Nuestra estrategia exitosa para la seguridad pública

Nuestra estrategia exitosa para la seguridad pública
El NYPD está perfeccionando una estrategia de precisión y un plan de colaboración vecinal. /MARIELA LOMBARD

2016 fue un gran año para la Ciudad de Nueva York. Permítanme resumirles los récords de seguridad pública que logramos el año pasado. Para empezar, tuvimos la menor cantidad de delitos mayores desde la creación del sistema Compstat, así como la menor cantidad de tiroteos (por primera vez se reportaron menos de 1,000). Y el menor número de robos. Y de allanamientos de moradas.

Un homicidio ya es demasiado, y en 1990 se cometieron más de 2,200 en las calles de Nueva York —imagínense lo que deber haber significado para la gente de nuestra ciudad. En contraste, el año pasado apenas tuvimos 335 homicidios en esta urbe con 8.5 millones de habitantes.

Lo repito: 2016 fue uno de los mejores años en los anales de la policía de Ciudad de Nueva York, uno de los años más seguros de nuestra historia.

Este triunfo de nuestra fuerza policial y todos los neoyorquinos en las últimas dos décadas no fue fácil. Fue necesario el coraje, la inteligencia y el trabajo duro de innumerables héroes civiles y de uniforme, muchos de cuyos nombres nunca serán conocidos.

Hoy, el NYPD está perfeccionando una estrategia de precisión y un plan de colaboración vecinal. Las acciones de orden público se concentran en el pequeño número de sitios y de malhechores que cometen la mayoría de los actos de violencia, y la policía está colaborando estrechamente con las comunidades. Esa combinación justa de estrategia y colaboración con los neoyorquinos es la piedra angular de nuestro éxito.

Todo empezó en 1994, cuando el entonces comisionado de Policía Bill Bratton —a quien tuve el honor de redesignar como comisionado en 2014— y su equipo instituyeron el sistema de precisión policial CompStat, registrando los lugares donde ocurren crímenes y aplicando presión donde debían hacerlo, y cambiaron para siempre la actividad policial en esta ciudad.

Al llegar a la alcaldía, logré un consenso con el hoy ex comisionado Bratton, nuestro nuevo comisionado Jimmy O’Neill y la plana mayor del NYPD. Creímos que podríamos mejorar aún más la seguridad en nuestra ciudad con una mejor comunicación entre policías y neoyorquinos, así como fomentando objetivos comunes. Este es nuestro Plan policial de vecindad.

El Plan (conocido como Neighborhood Policing, en inglés) permite que cada agente trabaje en áreas específicas día tras día, conociendo a los vecinos y entregándoles tarjetas de presentación con sus direcciones de email y números de teléfono. Esta estrategia cambia la dinámica en las calles de manera fundamental. De pronto, los policías se convierten en aliados de los vecinos, compartiendo información y previniendo crímenes antes de que ocurran.

Y está funcionando. Dondequiera que voy, veo la alegría de los neoyorquinos al decirme que conocen a sus oficiales de coordinación vecinal y los éxitos alcanzados mejorando vidas y comunidades. Datos estadísticos preliminares sugieren que las áreas donde opera el Plan policial de vecindad están logrando una mayor reducción en la delincuencia que la ciudad en general.

También entendimos que algunas de las antiguas políticas no estaban rindiendo frutos. Necesitábamos un cambio en la práctica de parar y revisar indiscriminadamente (Stop-and-Frisk), y desde que llegué al Ayuntamiento hemos reducido su uso en 93%.

Nos hemos dedicado a entrenar y apoyar a nuestros policías para que tengan una mayor discrecionalidad. Así como hay veces en que es necesario realizar un arresto, hay otras en las que puede haber opciones más eficaces. Por ello, los arrestos han disminuido en 20% desde 2014 mientras continúa el declive de la delincuencia.

La historia nos enseña claramente que Nueva York ha sido y continúa siendo la ciudad más grandiosa del mundo porque es un lugar para todos. No somos perfectos, pero a través de los siglos hemos aprendido a ser uno de los lugares con más diversidad y armonía en el mundo.

Al acercarse un período de incertidumbre para nuestra nación, la Ciudad de Nueva York debe continuar dando ese ejemplo. La gente está buscando un antídoto, una alternativa que funcione. Eso está comprobado.

Honremos el legado de todos los que lucharon por una Ciudad de Nueva York más segura y más respetuosa, mostrando al mundo que en la metrópolis más grande, dura e intensa del país podemos vivir juntos con armonía, prosperidad y seguridad.

-Bill de Blasio es el alcalde de la Ciudad de Nueva York.