Una copa de la argentina Bonarda

Los vinos de esta uva se caracterizan por su aroma dulce, color rojo rubí intenso casi púrpura, de taninos suaves, aromas a cerezas negras y moras, ciruelas, higos, violetas, vainilla, tabaco y especias
Una copa de la argentina Bonarda
Para mi fue “amor a primera vista” y despertó tanto mis sentidos que meses más tarde, me tomé un avión y me fui a la ciudad de San Rafael de Mendoza a conocer esta uva./Cortesía Andrés Marquina.

Si eres amante del vino como yo y te dicen que te van a servir una copa de vino tinto argentino, seguro piensas en Malbec.  Pero la que siempre estuvo en la mesa y es ahora la segunda más plantada del país, se llama Bonarda.

La conocí estando en medio de una producción en un hotel de Buenos Aires hace unos años. Y ese instante de “amor a primera vista” despertó tanto mis sentidos que meses más tarde, me tomé un avión y me fui a la ciudad de San Rafael de Mendoza a conocerla.

Bonarda fue por muchos años la variedad de uva más plantada y utilizada para producir “vinos de mesa” económicos y vinos en donde se combinan varias cepas.  Pero nunca se le dio mucho valor, ni capturó mayor interés hasta ahora.  Hoy, me sorprende y me alegra verla cada vez más frecuente, hasta en los más simples supermercados y tiendas de vinos de EU.

Llegó a finales del siglo XIX a terreno argentino, gracias a inmigrantes italianos.  Es una cepa proveniente de una zona entre Italia y Francia en donde le llaman “corbeau noir”. Requiere mucho cariño, madura lento, tarda más que otras uvas y el racimo es tan compacto que sufre de enfermedades con facilidad.

Hace unos años se le empezó a dar más valor en San Rafael, provincia de Mendoza, en donde hay muchos viñedos con plantaciones de Bonarda de más de 50 y 60 años.  Y es en esta zona en donde se empezó a embotellar como única variedad (100% Bonarda).

Los vinos de esta uva son únicos, tienes que probarlos para entenderlos.  Se caracterizan por su aroma dulce, color rojo rubí intenso casi púrpura, de taninos suaves, aromas a cerezas negras y moras, ciruelas, higos, violetas, vainilla, tabaco y especias.

En boca es balanceado, algo dulce en su trasfondo, generalmente mediano de alcohol, cuerpo y mediana-alta acidez, en otras palabras, mucho más ligero, que un Malbec.

Bonarda, como buena argentina, va perfecta con carnes y pastas con salsa de tomate o queso, pero como es tan “femenina” y tiene tan buena acidez, te sorprenderá también con pescado o salmon a la parrilla.  Si te topas con ella, ya la conoces, llévala a tu próxima reunión de familia o amigos y sorprende a todos con mi historia.

Doreen Colondres es celebrity chef.  Autora del libro La Cocina No Muerde.  Una viajera incansable, graduada y certificada en cocina y vinos. Síguela en Facebook e Instagram @DoreenColondres y visita www.LaCocinaNoMuerde.com o adquiere su libro en Amazon o Itunes.