Seis puntos por los que Unicamp, en Brasil, es la mejor universidad de Latinoamérica

Esta institución, pública y gratuita, lidera la lista elaborada por una prestigiosa revista británica. Desde la proliferación de patentes registradas por sus investigadores hasta el modelo de financiación, son muchos los ejemplos que Unicamp puede dar a otros centros universitarios de la región
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Seis puntos por los que Unicamp, en Brasil, es la mejor universidad de Latinoamérica
Unicamp fomenta la creación de empresas y tiene más de 1,000 patentes.

Conexión con la industria. Más de 1,000 patentes. Porcentaje de impuestos garantizado por ley.

Son puntos que definen el ADN de la universidad líder en América Latina, según el nuevo ranking de la revista británica Times Higher Education.

La Universidad Estatal de Campinas, Unicamp, un centro público y gratuito en el estado brasileño de Sao Paulo, se situó primera en la lista que incluye a más de 80 centros, superando a la prestigiosa Universidad de Sao Paulo.

BBC Mundo habló con el rector de Unicamp, el físico Marcelo Knobel, quien llegó a Brasil cuando era niño procedente de Argentina.

También conversamos con Phil Baty, editor del ránking de Times Higher Education.

¿Cómo se explica la superioridad de Unicamp? ¿Y qué pueden aprender otras universidades de América Latina?

1. Incubación de empresas y patentes

Uno de los 13 criterios usados por el ranking es la transferencia de conocimiento (knowledge transfer), a la industria, y el aporte de fondos por parte de la industria a la universidad.

“Creo que es una historia de éxito de nuestra universidad que hace unos 20 años tuvimos la idea de crear una agencia de innovación, que en esa época era algo pionero en Brasil y en América Latina”, dijo Knobel a BBC Mundo.

“Somos la tercera institución residente en Brasil en número de patentes, por detrás de Petrobras y Whirlpool”.

Unicamp tiene actualmente “casi 1,050 patentes”.

“Hacemos todo un trabajo con startups (compañías emergentes). Creamos todo un ambiente que posibilita que los exprofesores y exalumnos puedan crear empresas”, explicó el rector de Unicamp.

“Para que tengan una idea, hoy en día están activas más de 430 empresas que llamamos aquí ‘hijas de la Unicamp’. Esas empresas crearon más de 22,000 empleos directos con una facturación anual aproximada de $1,000 millones de dólares”.

A exprofesores y exalumnos “les damos entrenamiento, los alojamos acá, les damos todas las condiciones para lo que se llama incubar empresas”.

“Y también con todas esas empresas formamos un grupo que se llama ‘Unicamp ventures’. Los empresarios que tuvieron éxito invierten dinero en el propio sistema para ayudar a las pequeñas empresas que están empezando”.

2. Fondos garantizados

Tanto Unicamp como otras universidades de Sao Paulo se benefician de estar en el estado más rico de Brasil.

“Sin duda, tenemos aquí dos condiciones que son fundamentales”, afirmó Knobel.

“La primera es que desde 1989, las tres universidades del estado de Sao Paulo -USP, Unicamp, y Unesp- tienen lo que se llama autonomía financiera y de gestión. Se acordó con el gobierno del estado un porcentaje fijo que el gobierno pasa todos los meses, que viene del impuesto de circulación de mercaderías, que en algunos países de la región se llama IVA”.

“Y eso nos permite que tengamos un mínimo nivel de planeamiento y que no sea necesario ir todos los meses o todos los años a negociar con el gobierno cuánto nos va a pasar”.

La Unicamp recibe un 2,1958% del IVA del estado de Sao Paulo.

“En dólares, recibimos anualmente del estado de Sao Paulo aproximadamente $1,000 millones”, señaló Knobel.

Y el segundo aspecto fundamental para Unicamp, según su rector, es la existencia en el estado de Sao Paulo de una fundación de apoyo a la investigación, FAPESP (Fundacao de Amparo a Pesquisa d o Estado de Sao Paulo).

La fundación “recibe un 1% de todo el IVA del estado de Sao Paulo”.

“Con eso tenemos seguridad de tener dinero para investigaciones de calidad”.

La universidad también cuenta con un “porcentaje de ingresos de proyectos (con fundaciones, empresas, etc.), que corresponde a aproximadamente $300 millones de dólares anuales”.

En cuanto a las patentes, “si el producto es licenciado, la Universidad gana royalties o regalías que divide con el inventor. Eso está creciendo año a año, pero es aún de cerca de $200,000 a 300,0000 dólares anuales”, señaló Knobel.

Para Phil Baty, los gobiernos de América Latina “necesitan reconocer que las universidades deben ser bien financiadas y que una educación superior de calidad es un inversión que se recupera con creces a través de trabajadores de mayor nivel educativo que pagarán más impuestos y un impacto en el desarrollo económico del país”.

3. Excelencia de profesores

Algunos observadores apuntan la falta de mecanismos, especialmente en centros públicos, para evaluar el desempeño de los profesores y asegurar la excelencia.

Para Knobel, la excelencia es “parte de la construcción de una identidad”.

“Aquí todos somos servidores públicos. Para entrar todos los profesores tienen que hacer concursos públicos. La calidad se garantiza por un nivel mínimo esperado para esos concursos y por la gran competitividad”.

“Típicamente cuando se abre un concurso aquí se presentan 30 o 40 personas, todas con postdoctorado afuera. La gente que se presenta sabe que hay un mínimo estándar de calidad”.

Y lo mismo ocurre según Knobel con los estudiantes.

