Nuestro silencio nos está matando

Debemos defender nuestros derechos como lo hacen otras comunidades
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Nuestro silencio nos está matando
Nely Galán,. Foto suministrada

Era muy temprano por la mañana, y estaba en plena gira de prensa, a punto de lanzar mi libro que en inglés se ha convertido en  best seller del New York Times, “¡ADELANTE! Cómo ser EMPRENDEDORA y AUTOSUFICIENTE para alcanzar una vida RICA y REALIZADA”. Mi primera entrevista programada era en el programa matutino de Fox News, Fox and Friends.

Todo el que me conoce, sabe que, en privado, tengo mil opiniones; pero todo cambia cuando entras en el circuito de prensa nacional, donde cada palabra que dices es usada en las redes sociales, con la posibilidad de que lo que has dicho te persiga durante mucho tiempo, especialmente cuando no eres una experta en temas políticos.

Fui al programa y hablé de mi libro; de las oportunidades para las mujeres emprendedoras; de cómo el sector privado, desde una perspectiva no partidista, puede ayudar a crecer a la economía; y de cómo ayudar a las mujeres para lograr su independencia económica. Todo fue bien, hasta que de repente me hicieron una pregunta sobre “inmigrantes ilegales”.

Esa expresión me ofende, y no tuve otra opción que corregir a los presentadores del programa. “Así no es como se les llama”, dije, con todo el coraje que fui capaz de mostrar. “Se les llama indocumentados”.

Mi entrevista en Fox News se convirtió en viral en las redes sociales. Recibí emails que me aplaudieron y también otros atacándome. ¿Y adivina qué pasó? Aquí sigo. No solo sobreviví los increíbles ataques en mi contra, pero también acabé con una sensación de orgullo, por dejar claro lo que pienso y defender en público a mis latinos indocumentados. Gracias a Dios por periodistas como Jorge Ramos, quien nunca se ha quedado callado y me ha ayudado a ser mucho más fuerte.

Pero la experiencia me dejó preguntándome por qué parece que, como cultura, no hablamos claro y alto tanto como deberíamos; y por qué no nos movilizamos más a menudo a través de protestas pacíficas, tal y como hicimos en 2006 en defensa de los derechos de los inmigrantes, especialmente hoy en día, cuando un candidato en particular sigue atacando a nuestra comunidad. Y claro, sí hay algunos representantes de nuestra comunidad, sin contar los expertos en política, que hablan fuerte y alto, pero, creo, sinceramente, que no nos tomarán en serio hasta que vayamos mucho más allá de nuestros $1,300 billones en poder adquisitivo y salgamos a la calle a VOTAR.

Considera lo que escribí en mi libro acerca de cómo, desde una perspectiva financiera, este momento es el más importante de la historia para los latinos en los estados unidos en general y para las latinas en particular, puesto que nosotras somos el mercado emergente número uno del país y también el que más adquiere; además, nuestra población y nuestra tasa de natalidad es mayor que la de cualquier otro demográfico… y por mucho. Sabiendo esto, pregunto, ¿por qué parece que carecemos de influencia política?

Deberíamos aprender de las comunidades afro-americana, judía y LGBT, grupos que continuamente luchan por sus derechos, que se defienden cuando son atacados o maltratados. Debemos defendernos a nosotros mismos y a la gente de nuestra comunidad que no puede hablar por sí misma. No dejemos que nuestro silencio nos traicione. Si no nos hacemos oír, dañaremos a nuestras bases y a nuestro lugar para formar parte de la narrativa nacional.

Nosotros, los latinos, tenemos que unificarnos y tratar de entendernos los unos a los otros. Compartimos un lenguaje común, pero nuestras comunidades individuales son distintas y, a menudo, parece que no podamos comprender e identificarnos con nuestros respectivos obstáculos. Por ejemplo, los inmigrantes de México y Centroamérica están enfrentándose a una grave situación inmigratoria; los puertorriqueños ven cómo su país está amenazado por la bancarrota; los cubano-americanos, aunque no todos, están decepcionados porque nuestro país está entablando acuerdos económicos con un régimen comunista y totalitario; y la mayoría de nosotros no podemos imaginar cuál será el futuro de Venezuela con todas las protestas contra el nuevo régimen. Con un panorama de situaciones tan diferentes, no resulta sorprendente que no hayamos podido encontrar aquella que nos una. Pero sí la hay: TODOS SOMOS LATINOS EN ESTE PAÍS.

Como inmigrante latina, voy a hablar alto y claro para defender a los latinos de mi comunidad, especialmente aquellos que no pueden hablar por sí mismos. Y haré esto porque quiero que mi hijo vea que hay que defender a aquellos con los que comparte su cultura, aunque no todos tengamos las mismas opiniones y compartamos la misma ideología; aunque no seamos de la misma raza o religión; e incluso si no compartimos la misma orientación sexual o identidad de género. Quiero que el entienda que la Historia nos ha demostrado que, cuando la gente no reacciona y se defiende, la oscuridad que yace en nuestra naturaleza puede generar el surgimiento de atrocidades. Quiero demostrar a mi hijo que el silencio es el mayor generador de odio.

Algunos y algunas de nosotros creemos que no tenemos nada que ver con los inmigrantes indocumentados. Pero ninguno de nosotros o nosotras tiene que viajar mucho en el pasado para recordar que ellos son nosotros y que nosotros somos ellos. Hay muchos expertos que pueden resolver el problema de la inmigración, pero, como latinos y latinas, deberíamos liderar esta conversación y no dejar que otros lo hagan por nosotros.

Así que pregunto: ¿hay algo en lo que podemos estar de acuerdo? ¿Hay un denominador común tras el que nos podamos unir y que finalmente nos permita mostrar nuestro poder potencial, sacarlo a la luz, ponerlo en acción y obtener los resultados necesarios que nos beneficien como grupo? Por ejemplo, cuáles son las compañías de las que adquirimos productos y apoyamos con nuestro dinero?  Este es un gran poder que tenemos como el demográfico consumidor número uno en el país.  Solamente con nuestro impresionante poder adquisitivo, sin decir ni una palabra, podemos demostrar la influencia de la comunidad latina.  Como dice el dicho:  “Al buen entendedor, pocas palabras”.

Creo que votar es también uno de ellos. Si todos salimos a votar, la presidencia de los EEUU está en nuestras manos.

¿Qué más podemos hacer? ¿Cómo cada uno de nosotros y nosotras puede ser más valiente y hablar más alto? ¿Cómo podemos mostrar a nuestros hijos e hijas el orgullo de ser latino y la importancia y valor de esa identidad, que ellos importan, que son los líderes futuros del país y que estamos dispuestos a luchar por ellos?

¿Quién va a hacerse con la batuta y va a pasar la antorcha de poder y futuro a nuestros hijos? La respuesta debe ser: NOSOTROS. TODOS NOSOTROS.

(Nely Galán es empresaria de medios, líder del Movimiento Adelante y autora del best seller de The New York Times: ¡ADELANTE! Cómo ser EMPRENDEDORA y AUTOSUFICIENTE para alcanzar una vida RICA y REALIZADA).

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