Cómo mantener a raya las tarjetas de crédito

Aquí hay algunas estrategias para manejar tu dinero para anticiparte a las facturas y mantenerte dentro de tu presupuesto
Cómo mantener a raya las tarjetas de crédito
Foto: Shutterstock

Solo gasta lo que tienes. Tradicionalmente, hacer un presupuesto requiere predecir cuánto será tu ingreso y tus gastos. Pero Jesse Mecham, fundador y CEO de You Need A Budget [Necesitas un Presupuesto] dice que tendrás más control si te enfocas en lo que hay en tu cuenta de cheques el día de hoy.

“Muchas veces la gente gasta lo que aún no ha ganado”, dice él. “Queremos que las personas estén en una situación en la que un dólar que gasten hoy lo hayan ganado al menos 30 días antes”.

Para hacer ese cambio de gastar lo que ya tienes, en vez de lo que te van a pagar pronto, empieza dedicando cada dólar que hay en tu cuenta de cheques. “Escribe lo que ese dinero necesita hacer, cuánto te va a costar y cuando se termine el dinero: detente”, nos explica Mecham.

Si no puedes pagarlo hoy, entonces no lo gastes hasta que lo puedas pagar. Este simple ejercicio crea claridad y ayuda a que te anticipes a tus facturas, en vez de sentir que siempre tienes que andar correteándolas.

Empieza de cero cada mes. Rastrear cada detalle de lo que gastas puede ser fastidioso, especialmente si tienes un montón de cargos separados durante el mes. Si te atrasas por unas semanas, es muy fácil darte por vencido. Alivia la presión que sientes cambiando a una mentalidad de mes a mes.

El último día de cada mes, paga tu factura de la tarjeta de crédito en su totalidad. De esa manera, vas a empezar el siguiente mes con una pizarra en blanco y un saldo en ceros. Pon un tope mensual a tus gastos y mantén todas tus transacciones en tu tarjeta.

No pierdas de vista el saldo de tu tarjeta durante todo el mes para asegurarte que vas a mantenerte dentro de tu límite máximo de gastos. Si a las dos semanas ya has gastado el 80% de tu límite de gastos, entonces ya sabes que tendrás que hacer recortes el resto del mes.

Dile adiós al efecto de rocío [sprinkle effect]. Un método común, y con frecuencia problemático al liquidar deuda, es cuando pagas un poco más cada vez que puedes, sin tener una estrategia sólida para eliminar la deuda completa. Kristen Euretig, asesora financiera certificada y fundadora de Brooklyn Plans, llama a esto el ‘efecto de rocío’, y aconseja a sus clientes que no lo usen.

En lugar de eso, Euretig dice que es esencial elaborar un plan para liquidar la deuda que se enfoque en ciertas tarjetas primero. “Podrían ser esas que tienen las tasas de interés más altas o aquellas con los saldos más bajos para fortalecer tu confianza”, comenta ella. Probablemente, pagar solo un poquito aquí y allá no va a hacer mella en la deuda y podría desalentarte a medida que pasa el tiempo.

Para el resto de tus facturas, cerciórate de no dejar pasar ningún pago estableciendo también un sistema de pago automático. “De esa manera aun cuando se te olvide una factura, no te castigarán con un cargo por demora o una mala marca en tu puntaje de crédito por pagos retrasados”, dice Euretig.

Agrega responsabilidad con automatización. Para algunos consumidores es necesario usar lápiz y papel para rastrear sus facturas y gastos, pero la automatización es clave para el éxito de otros. Las herramientas automatizadas de manejo de dinero van a continuar creciendo este año, conforme las apps financieras se vuelven más intuitivas y ofrecen más servicios útiles.

Los agregadores de cuentas como Mint.com han existido por años, proporcionando una representación en tiempo real de tus cuentas en un solo lugar. Pero con el reciente lanzamiento de Mint Bills, el software se ha vuelto más inteligente. Actualmente Mint puede analizar las facturas previas para crear recordatorios de pago automáticos. Es como tener un asistente personal que te diga cuánto debes y cuándo tienes que pagar, y hasta envía el pago por ti si tú lo decides así.

Sin importar qué estrategia de manejo de tu dinero resuelvas probar este año, date cuenta que los ajustes y los percances son parte del proceso. “Puedes cambiar el plan en cualquier momento. Eso es parte de la planeación y eso es algo positivo”, dice Mecham.

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