El ‘coach mental’ de la selección mexicana arremete contra la afición y los medios

En la lógica de Imanol Ibarrondo nadie que no sea jugador profesional puede criticar al Tri
El ‘coach mental’ de la selección mexicana arremete contra la afición y los medios
Imanol Ibarrondo, durante un entrenamiento de la selección mexicana durante la Copa Oro.

Por si no lo sabían, la selección mexicana tiene como referente, además de Juan Carlos Osorio, a un personaje que está a su altura jerárquica dentro de la estructura, quien se encarga de la ‘parte mental’ de los integrantes del equipo que representa al fútbol mexicano en competencias internacionales.

Es español y responde al nombre de Imanol Ibarrondo, jugó para el Rayo Vallecano y el Athletic. “Tras su retiro como futbolista, se especializó en coaching deportivo, una herramienta que busca potenciar el nivel y los alcances de los jugadores a través de la reflexión y la estimulación mental“, así lo describía el diario Reforma hace unos meses cuando en el hexagonal final de la Concacaf los resultados hacían parecer que la gestión del estratega colombiano era inmaculada; hace unos meses cuando no había quedado de manifiesto que ni mental, ni futbolísticamente el Tri de Osorio sigue sin jugar a nada y fracasando en cada competencia grande en la que participa (Copa América Centenario, Copa Confederaciones, Copa Oro).

Pues bien, al más puro estilo de todos los responsables de esta debacle (Pompilio Páez, Juan Carlos Osorio, Guillermo Cantú, Decio de María), Ibarrondo sale al paso en su perfil oficial de Facebook para realizar una defensa innecesaria y burda del vergonzoso papel de la selección en los últimos días, en la cual culpa a la afición y a los medios por criticar; y exculpa a los verdaderos responsables (directivos, cuerpo técnico y jugadores) con el argumento de que si no se ha jugado fútbol, el ejercicio libre de cuestionar una actividad pública como el balompié debiera estar vedado a los ‘ignorantes’ que se toman el ‘atrevimiento’ de voltear a ver hacia una cancha.

Aquí su texto. Juzguen ustedes ¿Tiene razón?