La roca que muestra cómo es que los humanos aparecimos en la Tierra

Tiene más de 2.000 millones de años y sus vetas registran un cambio químico clave que muestra el momento en que el oxígeno comenzó a abundar en el planeta, permitiendo la aparición de formas de vida complejas
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La roca que muestra cómo es que los humanos aparecimos en la Tierra
Las vetas reflejan los distintos minerales que componen la roca.

Cuando la miras dan ganas de tocarla, de pasar los dedos por sus vetas de colores.

Es una roca inmensa de dos metros de ancho y uno y medio de alto que forma parte de la nueva muestra permanente del Museo de Historia Natural de Londres.

La pieza -una formación de hierro bandeado conocida como BIF , por sus siglas en inglés- está en una alcoba a la derecha, justo bajo la cola de la ballena, la figura central del hall del museo que reemplaza a partir de ahora a “Dippy”, el dinosaurio diplodocus que estuvo allí por cerca de 40 años.

Esta roca de 2,5 toneladas representa una yuxtaposición maravillosa entre el mundo animado (la ballena) y el inanimado (la BFI), y la profunda conexión que existe entre ambos.

Las formaciones de hierro bandeado se depositaron en el océano hace más de 2.000 millones de años.

Las BIF registraron una transición química clave en la historia de la Tierra, cuando el oxígeno comenzó a volverse abundante.

Fue un cambio tan profundo que, a la larga, hizo posible la aparición de vida compleja, como los cetáceos gigantes, y finalmente, los humanos.

Preludio

Las líneas ondulantes de la formación son bandas de óxido de hierro (en su mayor parte hematitas) intercaladas con chert (sílice).

Los océanos primitivos de la Tierra estaban posiblemente repletos de hierro reducido en una solución que habría sido arrastrada desde los continentes.

Cuando esta solución se combinó con el oxígeno naciente, producido por la fotosíntesis de las bacterias, los óxidos resultantes se precipitaron para depositarse en el lecho marino.

Las diferentes capas incorporadas a la roca marcan probablemente los ciclos de explosión y disminución de las bacterias.

Últimamente, todos los tipos de hierro en estas antiguas aguas se consumieron y el oxígeno que liberaron no tenía a donde ir más que hacia la atmósfera.

Para entonces, la Tierra se habría convertido en un lugar diferente.

“Esta roca cuenta una historia fantástica”, le dice a la BBC Richard Herrington, director del departamento de Ciencias de la Tierra del museo.

“Este es el preludio de la vida compleja. Nosotros respiramos oxígeno. Los organismos necesitan una fuente de energía, y quemar carbono en presencia de oxígeno es de donde, mayormente, nosotros tomamos nuestra energía”.

“Debieron pasar dos mil millones de años desde que surgió esta roca hasta que aparecieron organismos multicelulares, pero eso es ya otra historia”, señaló el profesor.

Meteorito chileno

El museo puso a la ballena en su sala principal para invitarnos a reflexionar sobre el uso que hacemos de los recursos del planeta.

Las formaciones de hierro bandeado son un material comercial importante. El hierro que contienen ha contribuido a al construcción del mundo moderno.

La roca del museo proviene de la región de Pilbara, en el noroeste de Australia.

La compañía Río Tinto identificó el bloque, que tiene un 32% de hierro, en una de sus minas a cielo abierto, lo cortó, lo lustró y lo envió a Londres.

Otro de los objetos que acompañan a esta roca en la exhibición son un coral Turbinaria gigante y un meteorito chileno considerado como uno de los más hermosos del mundo por sus enormes cristales de olivino, un mineral rico en magnesio.