Carlos Balderas une con sus puños a Oaxaca, Santa María y Río de Janeiro

El pueblo de California donde radican más de 30 mil oaxaqueños espera celebrar la gloria olímpica con el pugilista de raíces mixtecas
Carlos Balderas une con sus puños a Oaxaca, Santa María y Río de Janeiro
Carlos Balderas, de Santa María, California, defiende el honor de EEUU y México en el boxeo olímpico.
Foto: GETTY IMAGES

En Santa María, miles de manos oaxaqueñas cosechan todos los días toneladas de fresa.

El viernes, en Brasil, los puños de un oaxaqueño buscarán cosechar la gloría olímpica.

En su esfuerzo por asegurar por lo menos una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Río, Carlos Balderas lleva en sus hombros algo mucho más grande que un sueño personal.

El boxeador de 20 años de edad nació en Santa María, un pueblo ubicado a 190 millas al norte de la ciudad de Los Ángeles.

La tierra que vio nacer a Balderas se ha transformado en un pueblo que parecería estar enclavado justo en el Istmo mexicano.

En Santa María viven 100,000 habitantes, 30,000 de ellos son de inmigrantes provenientes del estado de Oaxaca.

En este poblado rodeado de montaña y campos de cultivo, el español y el inglés pasan a segundo término y el mixteco es el dialecto que fluye y se apodera de las calles de esta ciudad.

“La mayoría de los oaxaqueños que llegan a Santa María no hablan otra cosa que no sean sus propios dialectos”, dijo el coordinador estatal del Frente Indígena de Organizaciones Binacionales, Jesús Estrada.

Mientras comentaba las funciones que realiza en el poblado de Santa María, Estrada se daba también a la tarea de explicar a una familia mixteca los pasos que deben seguir para inscribir en la escuela a su hijo de 5 años de edad.

“Aquí llegan en promedio unas 160 familias oaxaqueñas al mes buscando el apoyo que necesitan para integrase a esta comunidad, muy pocas de esas personas hablan español, solo mixteco”, explicó Estrada, quien en 1987 llegó de Oaxaca a Santa María.

“Los oaxaqueños, sobre todos los mixtecos, somos gente de campo, sabemos cultivar y cosechar la tierra, es por eso que aquí siempre encontramos trabajo”, comentó.

Los Balderas, de Oaxaca a Santa María

Huyendo de la pobreza extrema que sufría en Oaxaca, Zenón Balderas llegó en 1983 a Santa María para buscar una mejor vida.

Siempre amante del boxeo, Zenón trabajaba jornadas de hasta 15 horas en el cultivo de fresa para después ir a un gimnasio a practicar el deporte de los puños.

Su sueño de convertirse en profesional de los cuadriláteros quedó truncado al no encontrar respaldo de su padre.

“Mi papá me decía: ‘aquí venimos a trabajar, no a andar jugando, olvídate de todo eso de andar boxeando’”, recordó Balderas mientras se recargaba en el encordado de unos de los dos cuadriláteros que tiene en su propio gimnasio en Santa María.

Quedarse sin cumplir su sueño de convertirse en boxeador hizo que Zenón se comprometiera en respaldar a Carlos cuando se percató que su hijo tenía un talento muy especial.

“Carlos está en los gimnasios desde muy niño, siempre demostró tener unas cualidades naturales impresionantes”, dijo Zenón.

La primera gran prueba que se le presentó a Carlos fue a los 7 años de edad cuando el dueño de un gimnasio en Santa María le impidió a Zenón la entrada de su hijo por considerar que su niño no tenía la edad suficiente para involucrarse en el boxeo.

“El nieto del dueño de ese gimnasio, que tenían nueve años, entrenaba ahí y se me hacía injusto que no dejara entrar a mi hijo”, contó Zenón.

Para que el dueño del gimnasio dejara entrenar a Carlos, Zenón le propuso algo al propietario del lugar.

“Yo le dije: ‘vamos a ponerlos a pelear, mi hijo contra tu nieto. Si mi hijo gana lo dejas entrenar, si pierde no nos vuelves a ver’”, contó Zenón.

El dueño del gimnasio aceptó la propuesta y el resultado de aquella pelea entre niños fue el inicio de la carrera que ahora tiene a Carlos en busca de una medalla olímpica.

