Lo que el vino puede (y no puede) hacer por ti

Lo que necesitas saber antes de abrir esa botella

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Lo que el vino puede (y no puede) hacer por ti
Foto: Shutterstock

En caso que aún no hayas marcado tu calendario, el sábado 18 de febrero es el día nacional de beber vino. Antes de que te dejes llevar por la celebración, hay algunas cosas que debes saber sobre cómo el consumo de alcohol (vino o cualquier otra cosa) realmente afecta tu salud. La evidencia más reciente sugiere que puede ayudar a tu corazón, pero también podría aumentar ligeramente tu riesgo de desarrollar cáncer.

Lo que está claro es que beber en moderación es la clave absoluta para que el vino sea del todo saludable.

Los beneficios

Sin importar qué estudios veas, todos los supuestos beneficios asociados con beber se relacionan específicamente con el consumo “moderado”: una copa al día para las mujeres y hasta dos para los hombres. (Los hombres tienen permitido beber más debido a su tamaño más grande en general y a las diferencias en la manera en que metabolizan, o descomponen, el alcohol).

En el caso del vino, una copa equivale a 5 onzas. Y debido a que las copas de vino vienen en tantas formas y tamaños diferentes, puede ser difícil determinar cuándo detenerse al servir el vino. La imagen siguiente muestra cómo se ven 5 onzas de vino en copas de diferentes tamaños:

wine

Si te apegas a esas cantidades, la evidencia es bastante clara de que el alcohol puede aumentar la salud del corazón. “Se ha estudiado la asociación entre un consumo moderado de alcohol y la disminución en el riesgo de sufrir un infarto al miocardio [ataque cardiaco] en estudios de observación bien diseñados durante casi 50 años”, dice Kenneth Mukamal, M.D., M.P.H., un profesor de medicina en la Facultad de Medicina de Harvard quien ha investigado este tema extensamente.

Y los estudios han sido bastante positivos consistentemente durante décadas. Uno realizado en 2003 descubrió que los hombres que eran bebedores moderados tenían de 30% a 35% menos probabilidad de sufrir un ataque cardíaco que aquellos que no bebían en absoluto. La información divulgada el año pasado por el estudio de largo plazo sobre la salud de los enfermeros mostró que la bebida moderada se asoció con una disminución de 23% en el riesgo de sufrir un ataque cardíaco en las mujeres.

“El alcohol afecta las plaquetas, actuando como un anticoagulante leve”, explica Mukamal. El consumo moderado de alcohol también aumenta el cholesterol HDL (la clase “buena”) y disminuye los niveles del componente sanguíneo fibrinógeno, el cual también puede ayudar a mantener la sangre diluida.

Los riesgos

El alcohol se ha relacionado con un pequeño aumento en el riesgo de desarrollar cáncer en general. Un estudio de 2015 publicado en la revista British Medical Journal (BMJ) descubrió que, en comparación con los no bebedores, los bebedores moderados tenían de 2% a 6% de mayor riesgo.

Pero la asociación entre el consumo moderado de alcohol y el riesgo de desarrollar cáncer de seno fue más fuerte. Las mujeres que tomaban una cantidad de alcohol entre un tercio a una copa de vino al día tenían 13% más riesgo de desarrollar cáncer, principalmente el cáncer de seno.

El cuerpo metaboliza el alcohol en varias sustancias. “El acetaldehído, el primero y más tóxico metabolito del alcohol, se considera un agente causante de cáncer”, dice Yin Cao, Sc.D., instructor de medicina en Massachusetts General Hospital y en la Facultad de Medicina de Harvard, y autor principal del estudio de BMJ. “Y el tejido del seno puede ser más susceptible al alcohol que otros órganos”. El alcohol puede dañar el ADN de las células del seno. También aumenta la cantidad de estrógeno que circula en el cuerpo, y mayores niveles de esa hormona están asociados con algunos tipos de cáncer del seno.

Una vez que la bebida va más allá de pequeñas cantidades definidas como bebida moderada, los riesgos empiezan rápidamente a superar cualquier posible beneficio cardiovascular. Niveles más altos de consumo de alcohol están vinculados a aumentos de enfermedades del corazón, presión arterial alta, ataque cardíaco y ataque cerebral, así como el desarrollo de diferentes tipos de cáncer.

Lo que no sabemos

Los datos sobre el alcohol son muy consistentes, pero la mayoría de los estudios no prueban la causa y el efecto. Muchos son estudios de observación, es decir, observan lo que las personas hacen en su vida real en lugar de asignar aleatoriamente a personas que beban o se abstengan de beber alcohol, y luego darles seguimiento para ver los efectos en su salud. El último tipo de estudio sería ideal, pero crear un placebo para el alcohol para dárselo a un grupo de control es algo complicado. E intentar separar grandes grupos de personas e instruirles de manera aleatoria que beban o no beban durante varios años ha comprobado ser algo casi imposible.

Sin esa evidencia clínica, algunos expertos se niegan a recomendar la bebida moderada como una táctica para la salud. “Los datos de observación son buenos, pero la evidencia experimental limitada que tenemos no muestra ningún beneficio de la bebida moderada”, dice Michael Criqui, M.D., M.P.H., un profesor de la división de medicina preventiva en la Universidad de California en San Diego. Por lo tanto, la Asociación Estadounidense del Corazón (American Heart Association) y otras organizaciones aconsejan que, si bebes alcohol, debes hacerlo con moderación. Y si no lo bebes, no deberías empezar a hacerlo.

¿Hay algo especial acerca del vino tinto?

La respuesta breve es: no lo sabemos con certeza. “En todos los estudios de la población sobre los efectos de la bebida moderada, no hemos visto una diferencia clara entre los tipos de alcohol”, indica Mukamal. Pero beber vino está relacionado con otra conducta saludable, como tener una mejor alimentación y ejercitarse con regularidad. El vino también se consume usualmente de manera saludable, con una comida, a diferencia de la cerveza o el licor.

En lo que se refiere al muy afamado resveratrol (un antioxidante) que contiene el vino tinto, la evidencia en el mejor de los casos está mezclada. La mayoría de los estudios se han hecho en animales y los que muestran cualquier beneficio por lo general incluyen altas dosis de resveratrol. “Tendrías que beber litros de vino al día para alcanzar esos niveles”, dice Mukamal.

En conclusión: mientras te tomes solo un vaso de vino (o dos si eres un hombre), los riesgos relacionados con la salud son bastante reducidos. Pero en lugar de engañarte pensando que estás haciendo algo supersaludable, solo bébelo y disfruta, con moderación.

— Sally Wadyka