David Villa reina en la lluvia y remonta al Seattle Sounders

El New York City FC remontó con un doblete del asturiano, que por fin llegó a la cincuentena de goles
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David Villa reina en la lluvia y remonta al Seattle Sounders
David Villa hizo un doblete y llevó de la mano a su equipo a la victoria en un nuevo partido para enmarcar.
Foto: Twitter / New York City FC

David Villa volvió a ser el jugador diferente y diferencial que todo entrenador pide cuando un genio le concede tres deseos. El delantero de Langreo aterrizó en Nueva York hace tres años con muy pocas ganas de hacer turismo. Él pidió una pluma, abrió un libro nuevo y comenzar a escribir los primeros capítulos de la historia del New York City FC. Convirtió frente a su afición el primer gol celeste y hoy les dedicó, también en el Yankee Stadium, el gol número 50 que tanto se resistió. De postre, el 51 y la remontada.

El campeón de Europa y del Mundo no necesita escaparates, pero la primera visita del vigente campeón de la MLS bien podía considerarse como un escenario propicio donde brillar. Y vaya que si brilló. Había expectación con la llegada de los Seattle Sounders a la Gran Manzana, pero decepcionaron en casi todas las líneas. No hubo rastro de la magia uruguaya de Nico Lodeiro ni de la jerarquía y la calidad de uno de los mejores jugadores que ha fabricado este país, Clint Dempsey.

El ex del Tottenham tuvo dos de esas faltas que te valen para ocupar las cabeceras de los informativos de la noche, pero estrelló ambas en la barrera con una inocencia juvenil. El guion de la película reservó a Villa el rol protagonista, y Clint quedó como una estrella para engordar el reparto y poco más. Cuando se levantó por la mañana y corrió la cortina, miró el cielo encapotado de Nueva York y decidió que hoy no era el día para ir a trabajar.

Y eso que su equipo comenzó ganando. Tras una media hora en la que el New York City jugó con ellos, Cristian Roldán aprovechó un momento de debilidad y una cadena de errores de la zaga celeste para estrenar el marcador. Aprovechó una pared desafortunada con Callens, que tropezó con estrépito en su intento de anticipación y jugó a las adivinanzas con Chanot antes de fusilar a Johnson. El central francés dividió el pase hacia Dempsey, que se habría quedado solo, pero la posición de su cintura le delató. Roldán levanto la cabeza, buscó a Clint pero condujo en la otra dirección, donde Chanot ya solo pudo ver de cerca el 0-1.

El equipo de Patrick Vieira hizo un cambio táctico al comienzo de la segunda mitad. Tommy McNamara cambió de banda con Wallace, pero Harrison quedó de nuevo detrás del punta. El técnico francés admitió en rueda de prensa que buscó colocar al inglés ahí en vez de a Tommy para tener más velocidad en el carril central y aprovechar la tendencia a irse hacia el centro de McNamara para sobrecargar el centro del campo.

Como consecuencia, hubo muchísimo tráfico en la zona de tres cuartos, donde Yangel Herrera, el balón de bronce con Venezuela en el Mundial sub 20, demostró que para jugar a esto la edad no siempre es capital. Al comienzo de la segunda parte, Villa empujó a su equipo y terminó con la incertidumbre del gol 50. El español entró por donde más le gusta, el perfil izquierdo, y desde ahí puso en jaque a toda la zaga rival. En una de esas, piso área y le regalaron un penalti que no fue. El 7 no iba a perdonar el regalo. Marcó el 50, pero en su cabeza ya estaba conseguir el 51.

En el minuto 68 Harrison volvió a su entorno natural, desde donde ve mejor el fútbol. Atrajo peligro e hizo de ese calle una autopista. Así se gestó la remontada. Villa encontró al 11 abierto y el zurdo se metió en un laberinto con el mapa de salida en la mente. Consiguió arrastrar a toda la defensa para cubrir la zona ancha del área y Villa, que no suele estar en primera fila para rematar con la cabeza, espero en posición de extremo. Cuando todos miran hacia arriba para defender un balón aéreo, David buscó el lugar invisible, y apareció por sorpresa en el segundo palo.

Harrison entrena con él, lo sabe y le puso el centro sin mirar. Sabía que aparecería. David cazó la pelota y la envolvió con mimo usando el interior del pie para dejar a contrapié al guardameta y recordar que en Nueva York y bajo la lluvia, él es el rey.