Madre guatemalteca cumple un mes refugiada ‘viviendo un calvario’

Amanda Morales lleva cuatro semanas encerrada en la iglesia Holyrood de Manhattan con sus tres hijos y ICE mantiene la negativa de no reabrir su caso

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Madre guatemalteca cumple un mes refugiada ‘viviendo un calvario’
Amanda Morales Guerra con su hijo, David en la Iglesia Holyrood luego de un mes en el "santuario" para pedir una solucion a su situacion migratoria.
Foto: Mariela Lombard / El Diario NY

NUEVA YORK – La madre guatemalteca Amanda Morales que decidió refugiarse con sus tres hijos en la iglesia Holyrood de Washington Heights para evitar ser deportada, cumple este domingo un mes encerrada en el templo. Y aunque líderes políticos, religiosos, activistas y los abogados que llevan su caso siguen en la lucha para intentar que las autoridades migratorias reconsideren su negativa de reabrir el caso de la centroamericana, ella comienza a desesperarse.

Así lo confesó a El Diario la mujer de 33 años, quien hizo nuevamente un llamado al Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE) para que le dé una nueva oportunidad de quedarse en el país donde ha vivido durante los últimos 14 años y donde nacieron sus tres hijos: Dulce, de 10 años, Daniela, de 7, y David, de 2.

“Este mes ha sido muy difícil para mí. Sinceramente ya estoy muy desesperada aquí encerrada. Me la paso caminando toda la iglesia de lado a lado y solo le pido a Dios que me de paciencia porque no sé cuánto tiempo más pueda aguantar”, comentó la afligida madre. “Por favor, le pido a Inmigración que me reabran el caso, que vean que no soy una delincuente, que quiero volver a sentirme libre y recuperar la libertad para mis hijos”.

La residente de Long Island, a quien el mes pasado en una cita de rutina en las oficinas de ICE le informaron que debía abandonar el país el 17 de agosto, definió la experiencia de estar refugiada como un calvario, aunque recalcó que seguirá luchando hasta el final.

“A veces se me cruzan pensamientos, pero digo ‘si no lucho, no voy a alcanzar nada’. No quiero andar huyendo ni escondiéndome. Ya quiero que se acabe esta pesadilla y espero que pronto termine bien”, dijo la mujer, mientras su hijo menor le limpia las lágrimas.

La guatemalteca agregó que para que sus hijas mayores no sufran un impacto más grande han estado asistiendo a la escuela de manera regular, gracias al apoyo de la comunidad y a una vecina que las lleva y las trae.

Contra la palabra de ICE

El padre Luis Barrios, párroco de la iglesia donde está refugiada Amanda, explicó cómo va el proceso legal de la joven madre, y aunque ICE afirma que envió por escrito una respuesta de la negativa de reabrir el caso hace dos semanas, ellos insisten en que no han recibido nada.

“Inmigración no quiere poner nada por escrito, no ha mandando ni carta ni nada a los abogados. Estamos jugando con lo que dijeron por teléfono”, comentó el religioso, quien agregó que además están esperando la respuesta de una jueza en Texas, donde interpusieron una solitud adicional para reabrir el caso de deportación.

“Estamos buscando que se detenga la orden de deportación y que se evalúe el caso a su nivel, porque ella llegó aquí a sus 19 años, tiene tres hijos ciudadanos de Estados Unidos, es una persona que rinde impuestos todos los años y que se reportó a Inmigración mensualmente por cuatro años. Es una violación a sus derechos”, dijo el sacerdote, agregando que emocionalmente este mes ha sido un impacto para la mujer.

“Ha sido una experiencia muy fuerte para ella, sentir que su libertad ha sido coaccionada, que no puede ver sus familiares en Long Island. Esto es un trauma y esa es la parte humana que queremos que las autoridades vean. Es necesario humanizar los procesos”, agregó el padre, quien recalcó que en Guatemala no hay futuro para sus hijos y ella sería más vulnerable a cualquier tipo de crimen por ser mujer, pues el feminicidio y las violaciones están fuera de control.

Creemos que podemos ganar el caso, porque lo amerita, pero esperamos que mientras tanto Amanda no se suma en una depresión”, concluyó el religioso.

ICE por su parte no emitió nuevos comentarios sobre el caso. Hace dos semanas manifestaron que ya se habían comunicado con el abogado de la inmigrante para manifestarle que esa agencia había negado la solicitud de de reabrir el caso para evitar ser enviada de regreso a su país e insistieron que la respuesta por escrito ya le fue enviada a la inmigrante.

Símbolo de la lucha

El concejal Ydanis Rodríguez mencionó que el caso de la madre guatemalteca debe ser visto como un ejemplo para los inmigrantes y como un llamado de atención para los legisladores federales para sacar adelante una reforma migratoria que evite sufrimiento.

Amanda Morales es un símbolo de la lucha para todos los inmigrantes de Estados Unidos, especialmente para quienes contribuyen con millones de dólares pero a los que se les niega su derecho de legalizar su estatus migratorio”, dijo el líder político, quien admitió que pese a la negativa de ICE de reabrir el caso, seguirán insistiendo, pues desde el principio entendieron que no iba a ser fácil.

“Sabemos que es una lucha que va a ser a largo plazo pero vamos a seguir haciendo lo que esté a nuestro alcance para que esa familia no sea separada y se mantenga como una familia unificada, aquí en Nueva York, que es su casa”, advirtió Rodríguez.

El reverendo Juan Carlos Ruíz, cofundador del Movimiento Nuevo santuario, que está apoyando a Amanda, mencionó que actualmente junto a la madre guatemalteca hay otros inmigrantes refugiados en los templos, pero han preferido hacerlo de manera secreta.