La crisis de los desamparados

La iniciativa estatal Apoyo de Estabilidad para Vivienda significaría un ahorro para la ciudad de Nueva York
La crisis de los desamparados
El número de personas desamparadas ha aumentado en la última década en la Gran Manzana.

Tanto la ciudad de Nueva York como el estado enfrentan un problema acuciante: cada vez hay más gente sin hogar o a punto de perderlo.

La crisis de los desamparados es palpable. Los neoyorquinos lo notan a diario en las calles, en las estaciones del metro, en los parques, en los refugios, en las escuelas.
Y es que las estadísticas así también lo reflejan: hay más de 150,000 menores sin hogar en el estado, y más de 80,000 familias corren el riesgo de quedarse sin un techo.
Según la Coalición de Desamparados actualmente en la ciudad hay un 83% más de personas sin hogar que hace 10 años. Se calcula que en 2016, más de 127,000 personas, entre hombres mujeres y niños durmieron en los albergues de la Gran Manzana.

Esta situación tiene que parar. La Ciudad y es estado necesitan una pronta solución para atajar la crisis que está afectando a miles de familias.
A nivel estatal existe una propuesta del asambleísta Andrew Hevesi que busca sustituir los programas de protección de vivienda por uno más amplio que evitaría el desalojo de miles de familias.

La medida denominada “Apoyo de Estabilidad para Vivienda” (Home Stability Support o HHS) busca consolidar la ayuda de asistencia pública y funcionaría como un equivalente estatal de la Sección 8. Pagaría el 85% de la renta. Todo el plan estaría financiado con fondos federales, lo que quitaría una carga a las municipalidades.
La otra ventaja del proyecto es que HHS reduciría los costos de refugio y menos gente tendría que depender de estos lugares.

Esta propuesta viene como anillo al dedo en momentos en que algunos sectores de la ciudad ven con cierto recelo una parte de la iniciativa del alcalde Bill De Blasio de colocar más refugios para los sin hogar en vecindarios de Brooklyn y El Bronx. Además, NYC ahorraría los gastos colaterales que se destinan a otros servicios para desamparados.

De Blasio ha reconocido que el problema de los sin hogar no es algo que puede arreglarse de la noche a la mañana. Sin embargo, un trabajo mancomunado entre la Legislatura estatal, la gobernación y la alcaldía puede dar luz al final del túnel para ayudar a que más familias puedan tener un techo seguro.
El compromiso con los residentes del estado y la ciudad tiene que prevalecer por encima de cualquier interés político. Hay que poner un alto a la crisis de los desamparados.

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