Apoyan a madre inmigrante refugiada en iglesia

Amanda Morales encara una orden de deportación

NUEVA YORK.- La guatemalteca Amanda Morales Guerra junto a sus tres hijos recibió este domingo el masivo apoyo de los feligreses como de un grupo de funcionarios elegidos, al celebrarse el primer mes de estar refugiada en una iglesia de Washington Heights para evitar ser deportada.

La iglesia Santa Cruz estuvo colmada para dar aliento a la mujer que clama a las autoridades migratorias le permitan seguir en el país. El párroco Luis Barrios, se dirigió a los presentes para agradecer las demostraciones de solidaridad e instar a las autoridades a rever su caso.

“Estamos buscando que se detenga la orden de deportación y que se evalúe el caso, ella llegó aquí cuando tenía 19 años, tiene tres hijos ciudadanos nacidos aquí, es una persona que paga impuestos y que se reportó a Inmigración mensualmente por cuatro años. Es una violación a sus derechos”, dijo Barrios.

De su parte la madre guatemalteca ratificó estar viviendo un calvario.

“Estoy muy agradecida con la iglesia por habernos acogido y aunque recibimos mucho amor, no puedo hacer una vida normal junto a mis hijos, llevarlos a la escuela, atenderlos, estoy encerrada”, dijo al tiempo de agregar, “espero que Dios ilumine a las autoridades y sean más compasivas”.

“Más que un caso de leyes migratorias, se trata de un caso de derechos humanos”, dijo  el concejal Ydanis Rodríguez, quien junto al congresista Adriano Espaillat, la asambleísta Carmen De La Rosa y la senadora Marisol Alcántara, convocaron a la demostración en la parroquia.

Morales Guerra, quien residía en Long Island, desafió una orden de deportación federal y se refugió hace un mes en la iglesia Santa Cruz, la cual ha proporcionado santuario a ella y a su familia desde entonces, ella no puede salir por temor a que los oficiales de inmigración.

Los funcionarios elegidos junto a la Coalición Nuevo Santuario y los miembros de la Iglesia Santa Cruz expresaron que han cursado sendas comunicaciones solicitándole al gobierno federal que le permita a la madre guatemalteca a permanecer en el país con sus tres hijos, todos ellos ciudadanos estadounidenses.

La asambleísta De La Rosa y la senadora Alcántara coincidieron que, “el acto de Amanda, es gesto de valentía que ha generado una gran cantidad de apoyo en la comunidad inmigrante de Nueva York”, a la que instaron a mantenerse unida para evitar un “acto de injusticia”.