Clínica Roberto Clemente en el Bajo Manhattan lucha por sobrevivir

El Centro Roberto Clemente, en el Lower East Side, no tiene personal suficiente para poder atender a sus pacientes, en su mayor parte hispanos
Clínica Roberto Clemente en el Bajo Manhattan lucha por sobrevivir
Lydia Pacheco, una puertorriqueña de 61 que sufre de ataques de ansiedad, teme un posible cierre del Centro Roberto Clemente en el Lower East Side.
Foto: Pedro F. Frisneda / El Diario

Por más de 35 años, el Centro Roberto Clemente (RCC) ha sido uno de los pocos refugios con los que cuenta la comunidad pobre e inmigrante en un sector del Lower East Side, en el Bajo Manhattan, para obtener servicios de salud primarios.

Sin embargo, estos servicios vitales –principalmente en el área de la salud mental– se han visto amenazados por la falta de personal que afecta a esta clínica comunitaria desde hace cuatro años.

Para denunciar esta situación, empleados del centro, líderes comunitarios del área, activistas y pacientes la mayoría de ellos latinos–, se lanzaron a la calle este jueves para protestar con carteles en mano y exigir a las autoridades de Salud de la Ciudad que atiendan sus demandas.

Los manifestantes aseguran que el Hospital Gouverneur, al cual pertenece el RCC, y que es parte del NYC Health + Hospitals –la corporación que agrupa a los hospitales públicos de la ciudad–, se ha negado a otorgar los fondos necesarios para reemplazar a un tercio de los empleados que el RCC perdió durante una reubicación y renovación entre 2013 y 2017.

Entre los empleados que hacen falta para llenar las vacantes en el RCC se encuentra tanto personal administrativo como médico, incluyendo terapistas, trabajadores sociales y psicólogos. Esto último preocupa mucho a pacientes que por años han dependido de estos profesionales de salud para que los ayuden con sus problemas de salud mental.

“Estamos apoyando la demanda de esta clínica para que regrese a su máxima capacidad y que pueda servir a esta comunidad”, dijo Susan Horwitz, abogada del The Legal Aid Society, que está apoyando al RCC en este caso.

“Hay una gran demanda de servicios de salud mental en todos lados, pero particularmente en esta comunidad hay una demanda de clínicas que provean esos servicios de forma bilingüe y en español”, agregó Horwitz.

A través de un comunicado el NYC Health + Hospitals refutó las denuncias y dijo que, “está comprometido a asegurar el acceso a servicios de atención primaria y de salud mental de calidad y culturalmente sensibles a la comunidad del Lower East Side”.

“Es por eso que recientemente invirtió $ 1 millón para renovar y embellecer el centro de salud Roberto Clemente. El centro de salud continúa ofreciendo las citas el mismo día que los pacientes lo necesitan, y durante la semana y horas de la noche para que sea conveniente tener acceso de cuidado a la comunidad que lo necesita”, agregó la entidad.

Según explicaron los representantes del RCC, la falta de personal es grave porque la demanda de servicios por parte de esta comunidad sigue siendo muy alta, y esto ha hecho que la capacidad de atender a los pacientes, tanto a nivel administrativo como médico, se haya deteriorado, mientras que los estándares de calidad hayan disminuido.

“Estamos preocupados porque queremos que nuestros clientes puedan acceder a servicios de salud mental efectivos y de calidad. El modelo del RCC para proveer servicios terapéuticos para toda la familias es increíblemente efectivo, pero cada vez menos personas han podido recibir esos servicios aquí,” indicó Horwitz.

Los programas y servicios de salud mental que presta el RCC son 100% bilingües (inglés y español)  y la mayoría de los pacientes que los utilizan son hispanos que residen en el área.

“Yo no quiero ser una estadística más. Si no tengo buena salud mental no puedo atender mi casa, no puedo atender a mis hijos y no puedo vivir como una persona normal. Yo tengo mis servicios aquí y si cierran a Roberto Clemente me voy a quedar en la calle”, dijo Lydia Pacheco, una puertorriqueña de 61 que sufre de ansiedad.

“Esta clínica es como mi casa; aquí, te hacen sentir que estás segura. Yo he venido con ataques de pánico y me he regresado a casa como una persona nueva”, agregó Pacheco quien trabajó como asistente de maestro para la Ciudad por 12 años.

Temen un posible cierre

Tanto los pacientes como los miembros de la comunidad temen que la falta de trabajadores en el RCC podría ser el preámbulo de un posible cierre del centro. Este es el caso del puertorriqueño Héctor L. Torres, quien padece depresión y ha estado viendo a un psicólogo por casi un año.

“Esto me causa mucho temor y me preocupa enormemente porque yo he estado sufriendo de depresión y vengo aquí para sentarme con un terapista, que es como un amigo, que me ayuda bastante a trata de lidiar con mis problemas. Yo quiero tener una vida más estable, una vida mejor, porque la depresión te detiene y te paraliza”, dijo el paciente de 74 años.

Héctor L. Torres, un puertorriqueño de 74 que sufre de depresión ha visto a un psicólogo en el RRC por casi un año.

Según denunciaron los manifestantes, la falta de personal en el RRC ha ocasionado que se reduzcan en 5,000 las visitas de salud mental este año, lo que aumenta los riesgos de problemas médicos y sociales en la comunidad.

El RCC provee servicio a personas que se encuentran en riesgo de ser hospitalizadas por problemas mentales o que han sido dadas de alta recientemente de salas de emergencia por la misma razón, incluyendo a pacientes jóvenes. También se especializan en provee servicios de recuperación orientados a familias e inmigrantes que han sufrido traumas y que se encuentran en una situación psicológica muy vulnerables.