lavar con agua fresca y limpia los senos antes y después de la lactancia son algunos de los consejos que ayudan a prevenir el dolor en los pezones.
Foto: Shutterstock

Cuando Rosario Cortés dio a luz a su primer hijo, se sintió la mujer más feliz y realizada del mundo. El bebé había nacido sin problemas y sus senos respondieron con suficiente calostro para amamantar a su primogénito en sus primeros días de vida.

Sin embargo la dicha se le vino al suelo cuando a menos de una semana de estarlo lactando empezó a sentir un fuerte dolor en sus pezones, que se hincharon, enrojecieron y agrietaron ante la succión del bebé.

“Era como una tortura”, recuerda esta madre colombiana de dos hijos, radicada en Mission Viejo, California.  “A veces el dolor era tan fuerte, que me ponía a llorar al mismo tiempo que [el bebé] lo hacía al no salir leche porque me tensionaba toda ante el dolor”.

Por suerte, a sabiendas de que la leche materna era lo mejor para su hijo, Cortés buscó la asesoría de un programa de consejería de lactancia y puso en práctica varios consejos que le ayudaron con su objetivo de alimentar a su bebé con leche materna hasta concluir la licencia de maternidad de seis meses que había solicitado y se la habían aprobado.

Un problema que se puede evitar

Y es que como recuerda la Oficina de Salud de la Mujer (OWH) del Departamento de Salud de Estados Unidos, durante esta semana destinada a la concientización de la lactancia, es común que muchas madres sientan dolor en los pezones al amamantar. Pero, lamentablemente, ante el dolor, algunas de ellas desisten de seguir la acción tan beneficiosa tanto para el bebé como para la progenitora.

Para que no seas una de ellas (en el caso que estés embarazada o hayas dado hace poco a luz), la OWH te ofrece estos tips que previenen este problema y facilitan la lactancia.

  • Encuentra posiciones cómodas y un buen acoplamiento. Una vez que se logra esto, la lactancia debería ser confortable.
    • Asegúrate de tratar la herida (si la hay) para que no empeore.
      • No pospongas la alimentación e intentes relajarte para que la eyección de la leche se produzca fácilmente.
        • Extrae a mano un poco de leche antes de comenzar a amamantar a tu bebé, de modo que él no tenga que sujetarse con más fuerza mientras espera a que salga la leche.
          • Si tus pezones están muy doloridos, cambia la posición cada vez que amamantes. Esto desplaza la presión a una parte diferente del pezón.
            • Después de amamantar, también puedes extraer manualmente unas gotas de leche y frotarlas suavemente sobre tus pezones. La leche materna tiene propiedades curativas y emolientes naturales para aliviarlos. También puedes dejar que los pezones se sequen al aire después de amamantar o ponerte una camiseta de algodón suave.
              • Evita usar sostenes o prendas demasiado apretadas y que ejerzan presión sobre los pezones.
                • Cambia con frecuencia las almohadillas de lactancia para evitar la retención de humedad.