Las multas que impone NY se acercan a los $1,000 millones

Las sanciones por las que más se recauda son las de estacionamiento
Las multas que impone NY se acercan a los $1,000 millones
La mayor parte de los ingresos por multas proviene de sanciones por estacionamiento.
Foto: Getty Images / Getty Images

Por tercer año consecutivo en 2016 la ciudad de Nueva York ha aumentado la recaudación por multas que impone a sus vecinos y negocios. Según las cifras de la oficina de la Contraloría dirigida por Scott Stringer,  los ingresos por sanciones fueron de $993, un 3.7% más que el año pasado y acercándose rápidamente a la barrera de los $1,000 millones.

En los últimos 10 años los ingresos por esta vía han aumentado un 35%.

La mayor parte de este dinero proviene de sanciones por estacionamiento, el ubicuo sobre naranja, que sumaron $545 millones, es decir, el 55% del total de los ingresos. El programa Visión Cero para asegurar una mejora de la seguridad para los peatones –como las conductas recogidas en cámara por no respetar un semáforo en rojo, el carril del autobús o la velocidad–  ha sido el responsable de una continuado aumento de multas. El año pasado totalizaron $96 millones y el mayor crecimiento ha sido por ofensas a los límites de velocidad.

Las multas por contravenir las normas de la llamada “calidad de vida”, como tirar desperdicios a la calle, la contaminación por ruido, o cuestiones de sanidad pública y seguridad generaron otros $184 millones, también al alza. En la cuenta total se incluyen también $60 millones como penalidades por permisos de construcción y $27 millones a restaurantes.

En este último apartado y debido a la política de la alcaldía de alivio a los pequeños negocios puesta en marcha en 2014, las sanciones están cayendo. Las multas a restaurantes crecieron exponencialmente cuando se empezaron a imponer las calificaciones por letras en 2010 pero en 2013 el Concejo y el alcalde Bill de Blasio acordaron reducir las multas por faltas menores y perdonar a los restaurantes con pocas ofensas. Ahora, los ingresos por estas multas son las únicas que han caído y son similares a las que había antes de la calificación con letras.

Stringer considera que estas multas son una herramienta necesaria para disuadir el mal comportamiento pero “las multas no necesarias o super agresivas no ayudan” en una ciudad en la que no dejan de subir los costos de vida. “Tenemos que mantener un equilibrio entre el cumplimiento efectivo de la ley y la sobrecarga de nuestros residentes”, afirmó.