El Gobierno de Trump anticipa una reforma de cupones de comida

El secretario de Agricultura explica que el programa no es "un estilo de vida"

Guía de Regalos

El Gobierno de Trump anticipa una reforma de cupones de comida
En 2013 se recortó el presupuesto para los cupones de comida y en 2018 está previsto que se vuelva a negociar./Mariela Lombard
Foto: El Diario

Después de poner en camino la reforma tributaria, el Gobierno ha dado los primeros pasos para hacer cambios en la política de cupones de comida, los beneficios SNAP. El departamento de Agricultura ha dicho que en el futuro habrá una mayor cooperación con los gobiernos estatales y se va a promover la “auto suficiencia del programa”.

En qué se va a concretar este anuncio es algo que se dará a conocer en las próximas semanas pero se anticipan tensiones entre el gobierno y los estados que defienden este programa que llega a más de 45 millones de personas en el país, la mayoría niños y ancianos.

El secretario de Agricultura, Sonny Perdue, explicaba en su comunicación que SNAP es un programa de ayuda a la nutrición para familias “pero no está destinado a ser un estilo de vida”. “Queremos dar la nutrición que necesita la gente pero queremos ayudarles a hacer la transición de un programa de gobierno al trabajo y vivir de forma independiente”.

El anuncio de los cambios llega cuando en el estado de Wisconsin, el gobernador Scott Walker anunció que va a ordenar que se examine si quienes reciben SNAP consumen drogas. Es algo que puede ser muy disuasorio para algunos participantes en el programa sobre todo teniendo en cuenta la epidemia de opioides en el país. El gobierno de este republicano quiere que a quienes se les haga un análisis y den positivo se les ofrezca un tratamiento financiado estatalmente dependiendo de su capacidad de pagar.

Actualmente está prohibido que los estados impongan criterios de elegibilidad como el análisis de drogas para poner a optar a este beneficio y de hecho Florida quiso aprobarlo también sin éxito. El Gobierno federal no se ha pronunciado sobre la legalidad de lo que va a hacer Wisconsin.

El presidente propuso recortes al programa de SNAP en su propuesta presupuestaria y desde el Partido Republicano ya se ha transmitido que se quieren reducir las ayudas y programas sociales como este creado durante la Guerra a la Pobreza por parte del presidente Lyndon Johnson.

Los planes del departamento de Agricultura se irán conociendo mientras que llega el momento de renegociar la Farm Bill, que es la legislación que gobierna estos cupones y se renueva cada cinco años. Desde el Food Bank de Nueva York se recordaba hace unas semanas que la reducción presupuestaria de 2013 se siente mucho en la ciudad de Nueva York porque se han perdido más de $770 millones y 225 millones de raciones de comidas procuradas por estos cupones. Como resultado, muchas familias, especialmente en Brooklyn y El Bronx sufren el problema de no tener suficiente comida.

Los bancos de comida y despensas no dan a basto para procurar el alimento al cada vez mayor número de personas que demanda ayuda. Muchos de los que tienen que acudir a estos lugares a recibir raciones de comida son empleados a los que sus salarios no les llega.

La propia página del departamento de Agricultura señala que muchas de las personas que reciben estos cupones están trabajando. “Al menos el 40% de los beneficiarios viven en un hogar en el que hay ingresos (del trabajo sobre todo)” y la mayoría de ellos no reciben más beneficios de welfare.

Ayer el Food Bank no emitió ninguna declaración sobre los cambios que se avecinan. Desde la Oficina de Asistencia Temporal e Incapacitación del estado de NY que es quien administra este programa se transmitió que se da la bienvenida “a una flexibilidad real y significativa. Estamos a la espera de recibir la información adicional prometida”.

¿Quién recibe SNAP?

  • Quienes están por debajo del 130% del umbral de la pobreza
  • El 44% tienen menos de 18 años. Dos tercios viven en hogares monoparentales
  • El 76% de los beneficios de SNAP van a hogares con niños
  • 39.8% de sus beneficiarios son blancos, el 25.5% eran negros y el 10.9% latinos.