El Papa Francisco agrega un nuevo camino para ser santo

El Papa agrega "dar la vida para salvar a otros" como la cuarta vía para la beatificación y posterior canonización
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El Papa Francisco agrega un nuevo camino para ser santo
El papa Francisco besa a un bebé durante su visita a México en 2016.

El papa Francisco abrió este martes una nueva vía para que alguien sea beatificado, y eventualmente canonizado, si éste dio su vida para salvar la de otros.

“La ofrenda heroica de la vida, suscitada y sostenida por la caridad, expresa una imitación verdadera, plena y ejemplar de Cristo”, se lee en un acto legislativo a iniciativa del papa Francisco (“motu proprio”).

Esta ofrenda “libre y voluntaria de la vida” se caracteriza por “la aceptación heroica” de una muerte “segura y en breve”, estipula el texto.

El futuro beato debe haber llevado una vida ordinaria, respetuosa de las virtudes cristianas y gozar de una reputación de santidad.

Sobre todo, la beatificación necesitará de un milagro, obtenido gracias a las oraciones que le serán dirigidas tras su muerte.

El papa Francisco. Getty Images

Esta es la primera vez en varios siglos que se modifican los requisitos del proceso de canonización.

Podría tratarse, por ejemplo, de personas que hayan tratado enfermos de plagas y hayan muerto producto del contagio, explica un prelado en el diario oficial del Vaticano, el Osservatore Romano.

Otros casos que podrían estar en esta nueva categoría incluyen a aquellos que tomaron el lugar de alguien que estaba condenado a muerte o también a mujeres embarazadas con enfermedades graves que suspendieron sus tratamientos para que sus bebés pudieran nacer.

La beatificación está reservada a personas destacadas a quienes la Iglesia quiere erigir como ejemplo para los cristianos, que son declarados “beatos” al concluir una investigación minuciosa.

La nueva posibilidad anunciada este martes se agrega a los otros “perfiles” existentes, esencialmente aquellos de “virtudes heroicas” (una vida excepcional) y aquellos que murieron como mártires del “odio a la fe” (de quienes no se requieren milagros).