Madre refugiada en iglesia luchará contra su deportación

La guatemalteca Amanda Morales, con sus tres niños ciudadanos, permanece en la iglesia Holyrood, en Washington Heights, donde está dispuesta a retar a Inmigración hasta que reabran su caso
Madre refugiada en iglesia luchará contra su deportación
Guatemalteca Amanda Morales Guerra, 33, con sus hijos, Dulce Caravajal, 10, Daniela, 7 y David de 2 y medio, estan en la Iglesia Holyrood de Washington Heights. Amanda se enfrenta a deportacion pero sus hijos son ciudadanos americanos.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

En el 2004 a Amanda Morales Guerra le advirtieron en su natal Peten, Guatemala, que la iban a secuestrar. La entonces joven de 20 años se llenó de miedo y sin pensarlo dos veces, con la bendición de su madre, decidió cruzarse la frontera. Su objetivo era Nueva York, donde vivían sus hermanos.

“Pensaban que mi familia tenía dinero y huí para protegerme, pero fueron 20 días espantosos. Tuve que aguantar hambre, dormir en el monte, tomar agua sucia donde toman las vacas y los caballos, pasar alambrados que te cortan todo el cuerpo y sentir un miedo enorme”, recordó la mujer, ahora de 33 años, quien desde el jueves pasado decidió refugiarse con sus tres hijos en la iglesia Holyrood, en Washington Heights, para evitar que ‘La Migra’  la agarre y la envíe de regreso a Guatemala.

El pasado 3 de agosto la inmigrante tuvo una cita en el 26 de Federal Plaza, como había venido ocurriendo periódicamente desde el 2012, cuando se enteró que tenía una orden de deportación pendiente, pero a diferencia de otras ocasiones, esta vez le dijeron que tenía que abandonar el país.

Ahí sentí que fue mi final y que el mundo se me vino encima. Me dijeron que tenía que comprar mi boleto y que tenía que irme el 17 de agosto”, comentó la madre, mientras jugaba con sus tres pequeños en un improvisado cuarto ubicado en la parte trasera de la iglesia, que se volvió su hogar desde el mismo día que debía decirle adiós a Estados Unidos.

El problema empezó en el 2004, cuando me crucé y caí con Inmigración. Ellos me agarraron en el desierto en Texas cuando iba cruzando la frontera. Me dieron unos papeles y me dejaron salir, pero nunca fui a ninguna corte, porque un abogado me dijo que de todas maneras me iban a deportar y me dio miedo presentarme”, recuerda la guatemalteca. “Pero las cosas se pusieron peor en el 2012, cuando tuve un accidente con otro carro que me pegó. Ahí di mi pasaporte, me llevaron al hospital y por medio de eso me llegó después una carta donde me pedían que me presentara en Federal Plaza. Allí el supervisor me permitió quedarme con citas cada meses, pero hace 15 días me ordenaron irme definitivamente”.

La madre de familia está solicitando que reabran su caso para poder pelear por un alivio migratorio y así quedarse en el país con sus hijos Dulce, de 10 años, Daniela, de 7 y David, de 2, nacidos aquí.

Les pido que no me regresen… solo pido una oportunidad”, clamó la mujer, quien afirma que su vida en Guatemala sería un infierno. “Las cosas allá están terribles. Sería demasiado difícil. Mis hijos sufrirían y yo también, porque allá hay mucha violencia y pobreza. De verdad les pido otra oportunidad. Yo no soy una delincuente, solo quiero trabajar y sacar a mis hijos adelante”.

Y aunque ella sabe que no podrá permanecer toda la vida refugiada en la iglesia como si fuera una prisionera sin poder salir, asegura que retará a Inmigración dando la pelea con mucha fe.

Guatemalteca Amanda Morales Guerra, 33, con sus hijos, Dulce Caravajal, 10, Daniela, 7 y David de 2 y medio, estan en la Iglesia Holyrood de Washington Heights. Amanda se enfrenta a deportacion pero sus hijos son ciudadanos americanos.
Guatemalteca Amanda Morales Guerra, 33, con sus hijos, Dulce Caravajal, 10, Daniela, 7 y David de 2 y medio, estan en la Iglesia Holyrood de Washington Heights. Amanda se enfrenta a deportacion pero sus hijos son ciudadanos americanos.

Hasta que Dios lo permita me quedo acá. Tengo esperanza que van a reabrir mi caso y voy a ver crecer a mis hijos acá, voy a poder verlos que van a ser una personas muy importantes… una quiere ser doctora, la otra quiere ser maestra y el pequeño solo quiere jugar”, dice la mujer, quien dejó su casa en Long Island con todas sus pertenencias, a las que no les da valor ahora, pues lo que más cuenta es quedarse en Nueva York.

“Me sentiría la mujer más feliz de saber que puedo andar sin miedo en la calle. No me regresen, por favor”, dijo Amanda, esperanzada.

La senadora Marisol Alcántara y el concejal Ydanis Rodríguez, quienes están apoyando a la madre, aseguraron que el ejemplo de la guatemalteca es valeroso y le hicieron un llamado al Gobierno Federal para que cese la persecución de familias inmigrantes.

“Estamos en solidaridad con ella y con los inmigrantes y no vamos a aceptar que maltraten y hostiguen a nuestra gente ni que el presidente quiera mandar a esta mamá y a sus hijos al peligro que representa Guatemala donde está la pandilla MS-13 de la que Trump tanto habla”, dijo Alcántara.

 

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