Agresiones verbales de odio también son delito

La Administración De Blasio inicia campaña contra los comentarios ofensivos y amenazantes y pide que se denuncien
Agresiones verbales de odio también son delito
El alcalde Bill de Blasio habla en Cooper Union a todos los neoyorquinos a no tener miedo por el discurso del presidente electo Donald Trump.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

Hace dos semanas, el mexicano Julio Marchán tomó un taxi a la salida de su trabajo en un restaurante cerca a Union Square, en Manhattan, y además del cansancio que tenía por las 14 horas de trabajo que cumplió ese día, tuvo que aguantarse un viaje lleno de ofensas raciales y comentarios antiinmigrantes del taxista.

El ayudante de cocina de 37 años iba para su residencia en Corona, Queens, y cuando notó que el conductor lo llevaba por la ruta del Midtown túnel, sin consultarle si estaba dispuesto a pagar el valor adicional del peaje, le reclamó y le pidió que tomara el puente de la calle 59. Ahí empezó una lluvia de ataques verbales y epítetos raciales.

“El taxista se enojó muchísimo y me dijo que yo era un ‘fucking’ inmigrante latino que Trump iba a deportar en enero. Yo le dije que me respetara, que solo le había pedido que agarrara el rumbo que yo uso siempre, pero se enfadó más y azotó el vidrio con la mano y me dijo que los mexicanos éramos ladrones y violadores”, recordó Marchán, quien incluso para evitar problemas le pidió al taxista que lo dejara cuando salieran del tunel, pero éste no accedió.

“Luego comenzó a conducir más rápido y echaba maldiciones contra los inmigrantes en voz alta. Como eran las 2 de la mañana y estaba cansado, lo ignoré, pero cuando llegamos a mi casa, que le pago y que me bajo, me dijo que a las ratas como yo las van a exterminar”, contó el mexicano

El inmigrante no denunció el caso por dos razones que para él pesan mucho: “En primera, no reporté nada porque alguien ya me había dicho que si dicen cosas, por más que sean ofensas bien gachas (fuertes), si no te golpean o no te tocan o no te sacan un arma, no se puede hacer nada, porque es libre expresión. Y en segundo, porque el guey sabe donde vivo y es capaz que me hace algo, entonces es mejor evitar problemas”.

Casos como estos han comenzado a ser más comunes últimamente en la Gran Manzana, en buena parte a raíz del discurso de odio que Donald Trump fomentó durante su campaña presidencial. Y aunque la libertad de expresión es un derecho contemplado en la Constitución, la administración De Blasio inició una campaña para advertir que por ningún motivo va a permitir que en Nueva York esas ofensas verbales y epítetos se conviertan en algo normal.

Así lo anunció el propio mandatario, al explicar que basta con que alguien agreda verbalmente a otro con comentarios de odio para que eso sea considerado una conducta al margen de la ley, que debe ser denunciada  y castigada. Ante estos hechos, que a muchos les parecen simples palabras cargadas de veneno, existen medidas legales y sanciones para frenar a los agresores, pero la gente no puede quedarse callada y de brazos cruzados.

“Es absolutamente esencial que cualquier ataque, cualquier amenaza, cualquier agresión física o cualquier comentario de odio se denuncie. Si ves algo, di algo para que podamos hacer el seguimiento a través del NYPD”, comentó De Blasio.

El Alcalde agregó que no quiere que la gente “por temor o por resignación, no le diga a la Policía lo que está viendo. Denunciando se puede detener un acto mucho peor que vaya a pasar”

De Blasio se mostró muy preocupado ante el aumento en un 32% en los crímenes de odio en la ciudad, y reiteró que por nada del mundo las autoridades van a permitir que los agresores que intentan sembrar temor e intimidación con sus palabras y sus acciones se queden sin castigo.

“Algunos de los que hacen los comentarios están tratando de sugerir que es sólo anecdótico o algo aislado, pero no. Es real. Ha habido claramente un aumento real en los crímenes de odio en esta ciudad y en todo el país desde las elecciones”, dijo el mandatario, admitiendo que hay quienes ahora se creen con permiso libre para atacar, discriminar y ofender abiertamente a otros, impulsados por la retórica del presidente electo. “Vamos a manejar esos casos con acciones intensas. Enjuiciar a las personas que cometen crímenes de odio”.

Contra el odio

Como parte de la campaña contra los ataques verbales, la comisionada Derechos Humanos de la Ciudad Carmelyn P. Malalis, que lucha contra la discriminación y el odio, también hizo un llamado a los neoyorquinos para que no permitan que los actos de odio, ni siquiera verbales, queden en las sombras, y explicó que estas ofensas dan origen a procesos ante la ley.

“Si un taxista o una persona de una tienda, o alguien que presta algún tipo de servicio, o en un restaurante te discriminan y lanza epítetos y comentarios de odio contra un inmigrante o contra cualquier persona, deben denunciarlo ante nuestra agencia y aquí nuestro equipo de trabajo investiga e impone sanciones”, enfatizó la comisionada.