Típicamente se presentan 75,000 candidatos para apenas 3,300 plazas. Solamente el 5% de los estudiantes que se presentan consigue entrar y eso también hace que el nivel de los estudiantes sea muy bueno”.

Knobel destaca un problema fundamental que aún deben encarar las universidades de América Latina.

“Todas, incluso la Unicamp y la Universidad de Sao Paulo, tenemos que realmente dar un salto de calidad en lo que se refiere a la gobernanza de la universidad “.

“Tenemos todavía un sistema de gestión bastante anticuado. Tenemos que profesionalizar la gestión de la universidad, informatizar procesos internos, mejorar la transparencia de contratos y cuentas públicas y optimizar los flujos de trabajo, entre otras cosas”.

4. Inglés

Uno de los criterios del ranking es el número de publicaciones y citas de estas publicaciones a nivel internacional.

Baty señala que China está impulsando a sus profesores a publicar en inglés, y que incluso en Francia varias universidades han reconocido la importancia de dictar cursos de maestría en inglés.

La mayoría de las revistas internacionales de prestigio publican trabajos en inglés y para Baty el idioma sigue siendo en este aspecto una barrera para América Latina.

“Es algo que nos preocupa. Tenemos un centro de enseñanza de lenguas y los estudiantes tienen acceso a estudiar inglés y otros idiomas”, señaló Knobel.

“Generalmente en el pregrado es todo en portugués. Tienen que pensar que Unicamp es un hub o centro regional en América Latina. Tenemos muchos estudiantes colombianos, peruanos, argentinos, chilenos, y el portugués y el español son relativamente parecidos”.

A nivel de posgrado sí se usa inglés en algunas clases, “siempre y cuando sea posible que quien no habla inglés pueda también estudiar”.

5. Mirada internacional

“Un campus internacional es un campus saludable”, señaló Baty.

Uno de los criterios utilizados en el ranking es la “mirada internacional”, que incluye el contacto con instituciones en el exterior y el porcentaje de estudiantes y profesores extranjeros.

Para Knobel, la internacionalización incluye “enviar estudiantes para afuera en intercambios, recibir estudiantes extranjeros, mandar profesores y funcionarios a congresos, y que los profesores pasen períodos afuera haciendo postdoctorados”.

“Es todo un movimiento que tiene que hacerse en relación a la diversidad de culturas y de ideas, oxigenando siempre las ideas de la universidad con nuevas personas y nuevas maneras de pensar y de ver el mundo”.

En Unicamp, el 5% de los profesores y el 4% de los alumnos son extranjeros. En algunas universidades de Europa y Estados Unidos el porcentaje es de 20 o 30%.

La llegada de profesores extranjeros a Unicamp es fruto de una política de “puertas abiertas cuando otros países tenían situaciones delicadas como dictaduras”, señaló Knobel.

“Es mi propia historia personal. Mi padre vino aquí a la universidad de Campinas justamente a partir del golpe militar en Argentina en el 76. Yo llegué a Brasil cuando tenía 8 años”.

“Tenemos aquí muchísimos argentinos de aquella época, uruguayos, chilenos. También se abrieron las puertas, por ejemplo, cuando hubo una crisis muy fuerte en Rusia y por ello tenemos varios profesores rusos”.

“Y hace unos años hubo una crisis muy fuerte en Portugal y España, por lo que tenemos varios profesores portugueses y españoles”.

Unicamp creó además un programa para recibir profesores de afuera para postdoctorado y posibilitó la apertura de concursos públicos para que permanecieran.

6. Formas de enseñar “no anticuadas”

“La educación universitaria en América Latina todavía se realiza en general con un estilo anticuado, de charlas dictadas desde un podio”, señaló Phil Baty.

El editor del ranking de Times Higher Education dio dos ejemplos a BBC Mundo del tipo de aprendizaje innovador que otras universidades en el mundo están impulsando.

“Uno de los mejores ejemplos en mi opinión es Caltech , el Instituto de Tecnología de California, en Pasadena. Hacen que sus estudiantes se unan apenas ingresan a un laboratorio de investigación, donde trabajan con profesores, incluso premios Nobel, en la resolución de problemas. De esa forma comprenden el proceso de investigación y cómo encarar desafíos en forma creativa”.

El otro ejemplo es la Universidad Politécnica de Hong Kong. “Allí es obligatorio para los estudiantes como parte de sus tareas académicas hacer trabajo voluntario relevante a su curso”.

“De esa forma los estudiantes ‘se arremangan’ entrando en contacto con el mundo real del trabajo y hacen una contribución a la sociedad”.

A nivel de Unicamp, Knobel habla de un “sistema un poco paradójico”.

“En la sala de aula todavía hay, generalizando, un sistema tradicional. Pero por otro, casi todos los estudiantes tienen la posibilidad de hacer lo que en Brasil se llama ‘iniciación científica’. Trabajan en grupos de investigación con becas específicas y publican”.

“Cuando hace unos años fui vicerrector de pregrado creamos aquí algo que es relativamente simple y que existe en las buenas universidades del mundo”, agregó Knobel.

“Aquí lo llamamos espacio de apoyo a la enseñanza y aprendizaje. Es un espacio privilegiado para discutir nuevas metodologías, hacer talleres con profesores y discutir problemas que aparecen en la sala de aula”, explicó el rector de Unicamp.

“Hoy en día, tenemos que estar atentos porque el mundo cambia, el perfil de los estudiantes cambia y no puede ser que sigamos enseñando de la misma manera en que se enseñaba hace 300 años”.