Las vacaciones sexuales en un crucero de lujo que “sólo” cuestan $3,000

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Las vacaciones sexuales en un crucero de lujo que “sólo” cuestan $3,000
Foto: Shutterstock

No se me ocurre mejor plan para alguien que ha terminado, o tiene una relación que tambalea, que tomarse unas vacaciones sexuales, sea en alguna playa alejada como las de Tailandia, en un divino hamman de Estambul o arriba de un crucero, de esos estilo all inclusive para jubilados pero lleno de solos y solas en pie de guerra. Una gran cama flotante con proa a cualquier parte, aunque si esa parte fuera la costa Dálmata, pues… ¿tengo listo el bolso!

Una conocida que vive en NY acaba de comprar su boleto para zarpar en el Desire Cruise, el primer crucero sexual pensado para el goce de gente con espíritu aventurero, con ganas de “llevar su sexualidad a otro nivel”, como augura el sitio de la empresa organizadora, dedicada a eventos de temática erótica.

Así de refinada está hoy la industria del entretenimiento para adultos… y así de volátil es el deseo humano, pues últimamente son cada vez más notorias las excusas que nos buscamos para activarlo, para no dejarlo morir. Este lujurioso paquebote de 180 metros de eslora partirá de Venecia el próximo mes de septiembre para recorrer durante 8 dias el Mediterráneo y los puertos más bellos de Croacia y Eslovenia. En el ínterin, mientras la nave surca las aguas azules rumbo al próximo destino, la idea es que los pasajeros se entreguen a los placeres de la carne.

A mí me huele a fiesta swinger de alta gama, aunque a mi conocida le han jurado que el programa incluye actividades recreativas para todos los gustos y estados civiles. Si estás sola, habrá solas y solos. Si vas en pareja, también habrá parejas bien dispuestas, en síntesis, un dulce montón de gente queriendo disfrutando al máximo su vida.

De todo a bordo. Foto: La Nación

Personalmente creo que esta clase de festines luego resultan un bumerán. Hay que tener un deseo muy alto o bien tomarse unas cuantas sustancias para soportar, en este caso, 8 días dedicados a filtrear con desconocido, tratando de agradarles, y en el peor de los casos, sosteniendo la pose de insaciables.

Las instalaciones del barco alcanzan cómodamente para 700 personas y cuenta con bares, casinos, sex shops, restaurantes, salones eróticos y zonas 100% nudistas, por si los pasajeros deciden andar en cueros. Como todo medio de transporte, y como todo en este mundo, hay un vip y una clase turista.

El ticket más barato no baja de 2,700 euros (casi $3,000). Por otro lado, el tour tiene sus reglas: no se podrán sacar fotos ni grabar, ni acostarse con la tripulación y al restaurante sí o sí se irá vestidos. Y la premisa básica del swingeo: “no” quiere decir “no”.

Imagino el plan y aunque es tentador, no dejo de pensar en la contaminación de los mares, aunque no sé si los profilácticos son tan nocivos para la naturaleza como las bolsitas del supermercado…