Editorial: La “energía” sucia del Presidente

La eliminación del plan Plantas de Energía Limpia es irresponsable por donde se lo mire
Editorial: La “energía” sucia del Presidente
Una mina de carbón en Printer, Kentucky. Getty Images

Los contaminadores ganaron por hoy la guerra contra la polución ambiental. Los derrotados son los estadounidenses cuyas esperanzas de respirar un aire más limpio están siendo destruidas, junto al plan de Plantas de Energía Limpia del gobierno anterior.

La Agencia de Protección al Medio Ambiente (EPA) ya formalizó su decisión de desatar de la iniciativa de Barack Obama a la industria del carbón. La responsable de un tercio de la contaminación del aire en Estados Unidos.

Así comienza la eliminación de uno de los legados más importantes de la pasada administración, como es el cuidado del medio ambiente. Ahora está siendo reemplazada por su destrucción, como herencia del actual gobierno.

La industria energética se opuso desde el primer momento a la regulación, que exigía reducir para el 2030 la emisión de dióxido de carbono en un 32% por debajo del nivel de del 2005. Se iba asignar a los Estados metas individuales para reducir las emisiones, aunque con un amplio margen para que cada uno establezca el camino de cómo lograrlo.

La acción de Obama causó una dura reacción en los Estados republicanos que tienen una industria carbonífera. Los procuradores estatales demandaron al gobierno federal. Uno de ellos, Scott Pruitt, de Oklahoma, es quien hoy dirige el EPA.

El año pasado Pruitt recibía fondos de la industria para combatir el Plan de Energía Limpia, hoy lo está cumpliendo desde el gobierno de Trump. Esta es una administración que en nombre de la desregulación coloca a empresarios a cuidar el interés del consumidor, el usuario, de quien toma agua y quien respira.

Es el caso del lobo que cuida las ovejas.

Lo triste es que se use la protección del empleo para justificar a una industria cuyo producto es cada vez más obsoleto, además de contaminante. Pruitt en Oklahoma defendía solo 250 puestos de trabajo y las ganancias de un sector en decadencia.

El precio bajo del carbón y su reemplazo por el gas natural es más dañino a la industria que la regulación federal. La producción limpia del mineral a través del proceso de captura y almacenamiento es muy costosa.

La eliminación del plan Plantas de Energía Limpia es irresponsable por donde se lo mire.

La acción del EPA protege una economía sin futuro al costo de invertir en recursos renovables. Hoy hay más empleos en la energía solar y eólica que en la del carbón, siendo esta una tendencia que se revertirá. Pone en peligro la salud de todos.

La contaminación no respeta fronteras. El plan de Obama es una pieza central para lograr las metas del Acuerdo de París sobre el medio ambiente. Estados Unidos tiene un papel que cumplir a este respecto más allá de lo que hagan otras naciones.

No hay una justificación económica real para condenar al mundo a la contaminación ambiental. Solo necedad.