La muerte de Jake LaMotta deja al boxeo sin una figura que fue única

El hombre de El Bronx que inspiró la película Toro Salvaje con Robert De Niro falleció a los 95 años. Genio y figura
La muerte de Jake LaMotta deja al boxeo sin una figura que fue única
Jake LaMotta fue uno de los grandes Medianos de todos los tiempos. Getty Images.
Foto: Getty Images

HOUSTON — El mundo del boxeo es especial a a la hora de producir personajes especiales, distintos, únicos y entre ellos el que más destacado por lo descarnado de toda su trayectoria fue el de Jake LaMotta, una figura que traspaso todo lo inimaginable tanto dentro como fuera del cuadrilátero.

Uno de los boxeadores que más castigo recibió tuvo la fortaleza física de vivir 95 años, la edad que tenía cuando el martes por la noche falleció en Nueva York, de acuerdo a sus familiares.

Tuvieron que ser los efectos de una neumonía los que le quitasen la vida, algo que no tiene nada que ver con el castigo que recibió como peleador cuyo lema no era otro que “pegar, pegar, pegar…”.

Esa filosofía y estilo le llevó a ser el campeón mundial del peso mediano después que en 1949 venció por nocáut en el décimo asalto al francés Marcel Cerdan en un combate en Detroit.

Pero su gran duelo individual e histórico siempre fue con otro legendario, Sugar Ray Robinson, con quien se enfrentó seis veces y LaMotta solo ganó en una, en la que fue la primera derrota de la carrera de Robinson.

En 1951, LaMotta perdió el trono de campeón mundial y lo hizo precisamente en un durísimo combate con Robinson, bautizado como la Masacre de San Valentín.

Un combate que pasó a la historia con la imagen de la LaMotta resistía encajando un sinfín de golpes y se agarraba a las cuerdas para no caer a la lona, lo que le hizo merecedor que en 1990 fuese elegido al Salón de la Fama del Boxeo Internacional con sede en Canastota, Nueva York.

LaMotta (83-19-4 y 30 nocauts) fue entronizado al lado de Muhammad Ali, Henry Armstrong, Carmen Basilio, Ezzard Charles, Billy Conn, Bob Foster, Joe Frazier, Kid Gavilán, Emile Griffith, Joe Louis, Rocky Marciano, el argentino Carlos Monzón, Archie Moore, el cubano mexicano José Ángel Nápoles, Willie Pepe, Sugar Ray Robinson, Sandy Saddler, Jersey Joe Walcott y también Ike Williams.

Oriundo de Nueva York, de padres italianos, que se crió en el barrio de Bronx, que su verdadero nombre era el de Giacobbe, vivió todas las experiencias.

Desde formarse en un reformatorio hasta llegar a los 19 años al mundo del boxeo profesional, donde completó una carrera desde 1941 hasta 1954, con marca de 83 victorias, 19 derrotas (una de ellas pactada, como él mismo reconoció después) y cuatro combates nulos.

Entre las victorias más notables sobresalen sin discusión la que alcanzó ante Robinson, a quien le quitó el invicto el 5 de febrero de 1943, le ganó a Cerdán, Fritzie Zivic, y perdió ante Billy Fox en un combate en el que se le acusó de haberlo arreglado.

Pero en las 106 peleas que protagonizó como profesional de 13 años, solo fue dejado nocáut en dos ocasiones.

LaMotta se enfrentó seis veces a Robinson, cayendo en cinco ocasiones y ganando sólo una, pero fueron al menos cuatro oportunidades en las que las decisiones dejaron la polémica al darle los triunfos al considerado más grande de todos los tiempos.

Sin embargo, LaMotta es considerado uno de los grandes de los pesos Medianos. Su estilo espectacular fue del gusto del público, principalmente del neoyorquino que siempre le arropó y tras su retirada le mostró su cariño de manera permanente.

Se ganó los apodos de Toro del Bronx y Toro Salvaje, debido a su resistencia y su estilo agresivo desde que sonaba la campana y hasta que finalizaba el combate.

Algunos de sus peleas fueron antológicas, con golpes demoledores en la recta final, lo que hizo que el boxeo fuese el preferido entre los aficionados que vivían con pasión las veladas que se celebraban en el legendario Madison Square Garden de Nueva York.

Jake LaMotta y Robert De Niro
Jake LaMotta junto al actor Robert De Niro, quien lo representó en el cine. Getty Images.

Tras retirarse de los cuadriláteros, se dedicó a manejar algunos bares, se convirtió en actor, hizo un equipo de béisbol y en 1970 lanzó su biografía, Raging Bull, My Story, que provocó 10 años después la película que le inmortalizó para siempre.

Su figura transcendió más allá del mundo del boxeo fue al convertirse en la inspiración que tuvieron el director Martin Scorsese y el actor Robert De Niro para dar vida a “Raging Bull” (Toro Salvaje).

La película que marcara los filmes deportivos por la gran cantidad de nominaciones que se llevó con un total de ocho a los Oscar y al menos un par de premio