Robots, taxes y salario básico

Bill Gates propone impuestos a la automatización mientras se abre la posibilidad al ingreso universal
Robots, taxes y salario básico
El primer "hombre biónico" completo durante su presentación en el Museo de Ciencias en Londres, Reino Unido, en 2013.
Foto: EFE

Hablar de robots no es aventurarse en el futuro. Ya no es un asunto de ciencia ficción.

La robotización es un hecho y es el motivo principal por el que las fábricas no están contratando a tantos trabajadores como en el pasado. Y es un fenómeno que crecerá, según un informe de Boston Consulting Group.

“En la medida en la que las barreras económicas (abaratamiento) y técnicas, continuen cayendo, los robots serán más asquibles para más empresas. La producción más eficiente se ampliará más allá de la fábrica individual para llegar a la cadena de proveedores, otras industrias y economías nacionales”, explica este informe.

Los avances en Inteligencia Artificial (IA) abren, además, otra puerta a unas máquinas que ya han probado ser efectivas en su misión de ejecutar acciones repetitivas. Si los robots pueden tener funciones cognitivas, es decir, pueden aprender o resolver problemas, entonces podrán tomar las riendas de más trabajos que ahora son tareas humanas. Piense en máquinas que entienden lo que hablamos como las de telemarketing, las que pueden sustituir a quien maneja un carro… etc.

El director del Instituto Global de Tecnología McKinsey, James Manyika, expuso a finales del año pasado que su organización calcula que el 60% de todos los trabajos “tienen un 30% de actividades que pueden ser técnicamente automatizadas con tecnologías disponibles actualmente”. Manyika concluye que eso significa que la mayor parte de los trabajos van a cambiar. Su tésis apunta a que los beneficiados serán los trabajadores con muchos conocimientos y destrezas mientras que los que menos preparación tengan ganarán en productividad por la ayuda de la máquina, pero será difícil que tengan buenos sueldos porque serán fácilmente sustituibles.

Manyika no es del todo pesimista y cree que los humanos no se volverán obsoletos porque cree que esta evolución dará lugar a nuevos trabajos. Según este consultor, actualmente hay ocupaciones que hace 25 años no existían.

Pero la presión de los salarios, que es lo que permite a la mayor parte de los humanos mantenerse, fortalecer una economía de consumo y colaborar con las haciendas públicas con el impuesto sobre los salarios, está ocupando el pensamiento y el sueño de más de un consultor político, empresario e incluso filántropos.

La propuesta de Bill Gates

En una entrevista con Quartz, Bill Gates acaba de proponer que las empresas que usen robots paguen impuestos de la misma manera que lo harían los humanos cuyo trabajo reemplazan. El objetivo es rebajar el ritmo de desplazamientos de la mano de obra humana por la automatización. Sería una forma temporal de ganar tiempo para financiar la creación de otro tipo de trabajos para los humanos.

La propuesta de Gates ya ha recibido críticas, muchas de ellas centradas en el hecho de que puede rebajar el nivel de innovación y por tanto una productividad que ya está bajo mínimos. Pero da más argumentos a un debate en el que es importante profundizar cuanto antes.

Algunos de sus críticos y otras personas, que no se han pronunciado específicamente sobre ello pero llevan tiempo observando tendencias, creen que algo se tiene que hacer. Las soluciones propuestas son cambiar la educación, insistir en una mayor formación en el trabajo y más énfasis en las ciencias, cambios fiscales que favorezcan la inversión en el capital humano y sobre todo, repensar los ingresos y las redes de ayuda de los humanos.

“Si la automatización (total o parcial) resulta en una reducción seignificativa del empleo o mayor presión en los salarios, algunas ideas como un ingreso básico universal (es decir un salario mínimo para todo el mundo), transferencias condicionales y una más adaptada red de seguridad deberían ser soluciones que se consideren y prueben”, explica Manyika en su estudio.

Es una solución que levanta muchas suspicacias y cuya efectividad no está probada en todos los países y culturas. Pero este mismo año de la teoría va a pasar a la práctica de laboratorio en EEUU de la mano de los fundadores del Y Combinator. Este acelerador de empresas de Silicon Valley anunció el año pasado la creación de una comunidad en 2017 a la que se proveerá de unos $2,000 para medir si este ingreso básico es una solución efectiva o convertirá a todos los estadounidenses en audiencias cautivas de televisión.