Malalis insistió en que no hay que ver los comentarios de odio como parte de la libertad de expresión. “Es muy grave, y no podemos permitir que eso se vuelva la norma ni siquiera en comentarios en la calle”.

La funcionaria afirmó que en la Gran Manzana nadie debe sentirse inseguro o amenazado por su identidad cultural, su país de origen, su estado migratorio o su fé religiosa y advirtió que la clave para contrarrestar acciones de odio es denunciar e informarse. “La Comisión está utilizando cada recurso a su disposición para asegurar que cada comunidad tenga la información y las herramientas para prevenir la discriminación y acoso y para buscar ayuda si han sido víctimas”.

Harán cumplir la ley

El presidente del Comité de Inmigración del Concejo, Carlos Menchaca, también insistió en que es vital que no se pase por alto el más mínimo comentario de odio que alguien enfrente para que las autoridades puedan tomar acciones efectivas.

“No podemos dejarnos invadir del miedo y todo lo que les pase o lo que vean que les hacen a otros en sus comunidades hay que denunciarlo con sus concejales, en las escuelas y en la Policía, porque no podemos hacer nada si no tenemos esa información”, comentó el político. “Ya hay leyes escritas en los libros que castigan esas conductas de odio, pero hay que reportar”.

Menchaca aprovechó para enviar un mensaje a los llamados “haters” que están promoviendo estas ofensas verbales al sentirse envalentonados: “A todos los que sienten que pueden hacer cualquier tipo de comentarios llenos de odio les digo que sus días están contados porque los vamos a perseguir con la ley. Ellos no son bienvenidos a la ciudad que le abre las puertas a todos y si no quieren a sus vecinos por alguna razón no deben estar aquí”.

La asambleísta Carmen de la Rosa recordó que en Nueva York hay normativas específicas contra crímenes de odio, no solo físicos sino también verbales, que ofrecen garantías a las víctimas.

“La libertad de expresión existe en la Constitución pero una cosa es eso y otra que podamos ofender a la gente por cualquier diferencia. En este país existe la ley, y si alguien acosa verbalmente a una persona puede ser juzgado por ello y si es físico, las penas son más grandes”, comentó la dominicana. “Hay recursos legales que protegen a los neoyorquinos, pero tienen que denunciar esos hechos para que las autoridades puedan garantizar esa protección”.

El legislador estatal Francisco Moya se unió a la campaña de la ciudad para que los inmigrantes o personas de la comunidad LGBT o cualquiera que se sienta abusado verbalmente no se quede sin denunciar.

“Deben reportar todo lo que está pasando con tranquilidad porque además hay una ley estatal, el acta de crímenes de odio, que advierte que nadie puede atacar verbalmente a otro, porque se puede tomar como una amenazas y eso hay que reportarlo ante la policía”, dijo. “En Nueva York nadie debe dejar pasar esas ofensas verbales. Nadie”.

Ley te protege de abusos verbales de odio:

  • Bajo la Ley de Derechos Humanos de Nueva York las autoridades han demostrado que es más fácil probar denuncias de discriminación, ofensas de odio y acoso.
  • Con las sanciones impuestas por discriminación y acoso, la Ciudad ha reunido más de $250,000 en penalidades civiles y a nivel estatal $100,000.
  • En el 2015 La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad recibió 105 casos de abusos y discriminación por motivos de nacionalidad y este año la cifra subió a 116.
  • Los casos de discriminación por motivos de ciudadanía aumentaron considerablemente entre el 2015 y el 2016 pasando de 4 a 27.
  • Igualmente ocurrió con los casos motivados por raza. En el 2015 hubo 154 denuncias y en el 2016 van 194.
  • Los casos por religión también aumentaron entre el 2015 y el 2016 pasando de 26 a 38.
  • Desde que Donald Trump ganó las elecciones, la Comisión de Derechos Humanos ha recibido más denuncias por hechos de discriminación y odio.

Para denunciar:

  • Si alguien siente que ha sido víctima de discriminación o comentarios de odio puede llamar y denunciar el hecho al 311 y preguntar por la oficina de Derechos Humanos.
  • Asimismo puede llamar directamente a la línea de la Comisión de Derechos Humanos al 718-722-3131.
  • Las denuncias también pueden ser interpuestas por terceros que vean casos de discriminación y odio
  • Las llamadas respetan el principio de confidencialidad.

Reportes del NYPD

32% – porcentaje en que han aumentado los crímenes de odio en el último año.

282 – Casos fueron denunciados en 2015, y en lo que va del 2016 la cifra ya supera los 375.

104 – Casos de crímenes de odio por orientación sexual han sido denunciados este año, mientras que en el 2015 fueron sólo 70.

135 – La cifra de los delitos antisemitas pasaron este año, mientras que en el 2015 fueron 116.