“Carlos lo noqueó, lo hizo sangrar, tenía dos años menos de edad, pero le ganó bien”, recordó Zenón.

Loading the player...

Algo nunca antes visto

Carlos Balderas se ha convertido en el rostro de los oaxaqueños en Santa María.

El viernes, cuando enfrente al cubano Lázaro Álvarez, el pueblo entero estará pendiente de lo que haga el boxeador que forma parte del equipo de Estados Unidos.

“Nunca he visto nada parecido a esto”, aseguró Edward Weaver, quien es el director de “Figthing Back”, una organización no lucrativa dedicada a apoyar a la juventud de Santa María.

Mientras platicaba, Weaver acomodaba 200 sillas en el auditorio principal del Centro Comunitario de Santa María.

Los asientos estaban colocados frente a una enorme pantalla blanca y el equipo satelital necesario para recibir la señal de televisión de la pelea de Carlos que será reproducida en ese lugar.

“La gente quiere ver a Carlos, todo Santa María lo está siguiendo, todos en el pueblo se sienten muy orgulloso de lo que está haciendo. Carlos es un gran muchacho, es un gran ejemplo para todo Santa María”, comentó Weaver.

Derrama sangre oaxaqueña

A pesar de haber nacido en Santa María, Carlos se ha empeñado en dejar muy en claro que se siente orgulloso de sus raíces oaxaqueñas.

“Carlos se hace llamar el oaxaquito”, aseguró Bonifacio Cabrera, quien es asesor comunitario en el Centro Educacional de Naciones Unidas en Santa María.

Cabrera es amigo cercano de la familia Balderas y conoce a Carlos desde que era un pequeño.

“Carlos siempre dice: ‘Soy oaxaco cien por ciento, por estas venas escurre sangre de Oaxaca”,  comentó Cabrera.

Más que mano de obra

Al recorrer las calles de Santa María es fácil encontrar en cada esquina gigantes mantas blancas con enormes letras rojas que las empacadoras de fresas colocan para solicitar personal.

“Se buscan trabajadores para pizcar fresa y uva”, decía uno de los letreros que incluía el nombre de la empresa y su número de teléfono.

La demanda de mano de Obra en Santa María es tan grande que la mayoría de los oaxaqueños llegan a este poblado de manera legal amparados por una visa de trabajo.

El flujo migratorio de Oaxaca a Santa María explotó a finales de la década de los 80, justo cuando las autoridades migratorias estadounidenses accedieron a expedir visas de trabajo temporal a jornaleros con experiencia en los campos de cultivo.

La llegada de jornaleros oaxaqueños a Santa María hizo que la ciudad se convirtiera en sede de las empacadoras de legumbres y frutas más grande en la costa central del estado de California.

La oleada migratoria no solamente trajo mano de obra a Santa María sino que hizo que este poblado se convirtiera en un verdadero espejo de Oaxaca.

“Aquí llegan grupos de mixtecos, triquis, zapotecos, y todos ellos han contribuido a asentar las raíces de Oaxaca en Santa María”, aseguró Lucerito Salgado, quien trabaja en el Allan Hancock College, un colegio comunitario al que da cursos de alfabetización y educación a miles de oaxaqueños.

“Ya no nada más es venir a trabajar, sino que los oaxaqueños que llegan están dejando pedacitos de su cultura, de su arte, de su conocimientos gastronómicos en Santa María”, dijo Salgado.

Quiere asegurar bronce

Carlos Balderas buscará el viernes convertirse en el primer boxeador de Estados Unidos en ganar una medalla olímpica desde los Juegos Olímpicos de 2008 en Beijing.

El pugilista de Santa María enfrentará al cubano Lázaro Álvarez en la categoría de peso ligero.

Un triunfo le asegurará a Balderas por lo menos una medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Rio 2016.

“Vamos a tener como 50 personas en la casa viendo la pelea”, dijo la mamá de Carlos, María Luisa Balderas, quien junto con sus invitados estará pegada al televisor desde muy temprano.

“Vamos a preparar café y pan dulce, pero yo de los nervios la verdad ni como. Yo solo oro y le pido a Dios que mi hijo salga bien, que no salga lastimado”, apuntó.

Santa María, California

Es la ciudad más grande del condado de Santa Bárbara

También es conocida por ser una zona de producción de vinos

Población: 100,000 personas, siendo un 30% originario de Oaxaca